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miércoles, 11 de abril de 2012

Talidomida: un enemigo en el embarazo



La talidomida es un fármaco que fue comercializado entre los años 1958 y 1963 como sedante y como calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo (hiperémesis gravídica). 

Como sedante tuvo un gran éxito popular ya que no causaba casi ningún efecto secundario y en caso de ingestión masiva no era letal. Este medicamento, producido por Chemie Grünenthal, de Alemania, provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, anomalía congénita caracterizada por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades.  La talidomida afectaba a los fetos de dos maneras: bien que la madre tomara el medicamento directamente como sedante o calmante de náuseas o bien que el padre lo tomara, ya que la talidomida afecta al esperma y transmite los efectos nocivos ya en el momento de la concepción. Cuando se comprobaron los efectos teratogénicos (que provoca malformaciones congénitas), del medicamento, éste fue retirado con más o menos prisa en los países donde había sido comercializado bajo diferentes nombres. España fue de los últimos países al retirarlo el año 1963.  Investigando se descubrió que había dos talidomidas distintas, aunque de igual fórmula molecular, en las cuales cambiaba la disposición de los grupos en un carbono, que hasta entonces no se tenía en cuenta. Se trataba, por tanto, de una sola molécula con dos enantiómeros. Están pues (según la nomenclatura actual) la forma R (que producía el efecto sedante que se buscaba) y la S (que producía efectos teratogénicos). Este descubrimiento produjo que a partir de ese momento se tuviese en cuenta la Estereoisomería en moléculas, utilizando el sistema R/S actual.

ADVERTENCIA:

Riesgo de defectos congénitos graves, que ponen la vida en riesgo causados por la talidomida.


Para todas las personas que toman talidomida:


Ninguna mujer embarazada o que pudiera quedar embarazada mientras tome este medicamento debe tomar talidomida. Incluso una única dosis de talidomida que se tome durante el embarazo puede provocar defectos congénitos graves (problemas físicos presentes en el bebé desde el nacimiento) o la muerte del bebé por nacer. Un programa llamado Sistema para la Educación y la Seguridad en la Prescripción de Talidomida (System for Thalidomide Education and Prescribing Safety, S.T.E.P.S.®, por sus siglas en inglés) ha sido aprobado por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) para asegurarse de que las mujeres embarazadas no tomen talidomida y de que las mujeres no queden embarazadas mientras la toman. Todas las personas a quienes se les haya recetado talidomida, incluidos los hombres y las mujeres que no pueden quedar embarazadas, deben estar registrados en S.T.E.P.S.®, tener una receta de talidomida extendida por un médico que esté registrado en S.T.E.P.S.® y surtir la receta en una farmacia que esté registrada en S.T.E.P.S.® para recibir este medicamento.

Tendrá que ver al médico todos los meses durante el tratamiento para hablar sobre su afección y cualquier efecto secundario que pueda tener. En cada visita, su médico puede extenderle una receta para un suministro del medicamento para un máximo de 28 días sin posibilidad de volver a surtir la receta. Deben surtirle la receta dentro del término de 7 días.

No done sangre mientras esté tomando talidomida.

No comparta la talidomida con nadie, ni siquiera con otras personas que puedan tener los mismos síntomas que usted.





Para las mujeres que toman talidomida:

Si puede quedar embarazada, tendrá que cumplir determinados requisitos durante el tratamiento con talidomida. Es necesario que cumpla estos requisitos, aun si tiene antecedentes de no poder quedar embarazada. Las únicas razones para quedar excluida de estos requisitos es que no haya menstruado (no haya tenido un periodo) por 24 meses consecutivos, o le hayan realizado una histerectomía (cirugía para extirpar el útero).

Deberá usar dos métodos anticonceptivos adecuados durante 4 semanas antes de empezar a tomar talidomida durante el tratamiento y durante 4 semanas después de este. Su médico le dirá cuáles métodos anticonceptivos son aceptables. Deberá usar ambos métodos anticonceptivos en todas las ocasiones, a menos que pueda garantizar que no tendrá relaciones sexuales con un hombre durante 4 semanas antes del tratamiento, durante el tratamiento y durante 4 semanas después de este.

Algunos medicamentos pueden hacer que los anticonceptivos hormonales sean menos efectivos. Si planea usar anticonceptivos hormonales (píldoras, parches, implantes, inyecciones, anillos anticonceptivos o dispositivos intrauterinos) durante el tratamiento con talidomida, dígale a su médico todos los medicamentos, vitaminas y suplementos herbarios que esté tomando o planea tomar. No olvide mencionar: griseofulvina (Grifulvin); determinados medicamentos para tratar el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), como amprenavir (Agenerase), atazanavir (Reyataz), darunavir (Prezista), fosamprenavir (Lexiva), indinavir (Crixivan), lopinavir (en Kaletra), nelfinavir (Viracept), ritonavir (Norvir, en Kaletra), saquinavir (Invirase) y tipranavir (Aptivus); determinados medicamentos para las convulsiones, como carbamazepina (Carbatrol, Equetro, Tegretol) y fenitoína (Dilantin, Phenytek); modafinil (Provigil); penicilina; rifampina (Rimactane, Rifadin); rifabutina (Mycobutin) y hierba de San Juan. Muchos otros medicamentos pueden interferir con la acción de los anticonceptivos hormonales, por lo que no debe olvidar decirle a su médico todos los medicamentos que esté tomando o planea tomar, incluso los que no aparezcan en esta lista.

Deberá presentar una prueba de embarazo negativa 24 horas antes de empezar el tratamiento con talidomida. Además, será necesario que le hagan pruebas de embarazo en un laboratorio durante las primeras 4 semanas de tratamiento y, luego, una vez cada 4 semanas si tiene ciclos menstruales regulares o, una vez cada 2 semanas, si tiene ciclos menstruales irregulares.

Deje de tomar talidomida y llame a su médico de inmediato si cree que puede estar embarazada, o presenta retraso, irregularidad o interrupción de los periodos menstruales, si tiene algún cambio en el sangrado menstrual o si tiene relaciones sexuales sin usar dos métodos anticonceptivos. En algunos casos, su médico puede recetarle un anticonceptivo de emergencia ('la píldora del día después') para evitar el embarazo. Si queda embarazada durante el tratamiento, su médico debe llamar a la FDA y al fabricante. Su médico también se asegurará de hablar con un médico especialista en problemas del embarazo, quien le ayudará a tomar las decisiones más convenientes para usted y su bebé.






Para los hombres que toman talidomida:


La talidomida está presente en el semen (fluido que contiene espermatozoides, que se libera a través del pene durante el orgasmo). Deberá usar un condón de látex o evitar completamente las relaciones sexuales con una mujer que esté embarazada o pueda quedar embarazada mientras usted esté tomando este medicamento y durante 4 semanas después del tratamiento. Esto es necesario aunque se haya realizado una vasectomía (cirugía para impedir que el organismo libere espermatozoides y, de esta manera, provoque un embarazo). Dígale a su médico inmediatamente si ha tenido relaciones sexuales sin protección con una mujer que puede quedar embarazada o si cree, por algún motivo, que su pareja está embarazada.

No done semen ni espermatozoides mientras esté tomando talidomida.

Riesgo de coágulos de sangre

Si está tomando talidomida para tratar el mieloma múltiple (un tipo de cáncer de la médula ósea), existe el riesgo de que se forme un coágulo de sangre en los brazos, las piernas o los pulmones. Este riesgo es mayor cuando la talidomida se usa en forma conjunta con otros medicamentos usados en la quimioterapia, como la dexametasona. Llame a su médico de inmediato si tiene alguno de los siguientes síntomas: dolor, sensibilidad, enrojecimiento, calor o inflamación en los brazos o las piernas; falta de aire o dolor en el pecho. Es posible que su médico le recete un anticoagulante ('diluyente de la sangre o aspirina para ayudar a impedir la formación de coágulos durante el tratamiento con talidomida.

Consulte a su médico sobre los riesgos de tomar talidomida.






Fuente: Wikipedia, MedlinePlus



miércoles, 16 de noviembre de 2011

Síndrome de Meniere: Sudor frío, vértigo, náuseas, mareo o zumbido de oídos


Es un trastorno del oído interno que afecta el equilibrio y la audición.

Causas, incidencia y factores de riesgo.

El oído interno tiene tubos llenos de líquido llamados canales semicirculares o laberintos. Los canales, junto con un nervio en el cráneo, ayudan a interpretar la posición del cuerpo y mantener el equilibrio.
La enfermedad de Meniere ocurre cuando una parte del canal, llamada saco endolinfático, se inflama. Este saco ayuda a filtrar y eliminar líquido en los canales semicirculares.  Se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Meniere, aunque en algunos casos puede estar relacionada con:

Traumatismo craneal
Infección del oído medio
Sífilis
Otros factores de riesgo son:
Alergias
Consumo de alcohol
Fatiga
Enfermedad viral reciente
Infección respiratoria
Tabaquismo
Estrés

Uso de ciertos medicamentos, incluyendo ácido acetilsalicílico. La genética también puede jugar un papel.
Entre 50,000 y 100,000 personas al año presentan la enfermedad de Meniere.

Síntomas:

Los ataques o episodios de la enfermedad de Meniere a menudo comienzan sin aviso. Pueden ocurrir diariamente o tan escasamente como una vez al año. La gravedad de cada episodio puede variar.
El vértigo o mareo intenso es el síntoma que causa la mayoría de los problemas. Las personas que tienen vértigo sienten como si estuvieran girando o moviéndose o como si el mundo estuviera girando a su alrededor. Con frecuencia se presentan náuseas, vómitos y sudoración intensos.  Los síntomas empeoran con el movimiento súbito.  Con frecuencia, la persona necesitará acostarse.  El mareo y la sensación de pérdida del equilibrio durará de minutos a horas.  Se puede presentar hipoacusia; generalmente sólo en uno de los oídos, pero puede afectar a ambos.  La audición de la persona tiende a recuperarse entre ataques, pero empeora con el tiempo.  Los ruidos de baja frecuencia se pierden primero.  Los retumbos o zumbidos (tinnitus), al igual que una sensación de presión en el oído, son comunes.  Otros síntomas abarcan:  Diarrea, Dolores de cabeza, Dolor o molestia en el abdomen, Náuseas y vómitos, Movimientos incontrolables del ojo.

Un examen del cerebro y el sistema nervioso (neurológico) puede mostrar problemas con la audición, el equilibrio o el movimiento de los ojos.  Un procedimiento llamado estimulación calórica comprueba los reflejos oculares por medio del calentamiento y enfriamiento del oído interno con agua. Los resultados anormales de este examen pueden ser un signo de enfermedad de Meniere.  Los siguientes exámenes también se pueden hacer para diferenciar la enfermedad de Meniere de otras causas de vértigo:

Electronistagmografía
Tomografía computarizada o resonancia magnética de la cabeza
Pruebas de audición (audiología/audiometría).

No se conoce cura para la enfermedad de Meniere. Sin embargo, los cambios en el estilo de vida y algunos tratamientos a menudo pueden ayudar a aliviar los síntomas.  El médico puede sugerir formas de disminuir la cantidad de agua o líquido en el cuerpo. Esto con frecuencia puede ayudar a controlar los síntomas.  Los diuréticos pueden ayudar a aliviar la presión del líquido en el oído interno. Una dieta baja en sal también puede ayudar (ver: sodio en la dieta). Otros cambios que pueden ayudar con los síntomas y mantenerlo a usted a salvo abarcan: Evitar los movimientos súbitos, los cuales pueden empeorar los síntomas. Usted puede necesitar ayuda para caminar cuando tenga una pérdida de equilibrio durante los ataques.
Evitar las luces brillantes, la televisión y leer durante los ataques, debido a que esto puede empeorar los síntomas. Descanse durante los episodios severos y lentamente incremente su actividad. Evitar actividades tales como manejar, operar maquinaria pesada y escalar hasta una semana después de que sus síntomas desaparezcan. Un episodio de mareo súbito durante estas actividades puede ser peligroso.

Los síntomas de la enfermedad de Meniere pueden causar estrés. Busque opciones de un estilo de vida saludable para que le ayude a enfrentar esto:

Consuma una alimentación saludable y bien balanceada. No coma en exceso.
Haga ejercicios regularmente, de ser posible.
Duerma lo suficiente. Aprenda y practique técnicas de relajación, como imágenes guiadas, relajación muscular progresiva, yoga, tai chi o meditación.
Reduzca la cafeína y el alcohol. Su médico le puede prescribir medicamentos para las náuseas y los vómitos. Los síntomas tales como mareo y vértigo pueden responder a los sedantes/hipnóticos y benzodiazepinas como el diazepam.
Usted puede necesitar cirugía del oído si sus síntomas son graves y no responden a otro tratamiento. Cortar el nervio vestibular con un procedimiento quirúrgico ayuda a controlar el vértigo y no daña la audición. Poner un antibiótico llamado gentamicina directamente en el oído medio puede ayudar a controlar el vértigo. Extirpar parte del oído interno con un procedimiento llamado laberintectomía ayuda con el vértigo, pero causa hipoacusia total. Se pueden necesitar audífonos para la hipoacusia severa.
Expectativas (pronóstico). El pronóstico varía. La enfermedad de Meniere con frecuencia se puede controlar con tratamiento.  La afección puede mejorar por sí sola; sin embargo, esta enfermedad también puede ser crónica o discapacitante.

Algunas complicaciones:

Incapacidad de caminar o desempeñarse debido al vértigo incontrolable
Hipoacusia en el lado afectado
Situaciones que requieren asistencia médica
Solicite una cita con el médico si se presentan síntomas de la enfermedad de Meniere, como hipoacusia, zumbidos en los oídos o vértigo, o si éstos empeoran.

Prevención:
No se conoce una forma de prevención para esta enfermedad, pero el tratamiento oportuno de la infección de oído y otros trastornos conexos puede servir.
Nombres alternativos
Hidropesía endolinfática; Hidropesía

Muchas personas piensan que es un tumor. Los síntomas del síndrome de Menière aparecen de forma brusca y generan un grado importante de incapacidad. La evolución de esta enfermedad del oído es como el curso del Guadiana, da la cara y luego desaparece hasta que, de forma súbita, los vértigos, los ruidos y la falta de audición vuelven. La mayoría de los especialistas recurren a un tratamiento 'in crescendo'. Primero establecen cambios en la dieta que consisten básicamente en la reducción de la cantidad de sal, aunque también se aconseja reducir o eliminar el café, los frutos secos, el tabaco, etc. Algunos estudios hablan de una cierta eficacia de esta medida. Pero a ella se le suele unir un tratamiento médico, fundamentalmente se administran vasodilatadores y diuréticos para intentar reducir el volumen de líquido en el oído y algunos fármacos para disminuir los vértigos y las náuseas. Para aquellas personas que no responden a estos medicamentos, existen otras alternativas, en función de cuál sea el grado de la pérdida de audición, el número de crisis y la evolución del paciente se opta por una u otra medida. Si el paciente recae, se recurre a la gentamicina, un antibiótico, que daña el oído interno, el responsable del equilibrio, con lo que el cerebro del paciente no recibe señales incorrectas y remiten los vértigos. El principal problema es que, en ocasiones, lesiona también las células de la audición, por lo que no se recomienda esta terapia si la persona no sufre, debido a esta enfermedad, una pérdida auditiva importante. Si se tiene alergia a este antibiótico o el fármaco no funciona, se puede recurrir a la cirugía.



Fuente: MedlinePlus, Elmundo.es


martes, 8 de noviembre de 2011

Sabes qué es la Intolerancia a la Lactosa?


Es la incapacidad para digerir la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos.  La intolerancia a la lactosa se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente enzima lactasa. Las enzimas le ayudan al cuerpo a absorber los alimentos. El hecho de no tener suficiente lactasa se denomina deficiencia de lactasa. Los cuerpos de los bebés producen esta enzima, de tal forma que pueden digerir la leche, incluyendo la leche materna. Los bebés prematuros algunas veces tienen intolerancia a la lactosa. Los niños nacidos a término generalmente no muestran signos de esta intolerancia hasta que tienen al menos 3 años de edad. La intolerancia a la lactosa puede comenzar en diversos momentos en la vida. En las personas de raza blanca, generalmente comienza a afectar a los niños mayores de 5 años; mientras que en las personas de raza negra, la afección a menudo ya se presenta a los dos años de edad. La intolerancia a la lactosa es más común en personas de origen asiático, africano, nativos americanos y mediterráneo de lo que es entre los europeos del norte y occidente.


La intolerancia a la lactosa no es peligrosa y es muy común en los adultos. Aproximadamente 30 millones de adultos estadounidenses tienen algo de intolerancia a la lactosa a la edad de 20 años.


Los síntomas se presentan frecuentemente de 30 minutos a dos horas después de comer o beber productos lácteos y, a menudo, se alivian no comiendo ni bebiendo estos productos. Las dosis grandes de productos lácteos pueden causar síntomas peores.


Los síntomas abarcan:


Distensión abdominal

Cólicos abdominales

Diarrea

Gases (flatulencia)

Náuseas

Los bebés o niños pueden tener crecimiento lento o pérdida de peso.


Tratamiento: Disminuir o eliminar los productos lácteos de la dieta generalmente mejora los síntomas.  La mayoría de las personas con niveles de lactasa bajos puede tomar de 2 a 4 onzas de leche una vez (hasta media taza) sin tener síntomas. Las porciones más grandes (más de 8 onzas) pueden causar problemas para las personas con deficiencia de lactasa.




Fuente: MedlinePlus



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Resaca a lo Bicentenario

Tras los aniversarios de independencia que se celebraron en varios países de América Latina, muchos sin duda se despertaron hoy lunes con una horrible realidad: la resaca. Muchos también se preguntarán si con tantos adelantos de la ciencia existe una cura para este molesto -y común- trastorno cuyos síntomas incluyen dolor de cabeza, náusea, sensibilidad a la luz y el ruido, letargo y sed. Todos hemos dado y recibido consejos para curar la cruda: desde tomar un par de aspirinas, comer bananas, consumir alimentos fritos, beber mucho café u otras bebidas con cafeína, tomar mucha agua, etc. etc.

La mala noticia es que hasta ahora no se ha logrado obtener evidencia científica que confirme la efectividad de éstos u otros métodos para combatir el padecimiento que también es conocido en varios países de la región con los nombres de goma o guayabo. De hecho, las crudas o resacas han sido muy poco estudiadas porque los científicos prefieren centrarse en el abuso del alcohol para encontrar formas de tratamiento y prevención. Y, hasta ahora, la principal conclusión científica es que la única forma de evitarlas es no beber del todo, o beber con moderación. Sin embrago, si usted tiene resaca, es obvio que ya es muy tarde para seguir ese consejo y lo más seguro es que sienta que una tonelada de cemento le ha caído en la cabeza. Si es así, lo único que le queda es esperar a que su organismo metabolice el alcohol ingerido y lo deseche de su cuerpo. Pero mientras eso ocurre le ofrecemos una serie de recomendaciones que quizás lo ayuden a sentirse mejor. O, por lo menos, a no sentirse todavía peor.

El etanol que contienen las bebidas alcohólicas causa deshidratación porque aumenta la producción de orina. Esa deshidratación puede ser mitigada bebiendo mucha agua. Y si bien hay personas que juran haberse curado con una lata de bebida de cola, o con una taza de café cargado, la cafeína -advierten los expertos- causa deshidratación. Así que si usted se siente mejor después de una taza de café o una bebida de cola es por el efecto inmediato de "reanimación" que causa la cafeína en el organismo. Pero este efecto pasará pronto y la deshidratación será peor. Así que mejor evitarla.

La tradición también dice que después de beber mucho hay que comer alimentos ricos en carbohidratos -como pan o tortillas (en México)- que ayuden a acelerar el metabolismo y a desechar rápido el alcohol ingerido. También se dice que los alimentos grasosos ricos en proteínas que contienen aminoácidos -como el tocino o la carne (de los tacos mexicanos)- pueden también ayudar a "limpiar" las toxinas del organismo. Los expertos recuerdan, sin embargo, que después de una noche de copas, el sistema digestivo está muy sensible y bajo enorme presión. Así que las grasas de las salchichas o los tacos mexicanos puede más bien causar indigestión.

Los analgésicos también es mejor evitarlos. La aspirina y el ibuprofeno podrían irritar el estómago, que ya está bajo presión. Y el paracetamol (acetaminofeno) pondrá a trabajar al hígado, que ya ha estado trabajando horas extra toda la noche tratando de metabolizar el etanol. Así que si necesita desesperadamente tomar analgésicos, hágalo en moderación.

Un estudio reciente de la Escuela de Medicina Peninsula, en Inglaterra, estudió los efectos de ocho distintos agentes (cuatro medicamentos y cuatro compuestos naturales) en las resacas. Éstos incluían medicamentos para la hipertensión, para la náusea y vértigo, y analgésicos de la misma familia de la aspirina e ibuprofeno. Asimismo estudiaron el impacto de la glucosa o fructosa y suplementos naturales de alcachofa, higo, borraja y levadura.


Fuente: BBC Mundo


miércoles, 21 de julio de 2010

Leptospirosis: presente en nuestros días



En medicina humana y veterinaria, la leptospirosis es una enfermedad febril transmitida por la Leptospira interrogans, una bacteria del orden Spirochaetales, de la familia Leptospiraceae, que afecta a diversos animales, incluyendo mamíferos, aves, anfibios, y reptiles. Una variedad grave de la leptospirosis es la enfermedad de Weil o Ictericia de Weill1 que cursa conictericia, insuficiencia renal, hemorragias y afectación de las meninges. Ambas son enfermedades zoonóticas, principalmente en épocas de lluvias e inundaciones y de amplia distribución mundial.2 La leptospira fue observada por primera vez en 1907 en una laminilla de una autopsia de tejido renal. La leptospirosis es una de las zoonosis más comunes y un importante problema de salud pública, aunque se desconoce la prevalencia real de esta patología.3 La infección es comúnmente transmitida a humanos cuando agua que ha sido contaminada por orina animal se pone en contacto directo con lesiones en la piel, ojos o por las mucosas. En zonas no tropicales, los casos de leptospirosis muestran relativamente marcadas estaciones, donde la mayoría ocurren entre agosto y septiembre o entre febrero y marzo.

Algunos de los factores de riesgo son:

  • Exposición ocupacional: agricultores, granjeros, trabajadores de los mataderos, cazadores (tramperos), veterinarios, leñadores, personas que trabajan en las alcantarillas, personas que trabajan en los arrozales y el personal militar.
  • Actividades recreativas: nadar en aguas dulces, hacer canotaje, kayaking y ciclomontañismo en áreas cálidas.
  • Exposición en el hogar: perros mascota, ganado doméstico, sistemas de recolección de agua de lluvia y roedores infectados.

Los síntomas pueden tomar de 2 a 26 días (un promedio de 10 días) para desarrollarse y pueden abarcar:

  • Boca seca
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Dolor muscular
  • Náuseas, vómitos y diarrea
  • Escalofríos

Los síntomas menos comunes abarcan:

  • Dolor abdominal
  • Ruidos pulmonares anormales
  • Dolor de hueso
  • Conjuntivitis
  • Inflamación de los ganglios linfáticos
  • Hepatomegalia y esplenomegalia
  • Dolores articulares
  • Rigidez muscular
  • Sensibilidad muscular
  • Erupción cutánea
  • Dolor de garganta

Los medicamentos para tratar la leptospirosis abarcan:

  • Cloramfenicol
  • Eritromicina
  • Penicilinas
  • Tetraciclinas
En lo que va del año, 16 personas murieron en Argentina a causa de la enfermedad y la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud confirmó 305 casos de contagio, el peor brote desde 2003. Pero lo que más preocupa a los médicos no son las cifras absolutas, sino el aumento en la letalidad de la leptospirosis. En los últimos años, sin embargo, se detectó un cuadro más preocupante como consecuencia de la bacteria: la hemorragia pulmonar, que es mucho más letal. Mientras que anteriormente la leptospirosis era considerada una enfermedad rural, los casos más recientes se dieron en grandes ciudades, en particular en zonas pobres donde se acumula la basura. Se cree que muchos perros, que también transmiten el mal, se infectan a través de estas ratas. Los animales portan la bacteria en sus riñones y muchas veces no presentan síntomas. Sin embargo, el contagio con los humanos se da cuando éstos entran en contacto con la orina contaminada de los animales. La bacteria puede ingresar a través de heridas en la piel o a través de zonas permeables, como los ojos. Una investigación realizada en la Ciudad de Buenos Aires mostró que el 50% de los perros callejeros presentan la bacteria. Por ello, algunos expertos sugieren que la mejor manera de prevenir el contagio es matar a los canes sin dueño. Sin embargo, grupos de ciudadanos se alzaron contra la propuesta. Según los amantes de los animales la leptospirosis no es una "enfermedad de perros" sino un mal de la pobreza, y debe encararse como tal.


Fuente: Wikipedia, Medline Plus, BBC Mundo, BMC Med,

lunes, 26 de abril de 2010

Cómo se Originó la Malaria?

El término malaria (paludismo) proviene del italiano medieval "mala aria" (mal aire), y en castellano se le llama también paludismo, del latín "palus" (pantano). Es una enfermedad producida por parásitos del género Plasmodium. Es la primera en importancia de entre las enfermedades debilitantes, con más de 210 (actualmente) millones de casos cada año en todo el mundo. El día africano de lucha contra el paludismo se celebra el 25 de abril, ya que es en este continente donde más común es esta enfermedad.


Recientemente, un equipo internacional de científicos ha rastreado los orígenes más tempranos de este mal, con miras a obtener datos reveladores que ayuden a combatirlo de manera más eficiente. En el estudio, que es el mayor de su tipo, el profesor Ananias Escalante, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Estatal de Arizona, junto con colegas de 15 importantes instituciones de otros países, rastreó los orígenes del Plasmodium falciparum, la especie de protozoo que causa la mayoría de los casos de malaria humana.


El equipo examinó la causa inicial de la malaria entre poblaciones de chimpancés, el primate más cercano a nosotros, porque los agentes infecciosos a menudo son oportunistas y, con el transcurso del tiempo, pueden llegar a pasar de una especie a otra, con consecuencias devastadoras.


Los resultados de este estudio sugieren que el P. falciparum no se originó en los chimpancés (Pan troglodytes), sino en los bonobos (Pan paniscus), de donde saltó a los humanos.


Los bonobos pueden estar infectados con malaria, pero aparentemente sin enfermar de la misma.


Es muy importante conocer a fondo el origen exacto de la malaria, porque, tal como señala Sudhir Kumar, los orígenes de las enfermedades humanas son una información decisiva para descifrar los factores genéticos y sociales que hacen posible tales saltos de una especie a otra.


Armado con la nueva información, el equipo espera utilizarla en la lucha actual contra la malaria. Con un conocimiento detallado de los fundamentos genéticos de la enfermedad, es posible identificar los genes responsables de que el sistema inmunitario humano sea eludido, o guiar el desarrollo de nuevas estrategias de tratamiento para esta severa y persistente enfermedad.



Fuente: Wikipedia, Scitech News






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