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jueves, 19 de mayo de 2011

Los automóviles podrían funcionar con... ORINA!

Un equipo de la Universidad de Ohio, Estados Unidos, encontró la manera de descomponer la urea y el amoníaco (compuestos presentes en la orina) en hidrógeno, aplicando una pequeña cantidad de corriente eléctrica proveniente de una celda de combustible. El hidrógeno existe en grandes cantidades en la Tierra pero generalmente se encuentra acompañando a otros materiales. La forma más común para su obtención es mediante la electrólisis del agua -H2O-, que es la fuente más abundante de hidrógeno. Pero sacar hidrógeno de la descomposición del agua requiere mucha energía y además necesita que el agua sea extremadamente pura.

Ante la pregunta de cómo almacenar el hidrógeno y colocarlo en los autos, los investigadores apuestan por colocar orina en los autos y la celda de combustible lo transformará en hidrógeno. Ya existe la tecnología para colocar tanques de urea en los camiones dediesel fabricados en Estados Unidos desde 2010. La urea se usa para generar una reacción catalizadora de "lavado" de los óxidos de nitrógeno (NOx) para reducir las emisiones del gas contaminante.

Empresas automotrices como BMW, Mercedes Benz, GM, Ford y Toyota tienen a cientos de ingenieros trabajando en sus prototipos. Uno de los mayores problemas es la falta de infraestructura para la recarga de combustible de los tanques de hidrógeno. Pero esto podría cambiar pronto, según un investigación publicada esta semana en la revista Science. Los investigadores del Laboratorio Nacional de Los Álamos, en EE.UU., desarrollaron un catalizador libre de platino usando cerio, un elemento casi tan abundante como el cobre, que es capaz de tomar la energía solar y utilizarla directamente para dividir el agua y liberar oxígeno e hidrógeno.Los investigadores del Laboratorio Nacional de Los Álamos, en EE.UU., desarrollaron un catalizador libre de platino usando cerio, un elemento casi tan abundante como el cobre, que es capaz de tomar la energía solar y utilizarla directamente para dividir el agua y liberar oxígeno e hidrógeno.

Ya sea poniendo orina en el tanque del auto o con células de combustible de hidrógeno más baratas, la tecnología del futuro parece estar cada vez más cerca.

Fuente: BBC



miércoles, 21 de julio de 2010

Leptospirosis: presente en nuestros días



En medicina humana y veterinaria, la leptospirosis es una enfermedad febril transmitida por la Leptospira interrogans, una bacteria del orden Spirochaetales, de la familia Leptospiraceae, que afecta a diversos animales, incluyendo mamíferos, aves, anfibios, y reptiles. Una variedad grave de la leptospirosis es la enfermedad de Weil o Ictericia de Weill1 que cursa conictericia, insuficiencia renal, hemorragias y afectación de las meninges. Ambas son enfermedades zoonóticas, principalmente en épocas de lluvias e inundaciones y de amplia distribución mundial.2 La leptospira fue observada por primera vez en 1907 en una laminilla de una autopsia de tejido renal. La leptospirosis es una de las zoonosis más comunes y un importante problema de salud pública, aunque se desconoce la prevalencia real de esta patología.3 La infección es comúnmente transmitida a humanos cuando agua que ha sido contaminada por orina animal se pone en contacto directo con lesiones en la piel, ojos o por las mucosas. En zonas no tropicales, los casos de leptospirosis muestran relativamente marcadas estaciones, donde la mayoría ocurren entre agosto y septiembre o entre febrero y marzo.

Algunos de los factores de riesgo son:

  • Exposición ocupacional: agricultores, granjeros, trabajadores de los mataderos, cazadores (tramperos), veterinarios, leñadores, personas que trabajan en las alcantarillas, personas que trabajan en los arrozales y el personal militar.
  • Actividades recreativas: nadar en aguas dulces, hacer canotaje, kayaking y ciclomontañismo en áreas cálidas.
  • Exposición en el hogar: perros mascota, ganado doméstico, sistemas de recolección de agua de lluvia y roedores infectados.

Los síntomas pueden tomar de 2 a 26 días (un promedio de 10 días) para desarrollarse y pueden abarcar:

  • Boca seca
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Dolor muscular
  • Náuseas, vómitos y diarrea
  • Escalofríos

Los síntomas menos comunes abarcan:

  • Dolor abdominal
  • Ruidos pulmonares anormales
  • Dolor de hueso
  • Conjuntivitis
  • Inflamación de los ganglios linfáticos
  • Hepatomegalia y esplenomegalia
  • Dolores articulares
  • Rigidez muscular
  • Sensibilidad muscular
  • Erupción cutánea
  • Dolor de garganta

Los medicamentos para tratar la leptospirosis abarcan:

  • Cloramfenicol
  • Eritromicina
  • Penicilinas
  • Tetraciclinas
En lo que va del año, 16 personas murieron en Argentina a causa de la enfermedad y la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud confirmó 305 casos de contagio, el peor brote desde 2003. Pero lo que más preocupa a los médicos no son las cifras absolutas, sino el aumento en la letalidad de la leptospirosis. En los últimos años, sin embargo, se detectó un cuadro más preocupante como consecuencia de la bacteria: la hemorragia pulmonar, que es mucho más letal. Mientras que anteriormente la leptospirosis era considerada una enfermedad rural, los casos más recientes se dieron en grandes ciudades, en particular en zonas pobres donde se acumula la basura. Se cree que muchos perros, que también transmiten el mal, se infectan a través de estas ratas. Los animales portan la bacteria en sus riñones y muchas veces no presentan síntomas. Sin embargo, el contagio con los humanos se da cuando éstos entran en contacto con la orina contaminada de los animales. La bacteria puede ingresar a través de heridas en la piel o a través de zonas permeables, como los ojos. Una investigación realizada en la Ciudad de Buenos Aires mostró que el 50% de los perros callejeros presentan la bacteria. Por ello, algunos expertos sugieren que la mejor manera de prevenir el contagio es matar a los canes sin dueño. Sin embargo, grupos de ciudadanos se alzaron contra la propuesta. Según los amantes de los animales la leptospirosis no es una "enfermedad de perros" sino un mal de la pobreza, y debe encararse como tal.


Fuente: Wikipedia, Medline Plus, BBC Mundo, BMC Med,

lunes, 19 de abril de 2010

Diabetes Mellitus

La diabetes mellitus (DM) o diabetes sacarina es un grupo de trastornos metabólicos, que afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre: hiperglicemia. Es causada por varios trastornos, incluyendo la baja producción de la hormona insulina, secretada por las células β del páncreas, o por su inadecuado uso por parte del cuerpo, que repercutirá en el metabolismo de los carbohidratos, lípidos y proteínas.

Los síntomas principales de la diabetes mellitus son emisión excesiva de orina (poliuria), aumento anormal de la necesidad de comer (polifagia), incremento de la sed (polidipsia), y pérdida de peso sin razón aparente. La Organización Mundial de la Salud reconoce tres formas de diabetes mellitus: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional (ocurre durante el embarazo), cada una con diferentes causas y con distinta incidencia. Varios procesos patológicos están involucrados en el desarrollo de la diabetes, le confieren un carácter autoinmune, característico de la DM tipo 1, hereditario y resistencia del cuerpo a la acción de la insulina, como ocurre en la DM tipo 2.

Diabetes mellitus tipo 1 autoinmune

Este tipo de diabetes corresponde a la llamada antiguamente Diabetes Insulino dependiente o Diabetes de comienzo juvenil. Se presenta mayormente en individuos jóvenes, aunque puede aparecer en cualquier etapa de la vida, y se caracteriza por la nula producción de insulina debida a la destrucción autoinmune de las células β de los Islotes de Langerhans del páncreas mediadas por las células T. Se suele diagnosticar antes de los 30 años de edad, y afecta a cerca de 4.9 millones de personas en todo el mundo, de las que 1,27 millones son europeos, lo que arroja una prevalencia del 0,19 por ciento de la población total, aunque la prevalencia más alta, de 0,25 por ciento, se encuentra en América del Norte, variaciones que reflejan la distinta susceptibilidad genética entre poblaciones.


Diabetes mellitus tipo 2

Se caracteriza por un complejo mecanismo fisiopatológico, cuyo rasgo principal es el déficit relativo de producción de insulina y una deficiente utilización periférica por los tejidos de glucosa (resistencia a la insulina), esto quiere decir que los receptores de las células que se encargan de facilitar la entrada de la glucosa a la propia célula están dañados. Se desarrolla a menudo en etapas adultas de la vida, y es muy frecuente la asociación con la obesidad; anteriormente llamada diabetes del adulto o diabetes relacionada con la obesidad. Varios fármacos y otras causas pueden, sin embargo, causar este tipo de diabetes. Es muy frecuente la diabetes tipo 2 asociada a la toma prolongada de corticoides, frecuentemente asociada a la hemocromatosis no tratada. Insulinorresitencia. La diabetes tipo 2 representa un 80%-90% de todos los pacientes diabéticos.


Tanto en la diabetes tipo 1 como en la tipo 2, como en la gestacional, el objetivo del tratamiento es restaurar los niveles glucémicos normales, entre 70 y 105 mg/dl. En la diabetes tipo 1 y en la diabetes gestacional se aplica un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos de la insulina. En la diabetes tipo 2 puede aplicarse un tratamiento sustitutivo de insulina o análogos, o bien, un tratamiento con antidiabéticos orales.


Fuente: Wikipedia.org




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