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miércoles, 24 de octubre de 2012

Ibuprofeno o Paracetamol?


Son tan comunes que ni siquiera nos preocupamos dónde los guardamos. Están por toda la casa y ante cualquier dolor o malestar, son la primera alternativa. Si los niños pasaron frío, si les duele la cabeza, si creemos que se van a resfriar o están “molidos” después de un día de deporte, el paracetamol y el ibuprofeno son la solución. Sus diferentes presentaciones, sus sabores y colores los han transformado en los favoritos de los menores pero no les hemos tomado su verdadero peso: una ingesta abusiva tiene consecuencias que ni siquiera sospechamos.

El PARACETAMOL es una droga segura y las dosis que se recomiendan con fines terapéuticos están lejos de las que se consideran tóxicas. Es un buen antitérmico (eficaz contra la fiebre), analgésico y tiene buena tolerancia (no cae mal). Sin embargo, su uso en niños debe estar restringido a una fiebre sobre 38,5º axilar y/o al tratamiento de algún dolor. “Hay personas que no creen en el paracetamol y aseguran que no sirve”, señala el pediatra intensivista de CLC, Roberto Dalmazzo. “Puede suceder que la dosis que se esté consumiendo sea baja, por lo tanto, subterapéutica. Cuando se administra la cantidad correcta, el paracetamol es muy eficiente”. 

El IBUPROFENO, por su parte, también es un buen antitérmico y analgésico. Lo que lo diferencia del paracetamol es que, además, es un antiinflamatorio más efectivo. Es muy eficiente, es seguro, tiene buena tolerancia y alivia molestias que el paracetamol no puede. 

Sin embargo, pese a ser seguros y bien tolerados, tanto el paracetamol como el ibuprofeno pueden producir daños graves si se toman en grandes cantidades. El abuso de paracetamol lleva a una insuficiencia hepática aguda y el de ibuprofeno, daña los riñones y la médula ósea. “Es muy importante saber eso sí, que el uso correcto de ambas drogas no son acumulativas en el tiempo. Sí hay que respetar los intervalos necesarios: tomarlos cada 6 u 8 horas. Otro gran mito es que, por ingerirlos regularmente, sus efectos desaparecen”, aclara el doctor.

Más allá de experimentos, la duda constante parece surgir en torno al uso del paracetamol o el ibuprofeno para combatir esa odiosa cefalea. Unos afirman que es mejor uno que otro y, los otros, afirman lo contrario. «En realidad, ambos son muy similares», afirma el doctorJosé Javier Varo, especialista en Medicina Familiar y director de Urgencias de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) , que explica que los dos son «analgésicos y antipiréticos», es decir, calman cefaleas o leves dolores musculares o articulares y bajan la fiebre. «El ibuprofeno tiene además efecto antinflamatorio», explica el médico, que matiza: «Ante la duda, en caso de dolor de cabeza leve, es preferible el paracetamol, porque resulta menos lesivo».Y es que, aunque estos analgésicos tienen propiedades similares, e incluso se pueden llegar a combinar, Varo señala que en el caso del ibuprofeno hay un efecto secundario añadido, puesto que «es un gastrolesivo y, en ciertos casos, puede también alterar la función renal»; mientras que en el caso del paracetamol, haría falta un «consumo excesivo» para generar daños hepáticos, según el experto.

En niños, las intoxicaciones por paracetamol o ibuprofeno se dan más por la ingesta de jarabes o gotas.  El problema es que una intoxicación por paracetamol no da síntomas inmediatos. No nos damos cuenta y después de un tiempo (más de 24 horas), se sufre de insuficiencia hepática. En ese momento, el daño ya está avanzado. Por esto, cuando se sospecha que alguien ha tomado mucho paracetamol o ibuprofeno, se le debe llevar de inmediato a un Servicio de Urgencia. Si ha pasado poco rato desde que lo ingirió –menos de una hora– y está consciente (no dormido), se le hace un lavado gástrico y se aspira. Si llega mas tarde, se le da carbón activado para que atrape lo que hay en el intestino, se hospitaliza y cuatro horas después se le toma un examen para ver el nivel de paracetamol en la sangre. Si es bajo, se da por terminado el proceso y se puede dar de alta. El abuso de paracetamol puede producir una insuficiencia hepática aguda, donde la única posibilidad de sobrevida es un trasplante. El abuso de ibuprofeno puede dañar los riñones y la médula ósea.

• La intoxicación por paracetamol es más común que la con ibuprofeno.
• En niños, la dosis adecuada de paracetamol es de 20 mg por kilo y una dosis tóxica es por sobre 150 mg por kilo (a cualquier edad y en una o varias dosis en poco tiempo).
• En el caso de los adultos, la dosis máxima recomendada es de cuatro gramos diarios, equivalente a ocho comprimidos de 500 mg. La ingesta de una dosis superior puede producir intoxicación.

Según cifras oficiales, cada año se registran cerca de 300 intoxicaciones por la ingesta de paracetamol y la mitad de los afectados son niños. Por esta razón, el Instituto de Salud Pública (ISP) publicará una resolución que prohíbe el uso de saborizantes en el producto y exigirá que tanto los comprimidos como las gotas y jarabes vengan en envases seguros.

EL ABUSO DE PARACETAMOL PUEDE PRODUCIR UNA INSUFICIENCIA HEPÁTICA AGUDA, DONDE LA ÚNICA POSIBILIDAD DE SOBREVIDA ES UN TRASPLANTE. EL ABUSO DE IBUPROFENO PUEDE DAÑAR LOS RIÑONES Y LA MÉDULA ÓSEA.




Fuente: ABC.es; Clínica Las Condes.




miércoles, 22 de septiembre de 2010

Resaca a lo Bicentenario

Tras los aniversarios de independencia que se celebraron en varios países de América Latina, muchos sin duda se despertaron hoy lunes con una horrible realidad: la resaca. Muchos también se preguntarán si con tantos adelantos de la ciencia existe una cura para este molesto -y común- trastorno cuyos síntomas incluyen dolor de cabeza, náusea, sensibilidad a la luz y el ruido, letargo y sed. Todos hemos dado y recibido consejos para curar la cruda: desde tomar un par de aspirinas, comer bananas, consumir alimentos fritos, beber mucho café u otras bebidas con cafeína, tomar mucha agua, etc. etc.

La mala noticia es que hasta ahora no se ha logrado obtener evidencia científica que confirme la efectividad de éstos u otros métodos para combatir el padecimiento que también es conocido en varios países de la región con los nombres de goma o guayabo. De hecho, las crudas o resacas han sido muy poco estudiadas porque los científicos prefieren centrarse en el abuso del alcohol para encontrar formas de tratamiento y prevención. Y, hasta ahora, la principal conclusión científica es que la única forma de evitarlas es no beber del todo, o beber con moderación. Sin embrago, si usted tiene resaca, es obvio que ya es muy tarde para seguir ese consejo y lo más seguro es que sienta que una tonelada de cemento le ha caído en la cabeza. Si es así, lo único que le queda es esperar a que su organismo metabolice el alcohol ingerido y lo deseche de su cuerpo. Pero mientras eso ocurre le ofrecemos una serie de recomendaciones que quizás lo ayuden a sentirse mejor. O, por lo menos, a no sentirse todavía peor.

El etanol que contienen las bebidas alcohólicas causa deshidratación porque aumenta la producción de orina. Esa deshidratación puede ser mitigada bebiendo mucha agua. Y si bien hay personas que juran haberse curado con una lata de bebida de cola, o con una taza de café cargado, la cafeína -advierten los expertos- causa deshidratación. Así que si usted se siente mejor después de una taza de café o una bebida de cola es por el efecto inmediato de "reanimación" que causa la cafeína en el organismo. Pero este efecto pasará pronto y la deshidratación será peor. Así que mejor evitarla.

La tradición también dice que después de beber mucho hay que comer alimentos ricos en carbohidratos -como pan o tortillas (en México)- que ayuden a acelerar el metabolismo y a desechar rápido el alcohol ingerido. También se dice que los alimentos grasosos ricos en proteínas que contienen aminoácidos -como el tocino o la carne (de los tacos mexicanos)- pueden también ayudar a "limpiar" las toxinas del organismo. Los expertos recuerdan, sin embargo, que después de una noche de copas, el sistema digestivo está muy sensible y bajo enorme presión. Así que las grasas de las salchichas o los tacos mexicanos puede más bien causar indigestión.

Los analgésicos también es mejor evitarlos. La aspirina y el ibuprofeno podrían irritar el estómago, que ya está bajo presión. Y el paracetamol (acetaminofeno) pondrá a trabajar al hígado, que ya ha estado trabajando horas extra toda la noche tratando de metabolizar el etanol. Así que si necesita desesperadamente tomar analgésicos, hágalo en moderación.

Un estudio reciente de la Escuela de Medicina Peninsula, en Inglaterra, estudió los efectos de ocho distintos agentes (cuatro medicamentos y cuatro compuestos naturales) en las resacas. Éstos incluían medicamentos para la hipertensión, para la náusea y vértigo, y analgésicos de la misma familia de la aspirina e ibuprofeno. Asimismo estudiaron el impacto de la glucosa o fructosa y suplementos naturales de alcachofa, higo, borraja y levadura.


Fuente: BBC Mundo


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