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lunes, 25 de marzo de 2013

Diabetes Gestacional



La Diabetes Mellitus (DM) es una enfermedad de alta prevalencia, que se relaciona fuertemente a la vida sedentaria y a una dieta occidental. Estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y proyecciones indican que los niveles crecientes de obesidad a nivel mundial conducirán a un incremento desmesurado en la prevalencia de diabetes Mellitus tipo 2.  La epidemia se cuadruplicaría en países en desarrollo y la morbilidad y mortalidad aumentaría 6 veces. En la población general chilena, se ha comunicado un aumento de 1,2% a 6,5% en la prevalencia de DM en los últimos años.

La Diabetes Gestacional (DG) se define como intolerancia a la glucosa que se reconoce por primera vez durante el embarazo. y se ha postulado como una variante de DM tipo 2. Su prevalencia varía ampliamente, dependiendo de la población en estudio y los criterios diagnósticos utilizados. llegando a 6,3% cuando se diagnostica con el test de tolerancia con 75 g de glucosa (75 g 2-h TTOG). Chile tiene una alta prevalencia de diabetes, sin embargo no hay publicaciones recientes respecto a DG. El estudio de Mella y cols, entre 1982-84, documentó una incidencia de 13,8% de DG en mujeres consideradas en riesgo.

Ante la falta de datos recientes en la prevalencia de obesidad en embarazo (uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de DG) y de incidencia de DG en nuestra población, se propuso realizar un estudio retrospectivo para estimarlas.

Las hormonas del embarazo pueden bloquear el trabajo que hace la insulina. Cuando esto sucede, los niveles de glucosa se pueden incrementar en la sangre de una mujer embarazada.
Usted está en mayor riesgo de padecer diabetes gestacional si:
  • Tiene más de 25 años al quedar embarazada.
  • Tiene antecedentes familiares de diabetes.
  • Dio a luz a un bebé que pesó más de 4 kg (9 lb) o que tuvo una anomalía congénita.
  • Tiene hipertensión arterial.
  • Tiene demasiado líquido amniótico.
  • Ha tenido un aborto espontáneo o mortinato de manera inexplicable.
  • Tenía sobrepeso antes del embarazo.


Generalmente, no hay síntomas o son leves y no son potencialmente mortales para la mujer embarazada. El nivel de azúcar (glucosa) en la sangre por lo general retorna a la normalidad después del parto.

Los síntomas pueden abarcar:
  • Visión borrosa
  • Fatiga
  • Infecciones frecuentes, entre ellas las de vejiga, vagina y piel
  • Aumento de la sed
  • Incremento de la micción
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida de peso a pesar de un aumento del apetito
Los agentes microbianos más comúnmente involucrados son los hongos, las bacterias anaerobias, una bacteria denominada gardnerella vaginalis y con menor frecuencias, tricomonas y otras bacterias, algunas de las cuales caen en la categoría de enfermedades de transmisión sexual. Cada uno de estos agentes requiere un procedimiento específico para su diagnóstico y, por supuesto, un tratamiento también específico, sin embargo, nunca hay que dejar de entender que en el proceso terapéutico, aparte del tratamiento específico, es necesario efectuar una readecuación del ecosistema vaginal, recolonizando la vagina de lactobacitos y por otro lado mejorando sustancialmente el control metabólico de la diabetes, lo que permitirá que la paciente no recidive nuevamente (esta situación afecta comúnmente a muchas pacientes diabéticas que son tratadas sólo con el tratamiento específico, óvulos, cremas, tabletas, etc., y en quienes no se efectúa un tratamiento integral como el descrito).

Por tanto, un tratamiento integral de este tipo de infecciones en la diabética, determina una curación exitosa en la mayoría de los casos.



Prevención:

Comenzar el cuidado prenatal tempranamente y tener consultas prenatales regulares ayuda a mejorar su salud y la de su bebé. Someterse a pruebas de detección prenatales entre las semanas 24 y 28 del embarazo ayudará a detectar la diabetes gestacional de manera temprana.

Si usted tiene sobrepeso, disminuir el índice de masa corporal (IMC) hasta un rango normal antes de quedar en embarazo disminuirá su riesgo de desarrollar diabetes gestacional.

Como siempre, es mejor prevenir que curar o lamentar.  Si está embarazada o lo proyecta durante los próximos meses, debe cuidar su salud y mantenerse al tanto de qué problemas podrían ocasionarle al niño en gestación.  Mantener una vida saludable con una dieta balanceada y una rutina semanal de ejercicios, bajará considerablemente el riesgo de contraer esta u otra enfermedad.




Fuente: Medline Plus, Scielo, Adich




jueves, 6 de diciembre de 2012

Alimentación: listeriosis




La listeriosis es una infección bacteriana provocada por la Listeria monocytogenes. Mientras que muchas bacterias generalmente infectan órganos específicos del cuerpo humano, la listeria puede infectar muchos órganos distintos, tales como el cerebro o membranas de la médula espinal o el torrente sanguíneo.

Las infecciones ocurren a lo largo de todo el año. Aunque la mayoría de los casos ocurren esporádicamente, suelen ocurrir brotes de la infección a través de alimentos. Las bacterias listeria están ampliamente distribuidas en la naturaleza y se les puede encontrar en el agua y la tierra. Los animales infectados también pueden ser fuentes de transmisión. A diferencia de otros organismos, la listeria puede contagiarse a través de distintos métodos. La ingestión del organismo (transmisión a través de los alimentos), como podría ser a través de leche sin pasteurizar o de vegetales contaminados, es una fuente frecuente de casos. En infecciones en recién nacidos, el organismo puede contagiarse de la madre al feto en el útero o directamente al feto en el momento del parto. El contacto directo con el organismo puede provocar lesiones en las manos o los brazos y la transmisión de persona a persona puede ocurrir a través del contacto sexual. La infección también es posible a través de la inhalación del organismo.

Debido a que la listeriosis puede afectar diferentes partes del cuerpo, los síntomas varían. En el caso de la meningoencefalitis, ésta puede ser repentina, con fiebre, dolor de cabeza intenso, náuseas, vómitos y señales de irritación meníngea. En otras partes del cuerpo, el síntoma principal es la presencia de varios tipos de lesiones en el lugar de la infección. En la mayoría de los casos, la infección por listeria produce fiebre y síntomas similares a los de la influenza y a los de muchas otras enfermedades.

Las infecciones por listeria representan un riesgo significativo para las mujeres embarazadas, las que pueden no presentar síntomas obvios. El feto se puede infectar antes del parto, provocando el aborto a partir del segundo mes de embarazo, aunque con mayor frecuencia en el quinto y sexto mes. La infección más adelante en el embarazo puede ocasionar la exposición durante el parto, provocando a veces, la infección del recién nacido, la cual puede ser fatal.

Las verduras, las carnes y otros alimentos que usted consume pueden resultar infectados con la bacteria si entran en contacto con suelos o estiércol contaminado. La leche cruda o los productos hechos de ella pueden portar estas bacterias.

Si usted come los productos contaminados, puede enfermarse. Las siguientes personas están en riesgo:
  • Adultos de más de 50 años
  • Adultos con un sistema inmunitario debilitado
  • Fetos en desarrollo
  • Recién nacidos
  • Mujeres embarazadas

Las bacterias con mucha frecuencia causan una enfermedad gastrointestinal. En algunos casos, se puede desarrollar una infección de la sangre (septicemia) o una inflamación de las membranas que cubren el cerebro (meningitis). Los bebés que tienen 5 días de nacidos o más y los niños a menudo tienen meningitis.

La infección al comienzo del embarazo puede provocar un aborto espontáneo. Las bacterias pueden atravesar la placenta e infectar al feto. Las infecciones a finales del embarazo pueden conducir a parto de mortinato o a la muerte del bebé al cabo de unas pocas horas de nacido. Aproximadamente la mitad de los bebés infectados a término o pretérmino morirá.

En los adultos, la enfermedad puede tomar muchas formas, dependiendo de qué órgano o sistemas de órganos estén infectados. Puede ocurrir como:
  • Endocarditis
  • Meningitis
  • Neumonía
  • Septicemia

O puede ocurrir en una forma más leve como:
  • Abscesos
  • Conjuntivitis
  • Gastroenteritis
  • Lesión cutánea

En los bebés, los síntomas de listeriosis se pueden observar en los primeros días de vida y pueden abarcar:

  • Inapetencia
  • Letargo
  • Ictericia
  • Dificultad respiratoria (generalmente neumonía)
  • Shock
  • Salpullido
  • Vómitos

Ya que el organismo se encuentra muy diseminado en la naturaleza, la mejor protección son medidas sanitarias básicas, tales como usar sólo productos lácteos pasteurizados, comer carnes cocidas y lavarse bien las manos antes de preparar comidas. Las mujeres embarazadas y las personas con sistemas inmunológicos debilitados deben evitar estos alimentos, al igual que los quesos blandos y las salchichas crudas. Aunque el riesgo de la listeriosis asociada a los alimentos de delikatessen es bastante bajo, las mujeres embarazadas y las personas inmunodeprimidas deben evitar estos alimentos o recalentar bien las carnes crudas antes de comerlas.




Fuente: MedlinePlus, Departamento de Salud de New York 



miércoles, 28 de noviembre de 2012

Preeclampsia:



La preeclampsia es un trastorno complejo que afecta a alrededor del 5 por ciento de las mujeres embarazadas. Para que te diagnostiquen preeclampsia tienes que tener:


Hipertensión arterial (presión alta).
Y proteína en la orina después de la semana 20 de embarazo.


La preeclampsia se manifiesta con más frecuencia después de la semana 37. No obstante, puede aparecer en cualquier momento durante la segunda mitad del embarazo, así como también durante el parto o incluso después de dar a luz (generalmente en las primeras 48 horas). Es posible tener preeclampsia antes de la semana 20, pero sólo sucede en raros casos, por ejemplo cuando hay un embarazo molar. La preeclampsia puede ser de leve a severa y puede progresar lenta o rápidamente. La única manera de mejorar es dar a luz al bebé.

La causa exacta de la preeclampsia no se conoce. Las posibles causan abarcan:

  • Trastornos autoinmunitarios
  • Problemas vasculares
  • Su dieta
  • Sus genes
  • Los factores de riesgo abarcan:
  • Primer embarazo
  • Embarazos múltiples (gemelos o más)
  • Obesidad
  • Edad mayor a 35 años
  • Antecedentes de diabetes, hipertensión arterial o enfermedad renal

Síntomas

Con frecuencia, una mujer que tiene preeclampsia no se siente enferma.

Los síntomas de preeclampsia pueden abarcar:

  • Hinchazón de manos y cara/ojos (edema)
  • Aumento repentino de peso en un período de 1 a 2 días, más de 1 kg (2 libras) por semana
  • Nota: se considera normal que se presente algo de hinchazón en los pies y los tobillos con el embarazo.
  • Los síntomas de preeclampsia grave abarcan:
  • Dolores de cabeza que no desaparecen
  • Dolor abdominal en el lado derecho, debajo de las costillas. El dolor también se puede sentir en el hombro derecho y se puede confundir con acidez gástrica, dolor en la vesícula biliar, un virus estomacal o el bebé pateando.
  • Irritabilidad
  • Disminución del gasto urinario, no orinar con mucha frecuencia
  • Náuseas y vómitos (signo preocupante)
  • Cambios en la visión, como: pérdida temporal de la visión, ver puntos o luces centelleantes, fotosensibilidad y visión borrosa

La única forma de curar la preclampsia es dar a luz al bebé.  Si el bebé está lo suficientemente desarrollado (por lo regular a las 37 semanas o después), es posible que el médico necesite hacerlo nacer para que la preeclampsia no empeore. Usted puede recibir medicamentos para ayudar a inducir el parto o puede necesitar una cesárea.  Si el bebé no está totalmente desarrollado y usted tiene preeclampsia leve, la enfermedad con frecuencia puede manejarse en casa hasta que su bebé tenga una buena probabilidad de sobrevivir después del parto. El médico probablemente recomiende lo siguiente:

  • Descansar en cama en la casa, acostándose sobre el lado izquierdo la mayor parte del tiempo o todo el tiempo
  • Tomar mucha agua
  • Consumir menos sal
  • Ir a controles con el médico para verificar que usted y su bebé estén evolucionando bien
  • Tomar medicamentos para bajar la presión arterial (en algunos casos)
  • Algunas veces, una mujer embarazada con preeclampsia es hospitalizada para que el equipo médico pueda vigilar de cerca al bebé y a la madre.
  • El tratamiento en el hospital puede involucrar:
  • Monitoreo cuidadoso de la madre y el bebé 
  • Medicamentos para controlar la presión arterial, al igual que prevenir convulsiones y otras complicaciones
  • Inyecciones de esteroides (después de la semana 24) para ayudar a acelerar el desarrollo de los pulmones del bebé


La gravedad de la preeclampsia. Esta enfermedad tiene muchas complicaciones graves que pueden causarle daño a la madre.

Qué tan bien esté evolucionando el bebé en el útero.

Es necesario sacar al bebé si hay signos de preeclampsia grave, como:

  1. Exámenes que muestran que el bebé no está creciendo bien o no está recibiendo suficiente sangre y oxígeno.
  2. El número inferior de la presión arterial de la madre está por encima de 110 mmHg o es mayor a 100 mmHg de forma constante durante un período de más de 24 horas.
  3. Resultados anormales en las pruebas de la función hepática.
  4. Dolores de cabeza intensos.
  5. Dolor en el área ventral (abdomen).
  6. Convulsiones o cambios en la actividad mental (eclampsia).
  7. Líquido en los pulmones de la madre (edema pulmonar).
  8. Síndrome HELLP (infrecuente).
  9. Conteo plaquetario bajo o sangrado.
  10. Bajo gasto urinario, mucha proteína en la orina y otros signos de que los riñones no están trabajando correctamente.

Las complicaciones graves, aunque infrecuentes, para la madre pueden ser:

  • Problemas de sangrado
  • Separación prematura de la placenta del útero antes de que el bebé nazca 
  • Ruptura del hígado
  • Accidente cerebrovascular
  • Muerte (rara vez)



Fuente: Medline Plus, Baby Center





miércoles, 11 de abril de 2012

Talidomida: un enemigo en el embarazo



La talidomida es un fármaco que fue comercializado entre los años 1958 y 1963 como sedante y como calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo (hiperémesis gravídica). 

Como sedante tuvo un gran éxito popular ya que no causaba casi ningún efecto secundario y en caso de ingestión masiva no era letal. Este medicamento, producido por Chemie Grünenthal, de Alemania, provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, anomalía congénita caracterizada por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades.  La talidomida afectaba a los fetos de dos maneras: bien que la madre tomara el medicamento directamente como sedante o calmante de náuseas o bien que el padre lo tomara, ya que la talidomida afecta al esperma y transmite los efectos nocivos ya en el momento de la concepción. Cuando se comprobaron los efectos teratogénicos (que provoca malformaciones congénitas), del medicamento, éste fue retirado con más o menos prisa en los países donde había sido comercializado bajo diferentes nombres. España fue de los últimos países al retirarlo el año 1963.  Investigando se descubrió que había dos talidomidas distintas, aunque de igual fórmula molecular, en las cuales cambiaba la disposición de los grupos en un carbono, que hasta entonces no se tenía en cuenta. Se trataba, por tanto, de una sola molécula con dos enantiómeros. Están pues (según la nomenclatura actual) la forma R (que producía el efecto sedante que se buscaba) y la S (que producía efectos teratogénicos). Este descubrimiento produjo que a partir de ese momento se tuviese en cuenta la Estereoisomería en moléculas, utilizando el sistema R/S actual.

ADVERTENCIA:

Riesgo de defectos congénitos graves, que ponen la vida en riesgo causados por la talidomida.


Para todas las personas que toman talidomida:


Ninguna mujer embarazada o que pudiera quedar embarazada mientras tome este medicamento debe tomar talidomida. Incluso una única dosis de talidomida que se tome durante el embarazo puede provocar defectos congénitos graves (problemas físicos presentes en el bebé desde el nacimiento) o la muerte del bebé por nacer. Un programa llamado Sistema para la Educación y la Seguridad en la Prescripción de Talidomida (System for Thalidomide Education and Prescribing Safety, S.T.E.P.S.®, por sus siglas en inglés) ha sido aprobado por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) para asegurarse de que las mujeres embarazadas no tomen talidomida y de que las mujeres no queden embarazadas mientras la toman. Todas las personas a quienes se les haya recetado talidomida, incluidos los hombres y las mujeres que no pueden quedar embarazadas, deben estar registrados en S.T.E.P.S.®, tener una receta de talidomida extendida por un médico que esté registrado en S.T.E.P.S.® y surtir la receta en una farmacia que esté registrada en S.T.E.P.S.® para recibir este medicamento.

Tendrá que ver al médico todos los meses durante el tratamiento para hablar sobre su afección y cualquier efecto secundario que pueda tener. En cada visita, su médico puede extenderle una receta para un suministro del medicamento para un máximo de 28 días sin posibilidad de volver a surtir la receta. Deben surtirle la receta dentro del término de 7 días.

No done sangre mientras esté tomando talidomida.

No comparta la talidomida con nadie, ni siquiera con otras personas que puedan tener los mismos síntomas que usted.





Para las mujeres que toman talidomida:

Si puede quedar embarazada, tendrá que cumplir determinados requisitos durante el tratamiento con talidomida. Es necesario que cumpla estos requisitos, aun si tiene antecedentes de no poder quedar embarazada. Las únicas razones para quedar excluida de estos requisitos es que no haya menstruado (no haya tenido un periodo) por 24 meses consecutivos, o le hayan realizado una histerectomía (cirugía para extirpar el útero).

Deberá usar dos métodos anticonceptivos adecuados durante 4 semanas antes de empezar a tomar talidomida durante el tratamiento y durante 4 semanas después de este. Su médico le dirá cuáles métodos anticonceptivos son aceptables. Deberá usar ambos métodos anticonceptivos en todas las ocasiones, a menos que pueda garantizar que no tendrá relaciones sexuales con un hombre durante 4 semanas antes del tratamiento, durante el tratamiento y durante 4 semanas después de este.

Algunos medicamentos pueden hacer que los anticonceptivos hormonales sean menos efectivos. Si planea usar anticonceptivos hormonales (píldoras, parches, implantes, inyecciones, anillos anticonceptivos o dispositivos intrauterinos) durante el tratamiento con talidomida, dígale a su médico todos los medicamentos, vitaminas y suplementos herbarios que esté tomando o planea tomar. No olvide mencionar: griseofulvina (Grifulvin); determinados medicamentos para tratar el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), como amprenavir (Agenerase), atazanavir (Reyataz), darunavir (Prezista), fosamprenavir (Lexiva), indinavir (Crixivan), lopinavir (en Kaletra), nelfinavir (Viracept), ritonavir (Norvir, en Kaletra), saquinavir (Invirase) y tipranavir (Aptivus); determinados medicamentos para las convulsiones, como carbamazepina (Carbatrol, Equetro, Tegretol) y fenitoína (Dilantin, Phenytek); modafinil (Provigil); penicilina; rifampina (Rimactane, Rifadin); rifabutina (Mycobutin) y hierba de San Juan. Muchos otros medicamentos pueden interferir con la acción de los anticonceptivos hormonales, por lo que no debe olvidar decirle a su médico todos los medicamentos que esté tomando o planea tomar, incluso los que no aparezcan en esta lista.

Deberá presentar una prueba de embarazo negativa 24 horas antes de empezar el tratamiento con talidomida. Además, será necesario que le hagan pruebas de embarazo en un laboratorio durante las primeras 4 semanas de tratamiento y, luego, una vez cada 4 semanas si tiene ciclos menstruales regulares o, una vez cada 2 semanas, si tiene ciclos menstruales irregulares.

Deje de tomar talidomida y llame a su médico de inmediato si cree que puede estar embarazada, o presenta retraso, irregularidad o interrupción de los periodos menstruales, si tiene algún cambio en el sangrado menstrual o si tiene relaciones sexuales sin usar dos métodos anticonceptivos. En algunos casos, su médico puede recetarle un anticonceptivo de emergencia ('la píldora del día después') para evitar el embarazo. Si queda embarazada durante el tratamiento, su médico debe llamar a la FDA y al fabricante. Su médico también se asegurará de hablar con un médico especialista en problemas del embarazo, quien le ayudará a tomar las decisiones más convenientes para usted y su bebé.






Para los hombres que toman talidomida:


La talidomida está presente en el semen (fluido que contiene espermatozoides, que se libera a través del pene durante el orgasmo). Deberá usar un condón de látex o evitar completamente las relaciones sexuales con una mujer que esté embarazada o pueda quedar embarazada mientras usted esté tomando este medicamento y durante 4 semanas después del tratamiento. Esto es necesario aunque se haya realizado una vasectomía (cirugía para impedir que el organismo libere espermatozoides y, de esta manera, provoque un embarazo). Dígale a su médico inmediatamente si ha tenido relaciones sexuales sin protección con una mujer que puede quedar embarazada o si cree, por algún motivo, que su pareja está embarazada.

No done semen ni espermatozoides mientras esté tomando talidomida.

Riesgo de coágulos de sangre

Si está tomando talidomida para tratar el mieloma múltiple (un tipo de cáncer de la médula ósea), existe el riesgo de que se forme un coágulo de sangre en los brazos, las piernas o los pulmones. Este riesgo es mayor cuando la talidomida se usa en forma conjunta con otros medicamentos usados en la quimioterapia, como la dexametasona. Llame a su médico de inmediato si tiene alguno de los siguientes síntomas: dolor, sensibilidad, enrojecimiento, calor o inflamación en los brazos o las piernas; falta de aire o dolor en el pecho. Es posible que su médico le recete un anticoagulante ('diluyente de la sangre o aspirina para ayudar a impedir la formación de coágulos durante el tratamiento con talidomida.

Consulte a su médico sobre los riesgos de tomar talidomida.






Fuente: Wikipedia, MedlinePlus



viernes, 23 de marzo de 2012

Pregorexia?

Algunas mujeres realizan diferentes técnicas para no subir de peso durante el embarazo por el miedo a engordar. En ciertos casos la obsesión por no adquirir volumen se vuelve tan extrema que algunas embarazadas sufren una enfermedad denominada Pregorexia.  Algunas señales que delatan que una mujer sufre de Pregorexia son tener una preocupación excesiva por su ingesta calórica y por su aumento de peso. También son signos el que deje de comer y aumente su actividad física.

La Pregorexia es un trastorno alimentario que fomenta excesivamente la delgadez durante el embarazo. Se da en mujeres muy exigentes, pero a la vez inestables y con baja autoestima.

Las mujeres se preocupan de forma exagerada por su figura, además no quieren y tienen miedo a aumentar mucho de peso durante el embarazo, para lo cual restringen su ingesta calórica, pueden inducirse vómitos y aumentan su actividad física, para eliminar las pocas calorías que ingieren.

Es fundamental que las mujeres entiendan que existe un importante porcentaje del aumento de peso durante la gestación que es inevitable. Se distribuye entre el bebé, la placenta, el aumento del útero, el volumen sanguíneo y el líquido amniótico, sumado a la retención de líquidos, muy frecuente en el embarazo.

La Pregorexia es una enfermedad en un periodo delicado, ya que se trata de una mujer embarazada, porque el bebé se sustenta de la placenta, y la placenta de la madre; el bebé tendrá suficiente alimento mientras la placenta tenga de dónde sacar los nutrientes necesarios, es decir desnutriendo a la madre. Casos extremos, en que la placenta no tenga ya de dónde sacar nutrientes, causarán hasta la muerte de la madre y/o el bebé.
Esta enfermedad se puede extender en una paciente con anorexia, ya que uno de los síntomas de la anorexia es la amenorrea (la falta de menstruación), por lo que puede ser que una mujer con este tipo de alteración difícilmente quede embarazada. Sin embargo, durante el período de recuperación, puede haber ciclos irregulares que complican el orden de anticonceptivos y que se produzca el embarazo en esa circunstancia, en la cual la paciente todavía es muy vulnerable.  Otra posibilidad, es que una mujer que todavía no había desarrollado desorden en el hábito alimentario, lo desarrolle al principio del embarazo, siendo los principales detonantes alguna situación de cambio en su vida, como puede ser el mismo embarazo en su comienzo, ya que es el instante que se hacen más evidentes los cambio físicos derivados de la acumulación de tejido graso. Razón por la cual surge la Pregorexia en mujeres sin antecedentes.  Para un apropiado desarrollo del embarazo las mujeres deben controlar su peso, el promedio de kilos que una madre de peso normal tiene que subir varía entre los 10 y 15 kilos durante todo el embarazo, para una madre con sobrepeso se espera que sea entre 7 y 10 kilos y una madre que este bajo el peso normal debiera subir entre 15 a 20 kilos, los cuales son necesarios para todo el proceso fisiológico de la madre y el proceso de desarrollo fetal del bebé.

Las consecuencias que puede traer la desnutrición de la madre antes y durante el embarazo influyen en recién nacidos con bajo peso. Una mujer en edad fértil y con planes de embarazo que pesa menos de 50 kilos, tiene mayor riesgo de tener un niño desnutrido, sobre todo si no logra aumentar de peso durante la gestación.

En la adultez, debido a la programación fetal, ese hijo puede presentar resistencia a la insulina, obesidad, aumento del apetito, más acumulación de grasa en el tejido abdominal y mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Las mujeres con Pregorexia tienen problemas para crear vínculos afectivos y demostrar sus emociones. Por lo que puede tener problemas para generar vínculos con el bebé durante el periodo de lactancia.

El tratamiento para este trastorno alimenticio debe trabajar un equipo constituido por nutricionistas, psicólogos y psiquiatras. Para que el embarazo llegue a término y que el estado de salud (físico y psicológico) de la madre y del bebé no presente complicaciones.



Fuente: Wikipedia, Revista Buena Salud.



lunes, 24 de mayo de 2010

Infecciones: asesinas de niños

Cada año mueren en el mundo cerca de nueve millones de niños menores de cinco años, y unas seis millones de estas muertes son causadas por enfermedades infecciosas como neumonía, diarrea, malaria y septicemia. Esa es la conclusión de un estudio llevado a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF). La investigación, publicada en la revista médica The Lancet, encontró asimismo que las complicaciones durante el embarazo y parto y las anormalidades congénitas son también importantes causas de muerte. Y la mayoría de estas muertes, 99%, ocurren en los países en desarrollo, principalmente India, Nigeria, República Democrática del Congo, Pakistán y China.

La investigación analizó las principales enfermedades y trastornos causantes de muerte en niños en 193 países del mundo durante 2008. Se encontró que de los 8,8 millones de muertes de menores de cinco años que ocurrieron ese año, 68% fueron causadas por enfermedades infecciosas, principalmente neumonía (18%), diarrea (15%) y malaria (8%). El mayor número de muertes ocurren en África, y una alta proporción de éstas son causadas por malaria y SIDA. Aunque en América Latina han disminuido los niveles de mortalidad infantil todavía hay una alta proporción de muertes durante el período neonatal (48%) y complicaciones durante el parto (18%). Las enfermedades diarreicas siguen siendo una de las principales causantes de muerte de menores de cinco años en la región. Por el contrario, la principal causa de muerte infantil en los países de altos ingresos, como Estados Unidos, son las lesiones. En ese país, 11% de las más de 35.000 muertes de menores de cinco años fueron a causa de heridas.

Los investigadores dicen estar sorprendidos por la alta concentración de muertes debidas a causas específicas, como diarrea, neumonía, malaria y SIDA, en un número pequeño de países. "Esto se debe en parte a las grandes poblaciones de menores de 5 años en estos países, pero también al hecho de que algunas enfermedades se concentran debido a las condiciones epidemiológicas y sociales", expresan los científicos. No todo son malas noticias, dicen los autores. La mortalidad infantil está disminuyendo porque en 2000 hubo 10,6 millones de muertes de menores de cinco años. "Casi todos los países todavía enfrentan el desafío de reducir la mortalidad infantil causada por enfermedades prevenibles, independientemente de su número o su causa" dice el informe. "Estas cifras nacionales de las causas de muerte de niños en 2008 deben ayudar a identificar las prioridades para la supervivencia de niños y la mejor forma de ubicar los recursos nacionales e internacionales".

Fuente: BBC Mundo



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