Sin lugar a dudas los alimentos también tienen un momento para estar de moda, y las semillas por estos días acaparan la atención de los más cuidadosos con su dieta alimentaria. Cada uno puede elegir la que mejor le parezca, unos opinan que es la chía, otros la amapola, pero esta vez nos quedaremos con la linaza. A continuación algunos detalles que a lo mejor no sabías sobre esta popular semilla.
La gente usa la linaza para muchas enfermedades relacionadas con el tracto gastro-intestinal (TG) incluyendo el estreñimiento, el daño al colon debido al uso excesivo de laxantes, la diarrea, la inflamación del revestimiento del intestino grueso (diverticulitis), el síndrome del intestino irritable (SII) o colon irritable, las heridas en el revestimiento del intestino grueso (colitis ulcerosa), la inflamación del revestimiento del estómago (gastritis) y la inflamación del intestino delgado (enteritis).
La linaza se usa además para los trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, incluyendo el colesterol alto, el “endurecimiento de las arterias” (arterioesclerosis), la presión arterial alta (hipertensión) y las enfermedades de las arterias coronarias.
La linaza se usa también para el acné, para el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), para los problemas renales en las personas que sufren de una enfermedad llamada lupus eritematoso sistémico (LES), para los síntomas de la menopausia y el dolor de mama. También se usa para la diabetes, para la obesidad y la pérdida de peso, el VIH/SIDA, la depresión, las infecciones de la vejiga, la malaria y la artritis reumatoide.
Otros usos incluyen el tratamiento de los dolores de garganta, las infecciones del tracto respiratorio superior (ITRS) y la tos.
Algunas personas usan la linaza para disminuir el riesgo de tener debilidad en los huesos (osteoporosis) y para la protección contra el cáncer de mamas, el cáncer pulmonar, el cáncer del colon y el cáncer de próstata.
La linaza se aplica a veces a la piel para el acné, las quemaduras, el eczema, la psoriasis y para calmar la inflamación.
Trastornos de sangrado: La linaza podría retardar la coagulación. Esto plantea la preocupación de que podría aumentar el riesgo de sangrado en las personas con trastarnos de sangrado. Si tiene un trastorno de sangrado, no la use.
Diabetes: Hay cierta evidencia que indica que la linaza puede bajar los niveles de azúcar en la sangre y podría aumentar los efectos de algunos de los medicamentos que se usan para la diabetes. Si tiene diabetes y usa linaza, controle de cerca su nivel de azúcar en la sangre.
Obstrucción gastrointestinal (GI): Las personas con obstrucción del intestino, con un esófago estrecho (el tubo entre la garganta y el estómago) o con inflamación de los intestinos deben evitar consumir linaza. El alto contenido en fibra de la linaza podría empeorar la obstrucción.
Enfermedades o canceres sensibles a las hormonas: Puesto que la linaza puede actuar de manera similar a la hormona estrógeno, hay una preocupación de que la linaza podría empeorar las enfermedades sensibles a las hormonas. Algunas de estas enfermedades incluyen el cáncer de mamas, del útero y de los ovarios; endometriosis y fibroides uterinos. Sin embargo, algunas investigaciones preliminares de laboratorio y en animales sugieren que la linaza en realidad podría oponerse al estrógeno y podría tener un efecto protector para los canceres sensibles a las hormonas. De todas maneras, hasta que no se tenga más información, evite el uso excesivo de linaza si tiene un trastorno sensible a las hormonas.
Triglicéridos altos: La linaza parcialmente desgrasada (linaza con menor contenido de ácido alfa linolénico) podría aumentar los niveles de los triglicéridos. Si sus niveles de triglicéridos están muy altos, no consuma linaza.
Algunos de lo medicamentos usados para la diabetes incluyen a glimipirida (Amaryl), gliburida (Diabeta, Glynase PresTab, Micronase), insulina, metformin (Glucophage), pioglitazona (Actos), rosiglitazona (Avandia), clorpropamida (Diabinese), glipizida (Glucotrol), tolbutamida (Orinase) y otros.
Algunos de los medicamentos que retardan la coagulación sanguínea son aspirina, clopidogrel (Plavix), diclofenac (Voltaren, Cataflam, otros), ibuprofeno (Advil, Motrin, otros), naproxeno (Anaprox, Naprosyn, otros), dalteparin (Fragmin), enoxaparin (Lovenox), heparina, ticlopidina (Ticlid), warfarina (Coumadin), y otros.






