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jueves, 6 de septiembre de 2012

Endorfina; la hormona de la felicidad




Las endorfinas son unas sustancias (Péptidos opioides endógenos) que produce nuestro cuerpo, de forma natural, para conseguir atenuar el dolor y/o producir una sensación de bienestar. Es por eso que las endorfinas son conocidas también como hormonas de la felicidad.

Cuando hacemos actividades, que el cuerpo identifica como placenteras, se produce un aumento de la producción de endorfinas:

  • Ejercicio físico moderado.
  • Relaciones sexuales satisfactorias.
  • La risa es, sin duda, uno de los factores que más incrementa nuestros niveles de endorfinas.
  • El contacto con la naturaleza ya que siempre nos hace sentir mejor.
  • La relajación. Puede ser cualquier actividad que disminuya nuestro nivel de estrés y nos sea satisfactoria (relajación, meditación, visualizaciones, etc.)
  • El masaje, el shiatsu o cualquier terapia manual.
  • Tener un hobby o afición.
  • Disfrutar con las comidas y sus sensaciones (olores, sabores, etc.), la compañía, etc.
  • La música, el baile o el canto nos ayudan a liberar gran cantidad de endorfinas.
  • Hacer cosas por el bien de los demás (respetar el medio ambiente, ser más solidario, ayudar al prójimo, etc.)
  • Empezar el día con entusiasmo. Un poquito de ejercicio, un buen desayuno y un pensamiento o recuerdo positivo.


Los atletas toleran mejor el dolor, según se desprende de una nueva investigación realizada por científicos alemanes de la Universidad de Heidelberg. Los autores revisaron 15 estudios previos que comparaban la percepción del dolor entre atletas y no atletas, así como las diferencias en el umbral de dolor, es decir, el momento a partir del cual un estímulo (calor, presión, etc.) empieza a ser percibido como doloroso. Los resultados revelan que, aunque el umbral del dolor es prácticamente idéntico independientemente del deporte que cada individuo practica, la tolerancia al dolor es muy superior en los atletas. Concretamente, los deportistas que mejor soportan el sufrimiento físico son los futbolistas y los esquiadores. La llegada de la primavera supone un aumento de las horas de luz y, por lo tanto, de la secreción de vitamina D. La Universidad Médica de Graz (en Austria) realizó un estudio con 2299 sujetos que demostraba que aquellos hombres que tienen altas cantidades de vitamina D también presentan un mayor nivel en sangre de testosterona  (la hormona sexual masculina por excelencia) y, en consecuencia, experimentan un incremento de la líbido. A partir de marzo, los niveles de vitamina D ascienden, tras haber alcanzado sus niveles más bajos en el oscuro invierno.

Por otra parte, la exposición a la luz aumenta la secreción de endorfinas, tanto en hombres como en mujeres. La ingesta de bebidas alcohólicas provoca lasecreción de endorfinas en determinadas zonas del cerebro, lo que desencadena las emociones positivas que se experimentan en el estado de embriaguez y podría conducir a la adicción. Un estudio de la Universidad de California ha observado por primera vez en humanos este fenómeno, sobre el que se lleva especulando más de treinta años.

Las endorfinas, que se producen de forma en el cerebro y tienen efectos opiáceos, se han observado, tras el consumo de alcohol, en dos áreas cerebrales llamadas núcleo accumbens y corteza orbitofrontal. Además, los investigadores han identificado el tipo de receptor opioide que actúa con las endorfinas: es elreceptor Mu. La producción de endorfinas no es continua o sea que hay que estimularla continuamente. Así, pues, no basta con ser feliz de vez en cuando sino que hemos de buscar disfrutar de la vida día a día.

Es como el pez que se muerde la cola, a mejor nos sentimos más endorfinas fabricamos y si fabricamos muchas nos sentimos bien y más disfrutamos de las cosas.

Es por ello que hemos de huir de la rutina, del aburrimiento y dejar siempre abierta la puerta a nuevos proyectos, reenamorarnos de nuestra pareja cada día, relacionarnos más con los amigos y disfrutar de las pequeñas cosas del día a día.




Fuente; Muy Interesante; En Buenas Manos.com

viernes, 7 de octubre de 2011

Esteroides: polémica realidad


Los esteroides son derivados del núcleo del ciclopentanoperhidrofenantreno o esterano que se compone de carbono e hidrógeno formando cuatro anillos fusionados, tres hexagonales y uno pentagonal; posee 17 átomos de carbono. En los esteroides esta estructura básica se modifica por adición de diversos grupos funcionales, como carbonilos e hidroxilos (hidrófilos) o cadenas hidrocarbonadas (hidrófobas).  Los esteroides anabólico-androgénicos (AAS, por sus siglas en inglés) son sustancias sintéticas variantes de la testosterona, la hormona sexual masculina que ocurre naturalmente. El término “anabólico” se refiere al crecimiento muscular que esas sustancias promueven, mientras que “androgénico” se refiere al aumento en las características sexuales masculinas. La palabra “esteroides” se refiere a la clase de droga. Este tipo de droga se obtiene legalmente mediante prescripción médica para tratar ciertas afecciones que ocurren cuando el cuerpo produce una cantidad baja de testosterona, como cuando hay un retraso en la pubertad. También se recetan como tratamiento en enfermedades que resultan en la pérdida de la masa muscular magra, como el cáncer y el SIDA.

Algunas personas, tanto atletas como no atletas, abusan de los esteroides anabólico-androgénicos en un intento de mejorar su rendimiento o su apariencia física. Los esteroides anabólico-androgénicos se consumen por vía oral o se inyectan, generalmente en ciclos en lugar de usarse continuamente. El uso cíclico (o “cycling”) se refiere a un patrón de consumo en que se toman los esteroides por periodos de semanas o meses, seguidos por un periodo de descanso en que se deja de tomar la droga, para nuevamente volver a consumirla después. Además, los usuarios a menudo combinan varios tipos diferentes de esteroides para tratar de maximizar su eficacia, una práctica conocida como “amontonamiento” (o “stacking”).

Los efectos inmediatos de los esteroides anabólico-androgénicos en el cerebro están mediados por su unión a los receptores androgénicos (hormona sexual masculina) y estrogénicos (hormona sexual femenina) en la superficie de una célula. Una vez efectuada esta unión, este complejo receptor anabólico-estrogénico puede entrar al núcleo celular e influenciar los patrones de expresión genética. Debido a esto, los efectos agudos de los esteroides anabólico-androgénicos sobre el cerebro son sustancialmente diferentes a los de otras drogas. La diferencia más importante es que los esteroides anabólico-androgénicos no causan euforia. Esto quiere decir que no resultan en los aumentos rápidos del neurotransmisor dopamina, lo que causa la “euforia” que suele impulsar los comportamientos que llevan al abuso de drogas. Sin embargo, el uso a largo plazo de los esteroides anabólico-androgénicos puede, con el tiempo, impactar algunas de las mismas vías y sustancias químicas del cerebro que se ven afectadas por otras drogas de abuso, como son los sistemas de dopamina, serotonina y de opioides. Tomando en cuenta el efecto combinado de sus acciones complejas directas e indirectas, no es sorprendente que puedan afectar el ánimo y el comportamiento de manera significativa. Los estudios en animales han demostrado que los esteroides anabólico-androgénicos tienen un efecto reforzante, es decir que, dada la oportunidad de hacerlo, los animales se auto administran los esteroides anabólico-androgénicos, al igual que lo hacen con otras drogas adictivas. Esta propiedad es más difícil de demonstrar en seres humanos, pero el potencial de que las personas que abusan de los esteroides anabólico-androgénicos se vuelvan adictas es consistente con el abuso continuado que demuestran a pesar de los problemas físicos y los efectos negativos que sufren sus relaciones sociales. De igual manera, los que abusan de los esteroides anabólico-androgénicos también gastan mucho tiempo y dinero para obtener estas drogas, lo que constituye otra indicación de adicción. Las personas que abusan de los esteroides anabólico-androgénicos pueden sentir los síntomas del síndrome de abstinencia al dejar de tomarlos, entre ellos, cambios en el estado de ánimo, fatiga, desasosiego, pérdida de apetito, insomnio, libido reducido y deseos vehementes por los esteroides. Esto puede contribuir a que se continúe el abuso. Uno de los síntomas del síndrome de abstinencia más peligroso es la depresión, ya que cuando persiste puede llevar a intentos de suicidio.

El abuso de los esteroides anabólico-androgénicos puede llevar a problemas graves e incluso irreversibles de la salud; entre ellos, los más peligrosos son daño al hígado, ictericia (pigmentación amarillenta de la piel, los tejidos y los fluidos corporales), retención de líquidos, alta presión arterial, aumento del LDL (el colesterol “malo”) y disminución del HDL (el colesterol “bueno”). Otros efectos reportados incluyen insuficiencia renal, casos severos de acné y temblor. Además, hay algunos efectos colaterales específicos según el sexo o la edad del usuario:
·         En los hombres: encogimiento de los testículos, conteo bajo de espermatozoides, infertilidad, calvicie, desarrollo de los senos y mayor riesgo de cáncer de la próstata. 
·         En las mujeres: crecimiento del vello facial, calvicie de patrón masculino, cambios o cese del ciclo menstrual, aumento en el tamaño del clítoris y engrosamiento de la voz.
·         En los adolescentes: cese precoz del crecimiento por madurez esquelética prematura y cambios acelerados en la pubertad; riesgo de tener baja estatura el resto de sus vidas si toman esteroides anabólico-androgénicos antes de pasar por el periodo de “estiramiento” típico de la adolescencia.

Ha habido muy pocas investigaciones sobre el tratamiento para el abuso de los esteroides anabólico-androgénicos. El conocimiento actual proviene en gran medida de las experiencias de un número reducido de médicos que han trabajado con pacientes que pasan por el síndrome de abstinencia de esteroides. Ellos han aprendido que, en general, en algunos casos es suficiente realizar una terapia de apoyo al mismo tiempo que instruyen a los pacientes sobre los posibles síntomas de la abstinencia. En algunas ocasiones se usan medicamentos para restablecer el equilibrio del sistema hormonal cuando éste ha sido interrumpido por el abuso de esteroides. Si los síntomas son severos o prolongados, se pueden necesitar de medicamentos sintomáticos u hospitalización.



Fuente: Wikipedia, National Institute on Drug Abuse

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