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martes, 2 de abril de 2013

Biografías: Manuel Rodríguez Erdoiza


Manuel Rodríguez era hijo del español Carlos Rodríguez de Herrera y de María Loreto de Erdoiza, peruana, y nació el 25 de febrero de 1785. Desde pequeño mostró aptitudes intelectuales y una personalidad vivaz.

En 1804 recibió su doctorado en Leyes en la Universidad de San Felipe y fue admitido como abogado por la Real Audiencia.

Ferviente patriota, en 1811 fue nombrado procurador del Cabildo de Santiago, pero a los pocos días fue designado secretario de Estado en la cartera de Guerra.

Después del Desastre de Rancagua emigró a Mendoza y colaboró al Ejército Libertador de los Andes, recogiendo y proporcionando informaciones a San Martín y O'Higgins que favorecieron la causa de la Independencia.

O'Higgins, poco después de la Batalla de Chacabuco, lo nombró Comandante General de Armas de San Fernando, pero Rodríguez se negó a entregar el cargo cuando el Director Supremo, el 7 de marzo de 1817, nombró en su reemplazo a Antonio Velasco Comandante General de Armas de San Fernando, según consta en el tomo VII de la obra "Archivo de don Bernardo O'Higgins".

Desde entonces surgen los desacuerdos entre O'Higgins y Rodríguez, determinando a O'Higgins a proponer a Rodríguez su alejamiento del país. Tras la negativa de Rodríguez fue puesto en prisión de donde luego se fugó, recibiendo la protección de San Martín, quien le confirió el grado de Teniente Coronel y la destinación como Auxiliar del Estado Mayor.

Posteriormente, el 15 de diciembre de 1817, San Martín lo nombró Auditor de Guerra.
El 21 de marzo de 1818 fue nombrado Edecán del gobierno. Combatió en la Batalla de Maipú al frente del Escuadrón Húsares de la Muerte por él formado.

Las desinteligencias con O'Higgins continuaron después del 5 de abril de 1 818, por lo que fue nuevamente apresado.

El 25 de mayo de 1818 fue sacado del cuartel de San Pablo, donde se le mantenía privado de libertad, para ser enviado a Valparaíso custodiado por una compañía del Batallón Cazadores de Los Andes, a cargo del Teniente Coronel Rudecindo Alvarado.

Al atardecer del día 26 de mayo de 1818, la compañía del batallón de Cazadores de Los Andes acampó a orillas del estero Lampa. Rodríguez fue sacado del campamento y en la Cancha del Gato, cerca de Til Til, fue herido de muerte por un disparo hecho por Antonio Navarro.

El cadáver de Rodríguez fue sepultado por dos campesinos bajo el altar de la capilla de Til Til.  Con fecha 25 de mayo de 1895 los restos de Manuel Rodríguez fueron trasladados al Cementerio General de Santiago, donde actualmente reposan.

Hoy día se hacen gestiones para trasladar de nuevo los restos de Manuel Rodríguez a la vieja capilla de Til Til.




Fuente: Icarito, Aurora de Chile




viernes, 12 de octubre de 2012

12 de Octubre: Día de la Hispanidad / Día de la Raza




La Fiesta Nacional de España (Festa Nacional d'Espanya, en catalán / valenciano, en gallego Festa Nacional de España; Espainiako Jai Nazionala, en vasco; Hèsta Nacionau d'Espanha, en aranés) o Día de la Hispanidad. Conmemora las efemérides históricas del Descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón y los Reyes Católicos tras la firma de las Capitulaciones de Santa Fe. La celebración tiene lugar cada 12 de octubre, donde se celebra un desfile militar al que asisten el Rey junto a la Familia Real y los representantes más importantes de todos los poderes del Estado, además de la mayoría de los presidentes de las autonomías españolas. El Descubrimiento de América en 1492 fue trascendental y el 12 de octubre se ha considerado como un día memorable porque a partir de entonces se inició el contacto entre Europa y América, que culminó con el llamado "encuentro de dos mundos", que transforma las visiones del mundo y las vidas tanto de europeos como de americanos, ya que gracias a sus descubrimientos se gesta la Colonización europea de América. En 1981, tras la restauración democrática y con la Constitución Española de 1978 en vigor, el Real Decreto 3217/1981, publicado en el primer Boletín Oficial del Estado del año 1982, refrendó el doce de octubre como «Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad».

En 1987, la "Ley 18/1987" (BOE 241/1897, página 30149) en vigor, establece el «Día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre». Aunque esta ley ratificó como festividad nacional de España el día asociado al Descubrimiento —frente a los partidarios de sustituirla por la conmemoración de la aprobación de la Constitución de 1978 el 6 de diciembre—, prescinde de la denominación de "Día de la Hispanidad".

En España, quince museos estatales, dependientes de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas, tendrán entrada gratuita en su horario habitual el próximo día 12 de octubre con motivo de la celebración del Día de la Hispanidad.

El objetivo de esta medida, que se repite cada año, es maximizar el disfrute y conocimiento de la actividad de los museos, según informa el Ministerio de Cultura.
   
A esta iniciativa se suma también el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museo del Teatro, cuya gestión depende del Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música (INAEM).

Distribuidos por provincias, los museos son: en Badajoz.- Museo Nacional de Arte Romano (Mérida); en Cantabria.- Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira; en Madrid.- Museo del Traje, Museo Nacional de Artes Decorativas; Museo Sorolla; Museo Nacional de Antropología; Museo Cerralbo; Museo Nacional del Romanticismo y Museo de América; en Murcia.- Museo Nacional de Arqueología Subacuática - ARQUA (Cartagena); en Toledo.- Museo del Greco y Museo Sefardí; en Valencia.- Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias "González Martí" y en Valladolid.- Museo Nacional de Escultura y Museo Casa de Cervantes.



En América, la denominación fue creada por el ex ministro español Faustino Rodríguez-San Pedro, como Presidente de la Unión Ibero-Americana, que en 1913 pensó en una celebración que uniese a España e Iberoamérica, eligiendo para ello el día 12 de octubre:

Es aspiración fomentada por la Unión Ibero-Americana, y para cuya realización se propone efectuar activa propaganda en 1913, la de que se conmemore la fecha del descubrimiento de América, en forma que a la vez de homenaje a la memoria del inmortal Cristóbal Colón, sirva para exteriorizar la intimidad espiritual existente entre la Nación descubridora y civilizadora y las formadas en el suelo americano, hoy prósperos Estados.


Revive la llegada de Cristobal Colón al continente americano en la película 1492, consulta su disponibilidad AQUÍ






Fuente: Wikipedia, Europapress.es




martes, 14 de septiembre de 2010

Bicentenario: Causas de la Independencia de Chile

Por lo general, se habla de causas externas e internas para explicar el porqué de la Independencia de nuestro continente. Muchos historiadores señalan que el azar tuvo mucha influencia en la emancipación americana. De todas maneras, si el criollo americano no hubiera vivido el proceso identitario que se desarrolló durante el siglo XVIII, ningún factor por muy importante que fuera, hubiera repercutido en las colonias de la Corona Española. En primer término señalaremos las causas externas de la Independencia americana. Éstas se refieren a fenómenos de la historia mundial que motivaron (o facilitaron) el proceso de emancipación en América. Entre éstas podemos destacar:

1. La invasión de España por Napoleón, como parte de sus ambiciones imperialistas.
2. La oposición de los españoles ante la invasión napoleónica y la captura del rey español Fernando VII, que los llevó a crear juntas de gobierno como muestra de fidelidad al monarca.
3. El nombramiento de José Bonaparte, hermano del líder francés, como Rey de España.
4. La influencia de una época de ideas revolucionarias en el mundo, que llegaron a América a través de muchos criollos que estudiaron en Europa. Estas ideas criticaban la autoridad radicada en un solo individuo (el Rey) y proponían la creación de un nuevo Estado con la división de los poderes.
5. El alcance de la Revolución Francesa (1789) y la Independencia de los Estados Unidos (1776).

De todos los habitantes de nuestro continente, los centroamericanos y sudamericanos se encontraban mayoritariamente bajo dependencia directa de España. En cada una de las colonias se experimentaron cambios progresivos, los que dieron un impulso fundamental para que se desarrollaran procesos independentistas.

En el caso de Chile, la sociedad criolla fue madurando una serie de condiciones, las que se complementaron con los sucesos ocurridos en Europa. De esta forma, las causas internas más relevantes para el caso chileno serían:

1. Surgimiento de sentimientos nacionalistas entre los criollos que desarrollaron un particular sentido de pertenencia al territorio latinoamericano.
2. Las disputas internas por los puestos de gobierno, debido a la discriminación a favor de los españoles enviados como representantes del Rey de España. Los criollos deseaban tener mayores cuotas de participación en la toma de decisiones.
3. El creciente sentimiento de descontento de los criollos, motivado por las frecuentes injusticias, que, a juicio de ellos, cometía la Corona.
4. El deseo de mayores cuotas de libertad económica, especialmente entre los criollos que desarrollaban actividades comerciales.
5. Las malas administraciones de las autoridades hispanas durante la última parte del siglo XVIII.

El conjunto de estos elementos, tanto externos como internos, provocó en América profundas repercusiones. Específicamente, la invasión napoleónica a España, y el posterior cautiverio del monarca Fernando VII, motivaron al pueblo español a establecer juntas de gobierno que tenían como fin resistir a la dominación francesa, ejerciendo la representación política del pueblo español hasta que el rey prisionero fuera restituido en el poder.

En Sevilla se conformó la junta central, la que posteriormente se expandió por la península estableciéndose como juntas de regencia, donde cada elite local administraba el poder desconociendo la autoridad de José Bonaparte. Ésta se arrogó el control del amplio imperio español. Lo hizo en nombre del pueblo y la corona española, situación que a la larga tendría repercusiones en las distintas colonias americanas. A lo largo y ancho del imperio español, las elites criollas imitaron el accionar de los españoles, estableciendo juntas provisorias de gobierno. Sin embargo, la gran mayoría de ellos se consideraban súbditos del monarca español, por lo tanto sólo le debían lealtad al Rey, no al pueblo español.

La confusión también llegó al territorio chileno, pues la elite criolla se vio en la incertidumbre provocada por esta suerte de “vacío de poder”. La legitimidad de la autoridad de Bonaparte era un dilema para los criollos. Si el rey Fernando VII, la verdadera autoridad hispana, permanecía en cautiverio, el poder recaía en el pueblo, el que tendría que administrarlo hasta que el monarca fuera restablecido en su cargo.

Paralelo a esta situación, los vecinos de Santiago, agrupados en el Cabildo de la ciudad, lograron forzar la destitución del gobernador de Chile Francisco García Carrasco, quien se había ganado el rechazo de los criollos chilenos por su gobierno considerado déspota e ineficiente. En su lugar, el control de la gobernación recaería en el militar de más alto rango. De esta manera, el poder quedó en manos de Mateo de Toro y Zambrano, quien encabezaría la gobernación hasta que fuera designado un nuevo gobernador.

La elite criolla consideró apropiado, tomando en cuenta los sucesos que se desarrollaron en España, convocar a un cabildo abierto a los vecinos más importantes de la ciudad, a fin de discutir la posición que se tomaría ante la ausencia del rey Fernando VII. El 18 de septiembre de 1810, los vecinos de Santiago fueron citados al edificio del cabildo en la Plaza de Armas, y luego de una acalorada defensa de la autoridad del monarca español se decidió establecer una junta de gobierno encabezada por Mateo de Toro y Zambrano, que tendría
como principal misión detentar el poder hasta que el Rey fuera liberado de prisión.

Como podemos ver, la Primera Junta de Gobierno se basó en al lealtad al monarca preso, y en su gestación no manifestó ningún tipo de intención clara por independizarse de la Corona Española. Los criollos dieron un paso muy relevante en materia política, pues por primera vez eran los encargados de dirigir su destino. Aunque este hecho fuera a causa de una coyuntura precisa (la prisión del Rey), los criollos alcanzaron un grado de madurez política importante. Sin embargo, lo que nació como una férrea defensa de la tradición monárquica,
permitió que surgiera un movimiento de emancipación con profundas repercusiones en esta pequeña y lejana colonia española.



Fuente: chilebicentenario.cl



lunes, 13 de septiembre de 2010

Bicentenario: América, escenario de la independencia



El proceso de Independencia nacional estuvo inmerso en un contexto específico. Este escenario presentaba una serie de condiciones y factores, propios de una ealidad social particular, que a la larga desencadenaron el transcurso de uno de los episodios más importantes en la historia de los jóvenes países americanos. Un factor importante dentro del contexto en el cual se desarrolló nuestra Independencia, lo representaron los criollos americanos, el sector social propiamente chileno, argentino o peruano que encabezó el proceso de emancipación. La sociedad colonial americana se dividía en estamentos, grupos cerrados y estructurados que no se diferenciaban por el factor socio-económico como las clases sociales actuales, sino que se definían en base a elementos como el color de la piel, la condición de español (peninsular), el lugar de nacimiento, o las labores realizadas. En primer término estaban los peninsulares, los representantes de la corona en suelo americano, ocupando los cargos públicos, militares y eclesiásticos más importantes dada su condición privilegiada en la sociedad colonial. Sin embargo, hubo un grupo que durante el siglo XVIII fue creciendo en número e influencia dentro de la sociedad colonial. Lo conformaban los hijos de españoles nacidos en el territorio americano, y fueron conocidos como los criollos.
Ya a fines del siglo XVIII, este estamento de la sociedad colonial fue consolidando una identidad clara, con rasgos y costumbres particulares, los que poco a poco los diferenciaron de los españoles. Eran los herederos de un pasado hispano, pero hijos del suelo americano, con aspiraciones y desafíos que con el tiempo iban tomando forma. Representaban una aristocracia cuyo origen e intereses no correspondían plenamente con los de la elite española.
En la vida pública, los criollos ocupaban algunos cargos en las milicias, otros eran altos representantes del clero o personalidades con responsabilidades en las instituciones de administración política. Así, a finales del siglo XVIII, los criollos ocuparon un lugar de importancia en la sociedad colonial. A esta situación hay que sumar otra de vital importancia: los criollos americanos tuvieron un contacto más fluido con la realidad europea. Por una parte, durante el siglo XVIII fueron muchos los viajeros europeos que visitaron nuestras tierras. Franceses, holandeses e ingleses se relacionaron en gran medida con los americanos, acentuando por un lado el sentimiento de pertenencia a una realidad muy distinta a la del europeo. Además, este hecho permitió establecer lazos de sociabilidad muy importantes entre los criollos y los europeos, generando un intercambio de conocimientos y de cultura en general, lo que permitió a los americanos marcar diferencias entre ambos mundos sociales.
Cabe destacar que gran parte de estos viajeros europeos visitaron América en condición de científicos o comerciantes, situación que facilitó la conexión con el americano y su realidad específica. El europeo encontró un “nuevo mundo”, muy distinto al que había concebido desde la llegada de Colón. En esta oportunidad, estos viajeros se percataron que América tenía otra fisionomía, donde la sociedad criolla hacía un contrapeso importante a la presencia peninsular en el suelo americano.
Por otro lado, algunos americanos también realizaron viajes a Europa, situación que profundizó el intercambio cultural y que ayudó en la consolidación de una identidad propia, distinta de la hispana, una identidad que poco a poco se transformaba en “americana”. Chile, esta pequeña posesión de la corona española, vivió este fenómeno de la misma forma en que se desarrolló en cada rincón del continente americano. Los criollos de Chile jugarían un papel fundamental en el nacimiento y posterior desarrollo del movimiento independentista. Lo que surgió como una manifestación movida por el “azar”, tuvo sus bases en el sentimiento de pertenencia que se forjó durante el siglo XVIII en nuestro continente.




Fuente: chilebicentenario.cl





lunes, 12 de octubre de 2009

12 de Octubre

Día de la Hispanidad, Día de la Raza, Día de las Américas, Día del Descubrimiento de dos mundos... sin duda muchos nombres para conmemorar el 12 de octubre de 1492.

La Fiesta Nacional de España o Día de la Hispanidad (Festa Nacional d'Espanya, en catalán y valenciano; Festa Nacional de España, en gallego; Espainiako Jai Nazionala, en vasco; conmemora la efeméride histórica del Descubrimiento de América por parte de España y el nacimiento del Imperio Español. La celebración tiene lugar cada 12 de octubre, donde se celebra un desfile militar en la Plaza de Colón de Madrid en el que asisten Su Majestad el Rey junto a la Familia Real y los representantes más importantes de todos los poderes del Estado, además de la mayoría de los presidentes de las autonomías españolas.

Hispanidad es término del español clásico, que a principios del siglo XX había ya caído en desuso. Pero en 1926 el sacerdote español Zacarías de Vizcarra propuso, en un artículo que publicó en Buenos Aires, que «Hispanidad» debiera sustituir a «Raza» en las celebraciones del doce de octubre. La celebración del doce de octubre como Fiesta de la Raza había sido propuesta en 1913 por Faustino Rodríguez San Pedro desde la organización Unión Ibero-Americana, y en 1918 alcanzó en España el rango de fiesta nacional con esa denominación. Denominación ampliamente utilizada de hecho en distintas Repúblicas americanas que habían reconocido también el 12 de octubre como fiesta nacional, sin nombre alguno o bajo otros rótulos.

El 15 de diciembre de 1931, Ramiro de Maeztu, que había sido Embajador de España en Argentina en 1928 y 1929, abrió la revista Acción Española con un artículo titulado «La Hispanidad», que se inicia así: «'El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad.' Con estas palabras encabezaba su extraordinario del 12 de octubre último un modesto semanario de Buenos Aires, El Eco de España. La palabra se debe a un sacerdote español y patriota que en la Argentina reside, D. Zacarías de Vizcarra. Si el concepto de Cristiandad comprende y a la vez caracteriza a todos los pueblos cristianos, ¿por qué no ha de acuñarse otra palabra, como ésta de Hispanidad, que comprenda también y caracterice a la totalidad de los pueblos hispánicos?»

A lo largo de 1932 y 1933 Maeztu fue puliendo y popularizando su idea de la Hispanidad, que quedó consagrada en la primavera de 1934, cuando apareció su libro Defensa de la Hispanidad. Aunque no fue, por supuesto, el único que comenzó a utilizar el nuevo término: en 1927 Unamuno ya prefiere hispanidad a españolidad; en 1931 el entonces comunista Santiago Montero Díaz, contra los separatismos, defiende al «conjunto de naciones ligadas por una comunidad de intereses y subordinadas a una denominación común de hispanidad»; en 1937 Antonio Machado habla en su discurso de clausura del Congreso Internacional de Escritores de Valencia como «un español consciente de su hispanidad»

Todos los años, el día 12 de octubre se celebra el antes llamado Día de la Raza en Iberoamérica, fecha en la cual se conmemora la llegada de Cristóbal Colón a las costas del continente Americano en el año 1492
.
A partir de 1992, las celebraciones oficiales del Quinto Centenario del Día de la Raza desataron discusiones y protestas indígenas que obligaron a cambiar la idea del "descubrimiento de América” por la del "encuentro de dos mundos".


Junto con esta modificación, el Día de la Raza fue rebautizado para dar cuenta de esta demanda. Ahora en distintos países, desde Chile hasta Canadá, pasando por Venezuela, Ecuador, Bolivia, México y Centroamérica, el día 12 de octubre se ha convertido en una jornada en la que los pueblos indígenas reivindican su pluralidad cultural y étnica, e intentan acabar con los prejuicios que pretenden justificar la opresión en la que viven. La lucha de los indígenas muestra que la dominación cultural es un proceso aún inconcluso y los conflictos que de ella resultaron siguen vivos y abiertos a múltiples soluciones.


Fuente: filosofia.org, Wikipedia, sepiensa.org.mx

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