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miércoles, 11 de abril de 2012

Talidomida: un enemigo en el embarazo



La talidomida es un fármaco que fue comercializado entre los años 1958 y 1963 como sedante y como calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo (hiperémesis gravídica). 

Como sedante tuvo un gran éxito popular ya que no causaba casi ningún efecto secundario y en caso de ingestión masiva no era letal. Este medicamento, producido por Chemie Grünenthal, de Alemania, provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, anomalía congénita caracterizada por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades.  La talidomida afectaba a los fetos de dos maneras: bien que la madre tomara el medicamento directamente como sedante o calmante de náuseas o bien que el padre lo tomara, ya que la talidomida afecta al esperma y transmite los efectos nocivos ya en el momento de la concepción. Cuando se comprobaron los efectos teratogénicos (que provoca malformaciones congénitas), del medicamento, éste fue retirado con más o menos prisa en los países donde había sido comercializado bajo diferentes nombres. España fue de los últimos países al retirarlo el año 1963.  Investigando se descubrió que había dos talidomidas distintas, aunque de igual fórmula molecular, en las cuales cambiaba la disposición de los grupos en un carbono, que hasta entonces no se tenía en cuenta. Se trataba, por tanto, de una sola molécula con dos enantiómeros. Están pues (según la nomenclatura actual) la forma R (que producía el efecto sedante que se buscaba) y la S (que producía efectos teratogénicos). Este descubrimiento produjo que a partir de ese momento se tuviese en cuenta la Estereoisomería en moléculas, utilizando el sistema R/S actual.

ADVERTENCIA:

Riesgo de defectos congénitos graves, que ponen la vida en riesgo causados por la talidomida.


Para todas las personas que toman talidomida:


Ninguna mujer embarazada o que pudiera quedar embarazada mientras tome este medicamento debe tomar talidomida. Incluso una única dosis de talidomida que se tome durante el embarazo puede provocar defectos congénitos graves (problemas físicos presentes en el bebé desde el nacimiento) o la muerte del bebé por nacer. Un programa llamado Sistema para la Educación y la Seguridad en la Prescripción de Talidomida (System for Thalidomide Education and Prescribing Safety, S.T.E.P.S.®, por sus siglas en inglés) ha sido aprobado por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) para asegurarse de que las mujeres embarazadas no tomen talidomida y de que las mujeres no queden embarazadas mientras la toman. Todas las personas a quienes se les haya recetado talidomida, incluidos los hombres y las mujeres que no pueden quedar embarazadas, deben estar registrados en S.T.E.P.S.®, tener una receta de talidomida extendida por un médico que esté registrado en S.T.E.P.S.® y surtir la receta en una farmacia que esté registrada en S.T.E.P.S.® para recibir este medicamento.

Tendrá que ver al médico todos los meses durante el tratamiento para hablar sobre su afección y cualquier efecto secundario que pueda tener. En cada visita, su médico puede extenderle una receta para un suministro del medicamento para un máximo de 28 días sin posibilidad de volver a surtir la receta. Deben surtirle la receta dentro del término de 7 días.

No done sangre mientras esté tomando talidomida.

No comparta la talidomida con nadie, ni siquiera con otras personas que puedan tener los mismos síntomas que usted.





Para las mujeres que toman talidomida:

Si puede quedar embarazada, tendrá que cumplir determinados requisitos durante el tratamiento con talidomida. Es necesario que cumpla estos requisitos, aun si tiene antecedentes de no poder quedar embarazada. Las únicas razones para quedar excluida de estos requisitos es que no haya menstruado (no haya tenido un periodo) por 24 meses consecutivos, o le hayan realizado una histerectomía (cirugía para extirpar el útero).

Deberá usar dos métodos anticonceptivos adecuados durante 4 semanas antes de empezar a tomar talidomida durante el tratamiento y durante 4 semanas después de este. Su médico le dirá cuáles métodos anticonceptivos son aceptables. Deberá usar ambos métodos anticonceptivos en todas las ocasiones, a menos que pueda garantizar que no tendrá relaciones sexuales con un hombre durante 4 semanas antes del tratamiento, durante el tratamiento y durante 4 semanas después de este.

Algunos medicamentos pueden hacer que los anticonceptivos hormonales sean menos efectivos. Si planea usar anticonceptivos hormonales (píldoras, parches, implantes, inyecciones, anillos anticonceptivos o dispositivos intrauterinos) durante el tratamiento con talidomida, dígale a su médico todos los medicamentos, vitaminas y suplementos herbarios que esté tomando o planea tomar. No olvide mencionar: griseofulvina (Grifulvin); determinados medicamentos para tratar el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), como amprenavir (Agenerase), atazanavir (Reyataz), darunavir (Prezista), fosamprenavir (Lexiva), indinavir (Crixivan), lopinavir (en Kaletra), nelfinavir (Viracept), ritonavir (Norvir, en Kaletra), saquinavir (Invirase) y tipranavir (Aptivus); determinados medicamentos para las convulsiones, como carbamazepina (Carbatrol, Equetro, Tegretol) y fenitoína (Dilantin, Phenytek); modafinil (Provigil); penicilina; rifampina (Rimactane, Rifadin); rifabutina (Mycobutin) y hierba de San Juan. Muchos otros medicamentos pueden interferir con la acción de los anticonceptivos hormonales, por lo que no debe olvidar decirle a su médico todos los medicamentos que esté tomando o planea tomar, incluso los que no aparezcan en esta lista.

Deberá presentar una prueba de embarazo negativa 24 horas antes de empezar el tratamiento con talidomida. Además, será necesario que le hagan pruebas de embarazo en un laboratorio durante las primeras 4 semanas de tratamiento y, luego, una vez cada 4 semanas si tiene ciclos menstruales regulares o, una vez cada 2 semanas, si tiene ciclos menstruales irregulares.

Deje de tomar talidomida y llame a su médico de inmediato si cree que puede estar embarazada, o presenta retraso, irregularidad o interrupción de los periodos menstruales, si tiene algún cambio en el sangrado menstrual o si tiene relaciones sexuales sin usar dos métodos anticonceptivos. En algunos casos, su médico puede recetarle un anticonceptivo de emergencia ('la píldora del día después') para evitar el embarazo. Si queda embarazada durante el tratamiento, su médico debe llamar a la FDA y al fabricante. Su médico también se asegurará de hablar con un médico especialista en problemas del embarazo, quien le ayudará a tomar las decisiones más convenientes para usted y su bebé.






Para los hombres que toman talidomida:


La talidomida está presente en el semen (fluido que contiene espermatozoides, que se libera a través del pene durante el orgasmo). Deberá usar un condón de látex o evitar completamente las relaciones sexuales con una mujer que esté embarazada o pueda quedar embarazada mientras usted esté tomando este medicamento y durante 4 semanas después del tratamiento. Esto es necesario aunque se haya realizado una vasectomía (cirugía para impedir que el organismo libere espermatozoides y, de esta manera, provoque un embarazo). Dígale a su médico inmediatamente si ha tenido relaciones sexuales sin protección con una mujer que puede quedar embarazada o si cree, por algún motivo, que su pareja está embarazada.

No done semen ni espermatozoides mientras esté tomando talidomida.

Riesgo de coágulos de sangre

Si está tomando talidomida para tratar el mieloma múltiple (un tipo de cáncer de la médula ósea), existe el riesgo de que se forme un coágulo de sangre en los brazos, las piernas o los pulmones. Este riesgo es mayor cuando la talidomida se usa en forma conjunta con otros medicamentos usados en la quimioterapia, como la dexametasona. Llame a su médico de inmediato si tiene alguno de los siguientes síntomas: dolor, sensibilidad, enrojecimiento, calor o inflamación en los brazos o las piernas; falta de aire o dolor en el pecho. Es posible que su médico le recete un anticoagulante ('diluyente de la sangre o aspirina para ayudar a impedir la formación de coágulos durante el tratamiento con talidomida.

Consulte a su médico sobre los riesgos de tomar talidomida.






Fuente: Wikipedia, MedlinePlus



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Resaca a lo Bicentenario

Tras los aniversarios de independencia que se celebraron en varios países de América Latina, muchos sin duda se despertaron hoy lunes con una horrible realidad: la resaca. Muchos también se preguntarán si con tantos adelantos de la ciencia existe una cura para este molesto -y común- trastorno cuyos síntomas incluyen dolor de cabeza, náusea, sensibilidad a la luz y el ruido, letargo y sed. Todos hemos dado y recibido consejos para curar la cruda: desde tomar un par de aspirinas, comer bananas, consumir alimentos fritos, beber mucho café u otras bebidas con cafeína, tomar mucha agua, etc. etc.

La mala noticia es que hasta ahora no se ha logrado obtener evidencia científica que confirme la efectividad de éstos u otros métodos para combatir el padecimiento que también es conocido en varios países de la región con los nombres de goma o guayabo. De hecho, las crudas o resacas han sido muy poco estudiadas porque los científicos prefieren centrarse en el abuso del alcohol para encontrar formas de tratamiento y prevención. Y, hasta ahora, la principal conclusión científica es que la única forma de evitarlas es no beber del todo, o beber con moderación. Sin embrago, si usted tiene resaca, es obvio que ya es muy tarde para seguir ese consejo y lo más seguro es que sienta que una tonelada de cemento le ha caído en la cabeza. Si es así, lo único que le queda es esperar a que su organismo metabolice el alcohol ingerido y lo deseche de su cuerpo. Pero mientras eso ocurre le ofrecemos una serie de recomendaciones que quizás lo ayuden a sentirse mejor. O, por lo menos, a no sentirse todavía peor.

El etanol que contienen las bebidas alcohólicas causa deshidratación porque aumenta la producción de orina. Esa deshidratación puede ser mitigada bebiendo mucha agua. Y si bien hay personas que juran haberse curado con una lata de bebida de cola, o con una taza de café cargado, la cafeína -advierten los expertos- causa deshidratación. Así que si usted se siente mejor después de una taza de café o una bebida de cola es por el efecto inmediato de "reanimación" que causa la cafeína en el organismo. Pero este efecto pasará pronto y la deshidratación será peor. Así que mejor evitarla.

La tradición también dice que después de beber mucho hay que comer alimentos ricos en carbohidratos -como pan o tortillas (en México)- que ayuden a acelerar el metabolismo y a desechar rápido el alcohol ingerido. También se dice que los alimentos grasosos ricos en proteínas que contienen aminoácidos -como el tocino o la carne (de los tacos mexicanos)- pueden también ayudar a "limpiar" las toxinas del organismo. Los expertos recuerdan, sin embargo, que después de una noche de copas, el sistema digestivo está muy sensible y bajo enorme presión. Así que las grasas de las salchichas o los tacos mexicanos puede más bien causar indigestión.

Los analgésicos también es mejor evitarlos. La aspirina y el ibuprofeno podrían irritar el estómago, que ya está bajo presión. Y el paracetamol (acetaminofeno) pondrá a trabajar al hígado, que ya ha estado trabajando horas extra toda la noche tratando de metabolizar el etanol. Así que si necesita desesperadamente tomar analgésicos, hágalo en moderación.

Un estudio reciente de la Escuela de Medicina Peninsula, en Inglaterra, estudió los efectos de ocho distintos agentes (cuatro medicamentos y cuatro compuestos naturales) en las resacas. Éstos incluían medicamentos para la hipertensión, para la náusea y vértigo, y analgésicos de la misma familia de la aspirina e ibuprofeno. Asimismo estudiaron el impacto de la glucosa o fructosa y suplementos naturales de alcachofa, higo, borraja y levadura.


Fuente: BBC Mundo


martes, 21 de septiembre de 2010

Ciencia: Nuevo Fármaco Contra la Malaria


Un equipo internacional de científicos descubrió un compuesto que logró, con una sola dosis, eliminar el parásito de la malaria en ratones. Según afirman los investigadores en la revistaScience, el compuesto eventualmente podría convertirse en un nuevo fármaco contra la enfermedad que cada año mata a más de un millón de personas en el mundo. Los tratamientos actuales requieren, por lo general, que el paciente tome varias dosis al día durante algunos días. Se espera que las pruebas con seres humanos comiencen el próximo año. El compuesto, llamado NITD609, fue desarrollado por científicos del Instituto de Investigación Scripps de California, el Instituto de Salud Pública y Tropical de Suiza y el Instituto Novartis de Enfermedades Tropicales. Según los expertos, el compuesto logró eliminar en los animales dos de las principales cepas del parásito de la malaria: el Plasmodium falciparum y el Plasmodium vivax. Y se logró curar la enfermedad en los ratones con un régimen de una dosis al día.

Según los científicos, estos resultados son particularmente oportunos porque el parásito se está volviendo cada vez más resistente a los tratamientos actualmente disponibles. Los científicos descubrieron el compuesto tras analizar unos 12.000 compuestos químicos con una técnica robótica especialmente diseñada para detectar sustancias que mostraran actividad frente alPlasmodium falciparum. En análisis arrojó que el NITD609 -que pertenece a una nueva clase de sustancias químicas, llamadas spiroindolones- podía combatir al parásito atacando una proteína que ninguno de los fármacos existentes ataca. En el estudio con ratones, el compuesto logró matar a las dos cepas de parásitos en la sangre de los animales. (En el ser humano, el parásito de malaria pasa parte de su ciclo vital en la sangre y parte en el hígado).

Los científicos creen que el NITD609 tiene el potencial de ser modificado para integrarlo en una tableta que podría producirse en grandes cantidades. Si las pruebas llevadas a cabo con seres humanos son exitosas, los investigadores estiman que un régimen de una sola píldora al día podría mejorar sustancialmente los tratamientos que se administran en la actualidad. Hoy, una infección sin complicaciones de malaria se trata durante tres a siete días con medicamentos que deben tomarse de una a cuatro veces diarias. Los expertos subrayan, sin embargo, que la investigación está aún en su primera fase y habrá que esperar los resultados de los próximos ensayos clínicos para saber si el compuesto es realmente un candidato para un nuevo medicamento. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2008 hubo aproximadamente 247 millones de casos de malaria en el mundo, la mayoría entre niños menores de cinco años en África.


Fuente: BBC Mundo




viernes, 27 de agosto de 2010

Anestesia: Dulces sueños?

Algunos escritos de la antigua Grecia, Egipto y China, mencionaban el uso de los narcóticos vegetales como la adormidera, la mandrágora, el estramonio, el cannabis (el hachís) y el opio, que se cultivaban en Persia e India, para producir efectos de analgesia y amnesia. Dioscórides, médico griego, aplicó la palabra “anestesia” para describir los efectos de adormecimiento de estas hierbas. Los pueblos precolombinos también apelaban a las plantas medicinales, como la coca, al insensibilizar la lengua y los labios al ser masticada, o el urú-katú como antiespasmódico y el burucuyá o el chamico como analgésicos. La anestesia moderna, apareció en 1842, en EE.UU., cuando el doctor Crawford Williamson le administró éter a un niño antes de extirparle un quiste del cuello. Dos años más tarde, el odontólogo Horace Wells comenzó a utilizar el óxido nitroso, o gas de la risa, como anestesia, después de observar sus propiedades en un espectáculo del profesor Gardner Q. Colton que se lo administraba a sus espectadores para que llegasen a un estado de euforia y excitación. El propio Wells experimentó sus beneficiosos efectos cuando uno de sus ayudantes le extrajo un diente. En 1846, William Morton, ayudante de Wells, realizó una exitosa demostración del uso del éter al aplicársela a un paciente para eliminar un tumor del cuello, propagándose su uso rápidamente. Poco después, en 1848, se utilizó el cloroformo como anestesia en un hospital de Edimburgo para practicar el primer parto sin dolor. La madre estuvo tan agradecida que llamó a su hija "Anestesia". Sin embargo, su uso se popularizó cuando la reina Victoria I del Reino Unido lo usó en el parto de su hijo Leopoldo.

La anestesia general es aquella en la cual el médico anestesiólogo induce un sueño similar, pero no igual, al sueño fisiológico, con medicamentos inyectados a través de la vena que le canalizan, en los adultos y jóvenes, o mediante la inhalación de gases en niños. Una vez se realiza la "inducción" y se relaja a la persona, se procede a colocarle un tubo orotraqueal y se conecta a la máquina de anestesia para el "mantenimiento" de la anestesia mediante gases inhalados o drogas administradas intravenosamente. El Dr. Clifford Saper del Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston, ha demostrado que una región del mismo llamada núcleo ventrolateral preóptico (VLPO) actúa como un interruptor. Sus células se activan durante el sueñoliberando un neurotransmisor llamado GABA, que apaga la región del hipotálamo que promueve el estado de alerta. Aparentemente, las sustancias anestésicas se adhieren al neurotransmisor GABA y la región VLPO es estimulada de alguna manera, aunque todavía no se sabe exactamente cómo. En la anestesia regional solamente una parte del cuerpo es anestesiada. Para ello se utilizan anestésicos locales (entre los más conocidos están la Lidocaína y la Bupivacaína) inyectados en un sitio que permita bloquear las raíces nerviosas de esa zona. Los anestésicos locales impiden que los nervios lleven la información de que se está realizando una acción ofensiva para el organismo y por eso impiden que el cerebro desarrolle respuestas a ese estímulo.

Hay numerosos factores de los que depende la anestesia, como: el estado físico, de si se trata de cirugía de emergencia, urgencia o electiva, de la zona a operar, del riesgo inherente a la cirugía que le practicarán. El ayuno también es muy importante ya que el contenido gástrico podría regurgitarse hacia la laringe y de allí pasar a los pulmones, pudiendo producir un evento catastrófico conocido como Broncoaspiración de Contenido Gástrico, el cual se caracteriza por una neumonitis (inflamación de los pulmones), probable desarrollo de infección, con la consiguiente alteración del intercambio gaseoso (entrada de Oxígeno, eliminación de Gas Carbónico) que puede llevar a la muerte. Uno de los efectos más comunes al uso de la anestesia general son las náuseas y vómitos posteriores, por ello, son empleados fármacos antieméticos, aunque sólo reducen un 26% el riesgo de sufrir vómitos tras la anestesia. Los sujetos que tienen más riesgo de sufrir este contratiempo son las mujeres, los no fumadores, aquellos que se marean fácilmente y los que lo han padecido con anterioridad.


Consulta bibliografía asociada AQUÍ


Fuente: Ciencia Popular

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Cáncer: la medicina está en nosotros

Un estudio de las Universidades de Montreal y Sherbrooke, de Canadá, explica que las moléculas SOCS1 pueden prevenir la actividad excesiva de las citocinas, unas hormonas culpables de la inflamación crónica típica de enfermedades como el cáncer de pulmón o estómago. La investigación, que fue publicada este viernes en la revista Molecular Cell, podría servir para diseñar una estrategia de prevención del cáncer para personas que sufren enfermedades crónicas, lo que podría ser especialmente útil para los afectados por el tabaco o el amianto, según los autores.

Los cánceres asociados con la inflamación son la mayoría de los que afectan hoy a los seres humanos, de acuerdo al informe. Por ejemplo, el de pulmón, que es el más frecuente, estaría causado por inflamación provocada por el tabaco y otros agentes irritantes. O el de estómago, causado por ingerir comidas muy calientes. Además, los autores del estudio piensan que el cáncer de próstata podría tener también un componente de inflamación crónica.

Los científicos confían en poder utilizar medicamentos con este fin, utilizando un proceso químico que afecta el gen responsable para el nacimiento de la SOCS1.



Fuente: BBC



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