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viernes, 17 de septiembre de 2010

18 de septiembre: Bicentenario de Chile



El 18 de septiembre de 2010 Chile celebrará 200 años de vida republicana. Esta fecha conmemora un hito emblemático en nuestra historia: el inicio del proceso que nos llevaría a ser una nación independiente.

El Bicentenario de Chile es una fecha trascendental, un motivo de celebración que nos permite conmemorar lo que somos como nación y lo que hemos logrado en estos doscientos años. Es un momento crucial para reflexionar sobre lo que hemos hecho bien y lo que debemos cambiar y mejorar en los próximos años. A partir de ese análisis, el Bicentenario nos brinda una oportunidad única para sentirnos orgullosos de lo que somos, y soñar el país que queremos construir para las futuras generaciones. Es momento de festejo, unión, reflexión y de proyección hacia el futuro.

El Bicentenario de Chile es una oportunidad única para comprometer a cada ciudadano e institución en la construcción del país que queremos, el que podríamos definir a través de lo que hemos denominado los Valores Bicentenario. Estos son un conjunto de cualidades que esperamos representen en Chile del Bicentenario:

  • Un país que rescata, valora y respeta sus identidades que crea, difunde y preserva su patrimonio natural y cultural (tangible e intangible).
  • Un país libre y democrático que promueve una cultura de libertad y participación, impulsando el desarrollo de espacios de expresión, interacción y diálogo ciudadanos.
  • Un país diverso e integrado que promueve la cultura de la tolerancia y la no discriminación, los diálogos interculturales y la inclusión de la comunidades discriminadas.
  • Un país socialmente equitativo y solidario que promueve la igualdad de oportunidades y desarrolla capacidades para la autopromoción social.
  • Un país en crecimiento que impulsa el desarrollo de las capacidades de las personas, articula estratégicamente los sectores privado y público y motiva la innovación en productos y procesos y el uso de nuevas tecnologías.
  • Un país en armonía con el medio ambiente que promueve una cultura de cuidado del medio ambiente y del respeto y amor por los animales y la naturaleza en general.


CRONOGRAMA
Viernes 17 Septiembre
Asistencia del presidente de la republica, Sebastián Piñera y Cecilia Morel a la Gala del Bicentenario en el Teatro Municipal.
Sabado 18 Septiembre
El Presidente dará el vamos a un desfile que recorrerá la Alameda. Carros alegóricos de las universidades, con temas alusivos recorreran Santiago.
Noche: Gala musical en el Estadio Nacional, Entre varios estarán Américo y grupos folclóricos del país. La entrada será un aporte voluntario.
Domingo 19 Septiembre
La Parada Militar, con más efectivos que años anteriores.
Lunes 20 Septiembre
Desfiles navales, en Talcahuano y Valparaíso.


FUENTE: Chilebicentenario.cl; bicentenariodechile.com



jueves, 16 de septiembre de 2010

Bicentenario: Mitos y Leyendas de Valparaíso; La Cueva del Chivato

En Valparaíso, en los terrenos que hoy ocupa el edificio del Diario “El Mercurio”, desde 1899, existía una cueva excavada en la roca de singular origen. Algunos vecinos aseguraban que su existencia se debía a cateos mineros realizados en tiempos coloniales; otros pensaban que su origen se debía a causas naturales, posiblemente producto de la continua acción del mar; pero los más creían que su nacimiento obedecía a los invencibles poderes del demonio.

La caverna estaba situada muy cerca de unas peligrosas rompientes en donde el mar azotaba con furia. Se comentaba que allí en ese misterioso lugar, el Diablo, transformado en un Chivo maligno, se acercaba al Océano en busca de sirenas que, de tiempo en tiempo, venían hasta los roqueríos a peinar sus húmedas cabelleras.

LA CUEVA DEL CHIVATO, como se la denominó desde el siglo XVII, tomó posesión en la fértil imaginación del pueblo y se fue transformando en un bullente aquelarre de brujos, con poderes sobrenaturales y pleno de extraños y desgraciados acontecimientos.

Muy pronto la CUEVA DEL CHIVATO tomó dimensiones fabulosas y eran muy pocas las personas que se aventuraban de noche a pasar por su fatídico boquerón.

Ubicada en un rocoso promontorio en el faldeo del Cerro Concepción, la cueva quedaba junto al obligado camino que debían seguir quienes transitaban entre el Puerto y el Almendral o viceversa.

La población porteña aseguraba que, de noche, se aparecía el Maligno transformado en un enorme Chivo dueño de tan potente mirada, que podía hipnotizar y petrificar a sus víctimas impidiéndoles cualquier intento de fuga.

Los que lograban huir, lo hacían tan desesperadamente que morían destrozados entre las abruptas rompientes o escapaban abandonando tras sí todas las pertenencias que portaban.

Al camino que pasaba por la CUEVA DEL CHIVATO se le bautizó posteriormente con el nombre de “Calle del Cabo”, sendero que terminaba en la QUEBRADA DE ELIAS, actual PLAZA ANIBAL PINTO.

Entre los siglos XVII y XVIII, sólo un reducido número de humildes casas, se levantó en el sector que era el paso obligado de jinetes, carretas, calesas y coches. Todos preferían hacer la jornada diurna, porque la nocturna arriesgaba a infortunados encuentros con el “Maligno”. Tanto fue el terror que creó esta leyenda, que en 1814, la policía optó por crear un farolito sobre una estaca para brindar algo de visibilidad al rocoso promontorio.


Casi a fines del siglo XVIII, don Joaquín de Villaurrutia, prestigioso comerciante vasco adquirió todos los terrenos y casas ubicadas en la Calle del Cabo, incluyendo la misteriosa Cueva del Chivato. De inmediato, se procedió a dinamitar el peñón donde estaba situada la caverna para construir los edificios que servirían de bodegas para sus transacciones comerciales. Cuando la fortuna comenzó a sonreírle, también la desgracia comenzó a ensañarse con él. Innumerables problemas políticos, monopólicos y hasta guerreros comenzaron a preocuparlo.

Villaurrutia, logró ser dueño de una fragata con la que deseaba mantener el régimen colonial, pero muy pronto cayó en poder de los patriotas durante gloriosos acontecimientos producidos en 1821. Aún así la mala suerte siguió a la nave la que fue destruida durante un violento temporal que la estrelló en los roqueríos que existían frente a la CUEVA DEL CHIVATO en 1839.

Corría el año 1833, cuando don José Waddington compró una gran parte del Cerro Concepción, incluyendo los terrenos de la CUEVA DEL CHIVATO y otros en la Calle del Cabo, hoy calle Esmeralda. El comerciante inglés ordenó nuevas demoliciones del fatídico promontorio haciendo desaparecer definitivamente la legendaria Cueva.

Según la tradición, los maleficios del antro maldito alcanzaron también la riqueza de Waddington, muerto en 1876, a los 84 años.

Se cuenta que en 1830, un grupo de marineros ingleses ingresaron a la CUEVA DEL CHIVATO, expulsando de ella a un grupo de vagos y delincuentes de la peor calaña, que habían ubicado allí su centro de operaciones, ellos eran y no otros, los autores de todos los delitos atribuidos al “maléfico” chivo.

El 19 de Julio de 1978, un grupo de autoridades encabezadas por el Intendente y Alcalde de la ciudad, procedieron a descubrir una placa recordatoria en el lugar donde existiera la CUEVA DEL CHIVATO.


Fuente: Municipalidad de Valparaíso. Fotografía: Puerto de Escape.cl





lunes, 13 de septiembre de 2010

Bicentenario: América, escenario de la independencia



El proceso de Independencia nacional estuvo inmerso en un contexto específico. Este escenario presentaba una serie de condiciones y factores, propios de una ealidad social particular, que a la larga desencadenaron el transcurso de uno de los episodios más importantes en la historia de los jóvenes países americanos. Un factor importante dentro del contexto en el cual se desarrolló nuestra Independencia, lo representaron los criollos americanos, el sector social propiamente chileno, argentino o peruano que encabezó el proceso de emancipación. La sociedad colonial americana se dividía en estamentos, grupos cerrados y estructurados que no se diferenciaban por el factor socio-económico como las clases sociales actuales, sino que se definían en base a elementos como el color de la piel, la condición de español (peninsular), el lugar de nacimiento, o las labores realizadas. En primer término estaban los peninsulares, los representantes de la corona en suelo americano, ocupando los cargos públicos, militares y eclesiásticos más importantes dada su condición privilegiada en la sociedad colonial. Sin embargo, hubo un grupo que durante el siglo XVIII fue creciendo en número e influencia dentro de la sociedad colonial. Lo conformaban los hijos de españoles nacidos en el territorio americano, y fueron conocidos como los criollos.
Ya a fines del siglo XVIII, este estamento de la sociedad colonial fue consolidando una identidad clara, con rasgos y costumbres particulares, los que poco a poco los diferenciaron de los españoles. Eran los herederos de un pasado hispano, pero hijos del suelo americano, con aspiraciones y desafíos que con el tiempo iban tomando forma. Representaban una aristocracia cuyo origen e intereses no correspondían plenamente con los de la elite española.
En la vida pública, los criollos ocupaban algunos cargos en las milicias, otros eran altos representantes del clero o personalidades con responsabilidades en las instituciones de administración política. Así, a finales del siglo XVIII, los criollos ocuparon un lugar de importancia en la sociedad colonial. A esta situación hay que sumar otra de vital importancia: los criollos americanos tuvieron un contacto más fluido con la realidad europea. Por una parte, durante el siglo XVIII fueron muchos los viajeros europeos que visitaron nuestras tierras. Franceses, holandeses e ingleses se relacionaron en gran medida con los americanos, acentuando por un lado el sentimiento de pertenencia a una realidad muy distinta a la del europeo. Además, este hecho permitió establecer lazos de sociabilidad muy importantes entre los criollos y los europeos, generando un intercambio de conocimientos y de cultura en general, lo que permitió a los americanos marcar diferencias entre ambos mundos sociales.
Cabe destacar que gran parte de estos viajeros europeos visitaron América en condición de científicos o comerciantes, situación que facilitó la conexión con el americano y su realidad específica. El europeo encontró un “nuevo mundo”, muy distinto al que había concebido desde la llegada de Colón. En esta oportunidad, estos viajeros se percataron que América tenía otra fisionomía, donde la sociedad criolla hacía un contrapeso importante a la presencia peninsular en el suelo americano.
Por otro lado, algunos americanos también realizaron viajes a Europa, situación que profundizó el intercambio cultural y que ayudó en la consolidación de una identidad propia, distinta de la hispana, una identidad que poco a poco se transformaba en “americana”. Chile, esta pequeña posesión de la corona española, vivió este fenómeno de la misma forma en que se desarrolló en cada rincón del continente americano. Los criollos de Chile jugarían un papel fundamental en el nacimiento y posterior desarrollo del movimiento independentista. Lo que surgió como una manifestación movida por el “azar”, tuvo sus bases en el sentimiento de pertenencia que se forjó durante el siglo XVIII en nuestro continente.




Fuente: chilebicentenario.cl





jueves, 9 de septiembre de 2010

Bicentenario: Mitos y Leyendas de Valparaíso; La Oriflama

Caían las primeras sobras del 23 de Junio de 1770 cuando en las cercanías del puerto de Valparaíso, fue divisado el bizarro velero español ORIFLAMA, que al mando del Capitán don José Antonio Alzaga y del piloto don Manuel de Buenechea, había zarpado a principios del mismo año, desde el puerto de Cádiz.

El gallardo bergantín ORIFLAMA, bellísima nave española, ingresó al Océano Pacífico impulsada por recios vientos que presagiaron malos momentos a casi 300 pasajeros y tripulantes.

Sucedió que, a poco de navegar, una misteriosa epidemia provocó una horrenda mortandad entre la tripulación, la que se acentuó pronto con una escasez de alimentos que produjo una desesperada hambruna. El Capitán don Juan Esteban de Ezpeleta, que comandaba el velero “Gallardo”, ordenó disparar una salva de cañonazos en homenaje a su amigo el Capitán Alzaga, sin embargo, desde la nave de igual matrícula, nadie respondió el saludo. Ezpeleta ordenó alcanzar al silencioso velero, presintiendo que algo grave ocurría a bordo, pero la noche impidió su empeño. Tan solo al otro día un bote, perteneciente al “Gallardo”, logró abordar al ORIFLAMA... El espectáculo era sobrecogedor, aterrante, macabro; 149 pasajeros y tripulantes yacían muertos diseminados entre los 106 sobrevivientes, casi todos moribundos.

Los marineros del “Gallardo” no lograron imponerse sobre los verdaderos motivos que produjeron tales efectos, porque los que aún daban señales de ida no podían hablar, ni siquiera moverse. Cuando volvieron al barco del Capitán Ezpeleta, contaron las verdaderas razones del silencio recibimiento por parte de la ORIFLAMA y porqué la nave mantenía solamente una vela izada. El Capitán visiblemente conmovido, ordenó el rápido transporte de víveres y medicamentos, eligiendo de inmediato 40 hombres para socorrer a las víctimas de tan brutal epidemia. Cuando la orden comenzaba a cumplirse y los botes estaban prestos a ser descolgados, un violento temporal comenzó a desencadenarse en la bahía y las naves hermanas empezaron a separarse cada vez más. Todo el día el temporal se ensañó con el “ORIFLAMA” y el mar tempestuoso lo convirtió en un frágil juguete de las olas.

Las primeras sombras de la tarde mostraron de él tan solo un destartalado velero a punto de zozobrar que apenas mostraba su arboladura en lontananza.

Pronto sobrevino la noche, una noche de aguaceros y vientos furibundos. Las jarcias y los mástiles rumoreaban una oración extraña y sobrecogedora. La tripulación del “Gallardo” pensaba que el ORIFLAMA estaba irremediablemente perdido, que a esa hora sus escasos tripulantes y pasajeros habrían expirado gracias al viento frío y al aguacero.

Muchos marineros rezaron por sus compañeros y amigos para que Dios se apiadara de ellos y concediera eterno descanso a sus almas. De pronto, sucedió un alucinante acontecimiento: el velamen del ORIFLAMA comenzó misteriosamente a ser izado y rápidamente el viento inflamó sus velas. Tanto y tanto se hincharon que en un breve lapso la “Nave de los Agonizantes” zarpó con rumbo desconocido.

El ORIFLAMA encendió toda sus luces y, así emgalanada, con sus mástiles y palo mayor iluminados, se alejó velozmente noche adentro.

El Capitán Ezpeleta, aferrado al barandal de proa, no podía convencerse de que cuanto estaba sucediendo era realidad...

Así fue como el hermoso velero gaditano: El ORIFLAMA, ingresaba al misterioso círculo de los “barcos fantasmas” que de tiempo en tiempo aparecen a los marinos que surcan nuestro litoral.

El ORIFLAMA frecuenta los puertos nacionales mostrando sus velas hinchadas, plenamente iluminado y con su macabro cargamento de 300 tripulantes y pasajeros muertos. Esta es la historia del bergantín fantasma llamado también la NAVE DE LOS AGONIZANTES.


Fuente: Municipalidad de Valparaíso


lunes, 6 de septiembre de 2010

Bicentenario: Mitos y Leyendas de Valparaíso; Pancho?

En el “Cerro Barón”, perteneciente al Barrio “Almendral”, se eleva la vetusta “Iglesia San Francisco”, uno de los templos más antiguos, queridos y característicos de Valparaíso. La historia nos cuenta que después de numerosos trámites y estudio se procedió a comprar las 14.000 varas de terreno que se necesitaban para la edificación del Convento franciscano que se componía de una casa de ejercicios, un claustro de dos pisos y una Iglesia. Esto sucedía en 1846, pero los franciscanos recién se trasladaron al nuevo edificio en 1851. Los trabajos arquitectónicos de los edificios estuvieron a cargo de los padres: Diego Chuffa y Septimio Begamby. El Templo posee un frontis de cal y ladrillo cuya construcción, posterior a la torre, se realizó en 1891. Todas las construcciones quedaron terminadas recién en 1893. Su famosa torre, verdadero atalaya de la Iglesia, domina tosa la Ciudad y es visible desde todos los sectores del amplio anfiteatro que es nuestro puerto. Los marinos la ubicaban desde lejos cuando sus naves recién dirigían sus proas hacia Valparaíso, valiéndose de la Torre de San Francisco como punto de referencia para enfilar sus embarcaciones. Ellos bautizaron por tercera vez a Valparaíso que comenzó llamándose “Quintil” antes de nominársele: Valparaíso. Los marinos al divisar la rojiza torre de San Francisco exclamaban: allí está “San Francisco” y los menos devotos, pero más cordiales, decían : “Allá está Pancho”. Ese cariñoso nombre de “Pancho”, fue repitiéndose y escuchado tan seguido y por tanto tiempo entre la marinería, entre la oficialidad y entre la población, que echó raíces populares entre los habitantes que aceptan este “ sobrenombre” con cierto agrado, con infantil delicia. Así, de pronto, sin que nadie pueda decir desde cuándo, “PANCHO” pasó a constituirse en el tercero y, a veces, único nombre de Valparaíso. La torre de la “Iglesia San Francisco” del cerro Barón, de más de cuarenta metros de altura, fue durante muchos años el único faro existente para las naves que ingresaban a la bahía porteña. Su campanario posee tres grandes campanas que miden 1,40 metros de diámetro. Están montadas en gruesos caballetes de madera y cada uno de sus Badajoz pesa alrededor de cien kilos. Este longevo templo, sigue siendo un verdadero atalaya que se eleva hacia lo alto, destacando su presencia como una mano amiga ofrecida por Valparaíso a los turistas y viajeros que arriban a sus lares por tierra o por las azules aguas del Pacífico.



Fuente: Municipalidad de Valparaíso




viernes, 3 de septiembre de 2010

Bicentenario: Mitos y Leyendas de Valparaíso; El Cristo de la Matriz

En 1630, el rey Felipe II de España, donó a la Catedral de Santiago un hermoso Cristo Crucificado y Moribundo” tallado en madera por un reputado escultor japonés. La singular obra fue donada a manera de desagravio por la profanación de que fuera objeto la entonces Capilla La Matriz, ubicada al pie del Cerro Santo Domingo, por el pirata inglés Sir Francis Drake. El célebre pirata, en vista de la pobreza del botín obtenido en el puerto, apenas 60.000 duros, decidió apoderarse de las vinajeras, un crucifijo y el cáliz de oro, zarpando luego en su carabela de cien toneladas “El Pelícano”. El Rey Felipe II no precisando el lugar exacto de la profanación, donó el crucifijo a la Catedral de Santiago. La inmensa escultura, arribó a Valparaíso embalada en un gran cajón que permaneció por largo tiempo en el Puerto. Cuando se le quiso trasladar a Santiago, su lugar de destino, la yunta de bueyes que arrastraba la carreta con el descomunal cajón, se detuvo frente a la Capilla de La Matriz y no pudo continuar viaje. El camino que había seguido comenzaba en la Quebrada de Márquez y debería seguir hacia el Cerro Carretas, en dirección a la Capital, pero todos los intentos por zafar la carreta fueron inútiles. El embalaje pesaba tanto que, lentamente las ruedas del vehículo fueron hundiéndose cada vez más en el barro. Era invierno y la lluvia arreciaba reblandeciendo los caminos... Se decidió agregar nuevas yuntas de bueyes hasta llegar al número de ocho, pero todo fue inútil, la carreta permaneció empantanada justo frente a al capillita de techo pajizo. Se acordó entonces, bajar el cajón y dejarlo en la Capilla. Apenas éste fue descargando, la carreta zafó. Los cargadores volvieron a colocar el cajón en la carreta, pero cuando estuvo encima nuevamente las ruedas volvieron a empantanarse. Algunos pobladores, que observaban la extraña operación, propusieron abrir el embalaje y cerciorarse acerca de su contenido. Cuando el cajón comenzó a abrirse, cesó la lluvia torrencial y el viento huracanado que había impedido el traslado, apareciendo la sagrada imagen del “Cristo crucificado y moribundo”. Muchos feligreses pensaron que el suceso no era otra cosa que un verdadero milagro y se estimó que la imagen debía quedar para siempre en la Capilla porque ese era el deseo expreso de Dios. Desde entonces la bella escultura del CRISTO DE LA AGONIA quedó en Valparaíso. La imagen es una pieza bellísima y tiene la especial característica de presentar su barbilla reclinada muy cerca del pecho, los ojos apagados por la muerte, las llagas abiertas y la sangre recientemente coagulada. Desde aquel tiempo la sagrada imagen es venerada y es mucha la gente que asegura que, año a año, el Cristo inclina la cabeza más y más. La tradición asegura que, un día, el crucificado inclinará tanto la cerviz que terminará por quebrársele, ese día se acabará el mundo.




Fuente: Municipalidad de Valparaíso


miércoles, 1 de septiembre de 2010

Bicentenario: Valparaíso; Puerto Principal

La ciudad forma parte de la conurbación del Gran Valparaíso y limita al sur con la comuna de Casablanca, al norte con Viña del Mar y Quilpué, al oeste con elOcéano Pacífico y al este con Quilpué y Casablanca. En esta comuna se encuentra la sede del Congreso Nacional de Chile, además de otras reparticiones estatales, como la Comandancia en Jefe de la Armada de Chile, la Subsecretaría de Pesca, el Servicio Nacional de Pesca, el Servicio Nacional de Aduanas, y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. El casco histórico de Valparaíso fue declarado como patrimonio de la humanidad por la Unesco el año 2003. Valparaíso es actualmente considerada como la segunda ciudad más grande, poblada e importante de Chile. Existen dos versiones sobre el origen de su nombre, una se le atribuye a Juan de Saavedra, quien habría bautizado en 1536 con el nombre de Valparaíso a la rada donde encontró la nave "Santiaguillo" en recuerdo de su pueblo natal de Valparaíso de Arriba (Ayuntamiento de Carrascosa del Campo, Cuenca, España) Otra versión le atribuye este nombre a los soldados del navegante Juan Bautista Pastene, quienes lo habrían llamado "Val del paraíso", es decir "Valle del Paraíso", y que con el uso se habría transformado enValparaíso. A Valparaíso se le conoce también como "Pancho". La tradición cuenta que en 1846 se comenzó a construir la iglesia de San Francisco en el cerro Barón de la cual sobresalía la torre que albergaba la maquinaria para el reloj y cuatro grandes esferas que se podían ver desde cualquier ubicación, especialmente desde alta mar, siendo una referencia obligada para los marinos que recalaban a la bahía. Al ver el campanario, coronado por una cruz de hierro, los marinos decían: ¡allá está Pancho!. La ciudad también es llamada "La joya del Pacífico", existiendo una popular canción que lleva ese título y considerada el "himno" de Valparaíso. Los mapuche del sector le llamaban Aliamapu (mapudungún: alia mapu, 'tierra quemada' ) seguramente en relación a sus frecuentes incendios forestales. La zona que es ahora Valparaíso estuvo originalmente habitada por changos, nativos que eran muy buenos pescadores. Para pescar usaban balsas de cuero de lobo marino infladas que unían con fuertes ligaduras y sostenidas con tablillas de madera. Conocida como Aliamapu mapudungún Alia=quemada y mapu=tierra) según contaron a los primeros españoles llegados a la zona. El primer contacto europeo con estas tierras fue en 1536, cuando el adelantado de las tropas deDiego de Almagro, el conquense Juan de Saavedra con un pelotón de sus hombres viajó desde el caserío indígena de Cancanicagua (actual San Felipe) hasta la Bahía de Quintil encontrando en su rada a la nave "Santiaguillo" y la bautiza como su pueblo natal, Valparaíso, en recuerdo de su pueblo natal de Valparaíso de Arriba (Ayuntamiento de Carrascosa del Campo, Cuenca, España), denominó a aquella bahía como Valparaíso. Otra versión señala que el nombre proviene del que soldados del navegante Juan Bautista Pastene le dieron al lugar cuando arribaron provenientes del puerto del Callao: Valle del Paraíso. En 1544 Pedro de Valdivia le confirmó su nombre definiéndola como "Puerto Natural de Santiago de Nueva Extremadura". En 1559 comenzó a delinearse un esbozo de ciudad partiendo de una pequeña Capilla construida en el actual emplazamiento de laIglesia de La Matriz. Antes de eso, sólo fue lugar de arribo para naves procedentes del Virreinato del Perú. Desde 1559 hasta 1615, corsarios y piratas ingleses y holandeses tales como Sir Francis Drake, Thomas Cavendish, Richard Hawkins, Oliver Van Noort y Joris van Spielbergen saquearon Valparaíso, apropiándose del oro enviado del Perú. Fue por esto que el Gobernador del Reino de Chile, Martín García Óñez de Loyola, inició en 1594 la construcción del primer reducto fortificado colonial llamado el “Castillo Viejo”, al pie del cerro Artillería. Luego se ordenó la creación del Corregimiento de Valparaíso y en 1682 se le declaró "Plaza Militar" con varias fortalezas, como el “Castillo San José” en el cerro Cordillera, donde residía el gobernador de la Plaza. Durante la segunda mitad del siglo XVIII las exportaciones desde el puerto incrementaron, destacándose productos tales como vino, sebo, cueros y quesos que se enviaban al Perú. La importancia que adquirió el puerto también se debió a la llegada de navíos desde la metrópoli. La mayor actividad se presentaba en verano hasta otoño y en invierno se cerraba por el frecuente mal tiempo. Ya en 1730 existían unas 100 casas y 4 iglesias. En 1789 y 1791 se constituyó un Cabildo, que en 1802 logró del Rey Carlos IV la Real Cédula que concedía a Valparaíso el título de “Ciudad de Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro”.

A partir del siglo XIX, habiendo Chile logrado ya su independencia de España, comienzan a arribar a Valparaíso inmigrantes de naciones mercantiles como Alemania, Inglaterra, Francia y Estados Unidos, atraídos por el comercio y las oportunidades del mayor puerto de hemisferio sur, quienes construyeron elegantes y modernos edificios, basados en los estilos arquitectónicos en boga en sus países de origen. Junto con esto, se crearon colegios tales como el Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso en 1837, fundado por una congregación de religiosos franceses, siendo este el primer colegio privado de Latinoamérica, todavía vigente, John Brown, arquitecto estadounidense, construye el edificio de la Aduana; Lucien Henault, arquitecto francés, edifica la iglesia de los Padres Franceses y Otto Anwandter, arquitecto hijo de inmigrantes alemanes, construye la fabrica de chocolates Hucke. En 1858 se inaugura la Iglesia Saint Paul's (de la Iglesia de Inglaterra). El 31 de marzo de 1866 el puerto fue bombardeado en el marco de la Guerra contra España por la escuadra española al mando del almiranteCasto Méndez Núñez y compuesta por las fragatas Numancia, Blanca, Villa de Madrid y Resolución y la goleta Vencedora. A partir de la Independencia y de la Libertad de Comercio, Valparaíso fue declarado como puerto franco, convirtiéndose en escala obligada de las rutas marítimas que venían a las costas e islas del Pacífico desde el Atlántico, por el Estrecho de Magallanes o vía Cabo de Hornos. La reconstrucción luego del terremoto de 1906 obligó a los arquitectos a privilegiar la madera por ser más sísmicamente estable. En este periodo comienza la construcción del actual "plan" (plan no significa el territorio plano bajo los cerros, sino, que se refiere al plan de trabajo para quitarle espacio al mar). En 2007 National Geographic con su canal NatGeo representó como una simulación un terremoto con la magnitud y efectos del terremoto de Valdivia de 1960 pero en las ciudades de Valparaíso y la ciudad jardín, Viña del Mar, cosa que afectó al gobierno regional, y a raíz de lo cual tuvieron que identificar y señalar zonas de seguridad y de riesgo en las 2 ciudades e incluso en San Antonio en la provincia homónima en la misma V Región de Valparaíso. También tuvieron que hacer en todos los colegios del borde costero de la región la operación Deyse (ahora el Plan Francisca Cooper). El 27 de febrero del 2010 un fuerte terremoto afectó a gran parte de la zona centro-sur, sintiéndose también en la ciudad puerto. Aunque si bien el epicentro del sismo ocurrió a 90 kilómetros al norte de la ciudad de Concepción, en el Gran valparaíso hubo fuertes daños infraestructurales. El puerto de Valparaíso es el más emblemático del país. A él llegan barcos de carga de todo el mundo, barcos de crucero en la época de verano, es el puerto base de la Armada de Chile y sede de su Comandancia en Jefe. Allí están atracados los buques de guerra más importantes de la nación, muchos pequeños botes pesqueros, buques mercantes y pesqueros de gran tamaño y el dique "Sociber" para la reparación de éstos, entre otros. Será testigo de la "revista" de las unidades de la Armada para el Bicentenario de Chile en el 2010.




Fuente: Wikipedia

lunes, 22 de marzo de 2010

2010: Bicentenario de Chile

Y comenzamos este nuevo año de publicaciones en nuestro blog con esta nota dedicada al Bicentenario de Chile, así es, cumplimos 200 años de vida republicana. El 18 de septiembre de 1810 se da inicio al proceso que nos lleva a convertirnos en una nación independiente. Para conmemorar dicha fecha canales de TV, diarios, portales web, radios y revistas han preparado una programación especial.

El portal ChileBicentenario.cl creado por la Comisión Asesora de la Presidenta de la República Michelle Bachelet, ha diseñado secciones para que todos podamos participar de concursos y actividades como galerías de imágenes, sueños, iniciativas, encuestas, concursos cuentos, poesía, fotografía, etc. Para ello ingresa a: http://www.chilebicentenario.cl, o también encuéntralos en Facebook y Youtube.

Y aquí algunos links de Proyectos del Bicentenario:




Vamos, qué esperas???, no te quedes sin participar!!!





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