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miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Acuicultura en Chile

La riqueza de la zona austral de Chile, reflejada en una enorme faja costera con aguas de excelentes temperaturas y numerosas islas, fiordos y bahías protegidas, ha permitido que la acuicultura, sea hoy una de las actividades económicas más relevantes del país. El desarrollo de la acuicultura en Chile se puede separar en tres períodos: el primero se sitúa entre 1850 y 1920, cuando se inició la etapa de introducción de especies acuícolas exóticas, como truchas, carpas y pejerreyes, para potenciar la pesca recreativa; el segundo período va entre 1921 y 1973, que se caracterizó por los esfuerzos orientados a la introducción del salmón plateado y por establecer actividades económicas comerciales relacionadas con la acuicultura; en tanto el tercer período comenzó en 1974 y continúa hasta nuestros días.

A principio de los 80, gracias a un pequeño grupo de empresarios, se comenzó a cultivar el salmón en Chile, iniciando un período en que la acuicultura nacional derivó en una actividad comercial con diversos tipos y escalas de producción, ingresos y empleos.

Algunos tipos de cultivos:

Pectinicultura: el pectínido es un molusco bivalvo cuyas conchas tienen forma de abanico. En Chile el más importante es el ostión del norte que representa el 99% de la producción nacional y se encuentra desde el sur del Perú hasta el norte de la V Región de Valparaíso, Chile.

Mitilicultura: es el cultivo de mitílidos, como choritos, cholgas y choros. Es una de las actividades acuicultoras más antiguas en Chile. a nivel internacional este producto chileno es bien valorado por su buen color, rendimiento de carne y sus diversos tamaños.

Ostricultura: se refiere al cultivo de ostras, su cultivo se autorizó a principios del siglo XX. Este producto es de una calidad nutricional excelente porque es una cría extensiva, sin ninguna aportación externa, en una agua de una calidad irreprochable desde el punto de vista de los contaminantes. La ostra se alimenta entonces naturalmente de plancton presente en el océano.




lunes, 14 de junio de 2010

Jibia: oportunidad comercial y alimentaria


Los sepíidos (Sepiida), son un orden de moluscos cefalópodos conocidos con el nombre de sepias, jibias, potas o chocos. Son un ejemplo de la modificación de la concha característica de la mayor parte de los cefalópodos: es sumamente reducida y queda oculta bajo la cara dorsal del cuerpo, cubierta por los pliegues laterales del manto. En el caso de la sepia dicha concha tiene forma de cuchara. De sus tabiques originales no quedan más que unas láminas calcáreas, que parten de la capa córnea para descender oblicuamente hacia la zona ventral del cuerpo. Alcanza los 30 a 40 cm de longitud. Vive en el fondo de los mares poco profundos, generalmente entre las hierbas acuáticas y las algas. Está muy bien adaptada para nadar entre dos aguas, actividad que practica intensamente. Se desplaza mediante una ondulación progresiva de los pliegues laterales del manto. A veces también recurre a la energía reactiva, expulsando el aire de la cavidad paleal por el tubo del embudo. En caso de peligro, este modo de locomoción permite una rápida huida, efectuando verdaderos saltos en el agua. Se encuentra entre las especies comestibles. Come pequeños moluscos, cangrejos, camarones, peces y otros de su misma especie, que mastica gracias a su pico triturador, usado otras veces como defensa de último remedio. Entre sus predadores se incluyen los delfines, tiburones, peces, focas y otros de su misma especie. Viven de uno a dos años.

Este molusco, por muchos detestado, comienza a verse con otros ojos, pues está siendo crecientemente consumida en los mercados externos por sus cualidades nutricionales y bajo precio. No es fácil hablar de la jibia. Pocos conocen sus propiedades alimenticias, por lo que nunca se ha fomentado su consumo masivo. Por el contrario, es vista como una plaga, pues este molusco actualmente está invadiendo las costas chilenas devorándose los peces que tradicionalmente son el sustento del sector, como la merluza. Pero todo problema presenta una oportunidad. Y es que la jibia comienza a ganar terreno como un bien exportable. Nuestro país presenta incipientes exportaciones. En 2004 los envíos de este calamar rojo llegaron a 15 mil toneladas, el 2005 a 18 mil toneladas y el 2006 a 16 mil toneladas, mostrando un aumento de 6,7% en dos años. Los montos embarcados en 2004 ascendían a US$8 millones, mientras que el año pasado totalizaron US$9,7 millones. Un punto a favor para el país es la ventaja arancelaria producto de los acuerdos comerciales. La jibia enviada desde Chile a China ingresa con un 8% de arancel, pero el calendario de desgravación acordado entre ambas naciones implica que al 2015 este molusco llegará con 0%; mientras que con Corea del Sur antes del TLC la tarifa era 20%, hoy es 0%. Filipinas, en tanto, con quien no tenemos acuerdo, exige un impuesto de 10%.


Fuente: Wikipedia, Chilepotenciaalimentaria.cl

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