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viernes, 5 de abril de 2013

Biografías: Arturo Prat Chacón


(Arturo Prat Chacón; Ninhue, Itata, 1848 - Iquique, 1879) Marino y héroe de guerra chileno. Hijo de Pedro Agustín Prat Barril y María Luz Rosario Chacón y Barrios, su familia se trasladó a Santiago a causa de una enfermedad del padre. 

En 1856, a los ocho años, Arturo ingresó en la Escuela de La Campana, donde destacó por su conducta y rendimiento. Después de él nacieron cuatro hermanos más, lo que empeoró la situación económica familiar. En 1858, los Prat se trasladaron a Valparaíso,donde contarían con la protección de su tío Jacinto Chacón, abogado, intelectual y escritor que se había casado en segundas nupcias con Rosario Castañeda. Ella era viuda y tenía un hijo de su primer matrimonio: Luis Uribe.  

Bajo la influencia de su tío, Arturo y Luis ingresaron en la recién creada Escuela Naval. Tenían, respectivamente, diez y doce años. En 1861, como aspirante a guardiamarina, Arturo fue asignado a la corbeta Esmeralda, donde tuvo como comandantes a Manuel Escala, José Anacleto Goñi y Juan Williams Rebolledo. Tres años más tarde, después de rendir su examen final, obtuvo el grado de guardamarina. 

En 1865, durante la guerra de Chile contra España, participó en el combate de Papudo. La Esmeralda, al mando de Williams Rebolledo, capturó la goleta española Covadonga. El 29 de noviembre del mismo año fue ascendido al grado de teniente segundo, en reconocimiento de su valeroso comportamiento en combate. 

En 1866 participó en el combate de Abtao. El 3 de febrero de 1866, la Covadonga llegó al puerto de Abtao, donde junto con otros barcos entabló combate con las fragatas españolas Blanca y Villa de Madrid, y forzó la retirada de ambos buques. Tras esto, la escuadra aliada chileno-peruana se reunió en el puerto de Valparaíso.

En 1868 le correspondió llevar víveres y auxilio a los damnificados por el terremoto del Perú. Ese mismo año, fue comisionado para volver a ese país para repatriar los restos del Libertador Bernardo O´Higgins. En 1870, con el grado de teniente primero, pidió permiso para iniciar la carrera de derecho en la Universidad de Chile. En medio de todas esas gestiones, fue nombrado segundo comandante del vapor Arauco y, más tarde, se integró en el cuerpo docente de la Escuela Naval.

Recibió el título de bachiller del Instituto Nacional en agosto de 1871, con una distinción especial en filosofía y literatura. En la Escuela Naval, se destacó como oficial y profesor, desempeñando las cátedras de Ordenanza Naval, Cosmografía y Construcción Naval. Asimismo, cumplió labores pedagógicas gratuitas en la escuela nocturna “Benjamin Franklin“ de Valparaíso, como maestro de ciencias naturales y moral.

Su título de Bachiller en Leyes de la Universidad de Chile, lo recibió en julio de 1875 y su licenciatura para obtener finalmente el título de abogado, un año después, con su memoria de prueba titulada Observaciones a la lei electoral vijente. Fue durante sus años de estudiante que contrajo matrimonio con Carmela Carvajal Briones, con quien tuvo tres hijos.

En noviembre de 1878, fue destacado en Montevideo con la misión de observar los movimientos políticos y militares de Argentina, regresando a Chile a principios de 1879.

Luego de estallar la Guerra del Pacífico, y bajo las órdenes del Almirante Juan Williams Rebolledo, Arturo Prat tomó el mando de la Esmeralda con la orden de iniciar el plan de ataque al puerto peruano de Callao. El 21 de mayo de 1879 se enfrentaron las fuerzas chilenas y peruanas en el Combate Naval de Iquique. La desigual correlación de fuerzas fue evidente desde el comienzo del combate. Sin embargo, premunido de su espíritu de sacrificio y de la certeza de la importancia de su gesto para el desenlace de la guerra, Prat decidió no rendirse. Alentando a sus hombres y exclamando ¡Viva Chile!, saltó al abordaje del monitor peruano Huáscar, donde encontró la muerte.





Fuente: Biografías y Vidas, Memoria Chilena.




lunes, 23 de mayo de 2011

21 de mayo de 1879: Combate Naval de Iquique

El Combate Naval de Iquique marca lo que sería de ahí en más la Guerra del Pacífico. Con la muerte de Prat nace una leyenda en Chile, que impulsa a cada uno de los ciudadanos a los cuarteles para defender la Patria. Su ejemplo y el de la Tripulación de la Esmeralda, hizo renacer el amor patrio. Por otra parte sobresale la imagen de Miguel Grau, un hombre como pocos: excelente marino y estratega, pero sobretodo un Caballero. El era la Marina del Perú, y supo dejarla muy en alto.

El Huáscar con la Independencia se encontraban en el puerto de Pisagua, buscando información sobre la escuadra enemiga. Ahí le informaron al almirante Grau que la escuadra chilena había partido rumbo al Callao para enfrentarse con ellos y que solo habían dejado a los dos buques mas débiles con la misión de bloquear Iquique: La Esmeralda y la Covadonga, pero advirtiéndoles que tenían noticias de que la primera estaba rodeada de torpedos.

Ya llegando a Iquique, Grau reunió a su tripulación y les dijo:

Tripulantes del Huáscar, estamos a la vista de Iquique, allí no solo están nuestros afligidos compatriotas de Tarapacá, allí esta el enemigo todavía impune, ha llegado la hora de castigarlo, espero que lo sabréis hacer.

¡Viva el Perú!


Amanecía el día 21 de Mayo de 1879 sobre la rada de Iquique. Las tripulaciones de los buques chilenos Esmeralda, al mando del capitán don Arturo Prat y la Covadonga al mando de Carlos Condell, naves encargadas de bloquear este puerto despertaban sin saber que en pocos minutos mas deberían batirse con las mejores y más poderosas naves peruanas: El Huáscar, al mando del almirante don Miguel Grau y la Independencia al mando del capitán More. Los chilenos estaban muy desconsolados ya que la escuadra chilena había partido rumbo al Callao en busca de la escuadra enemiga, siendo ellos los que se llenarían de gloria y que ellos no podrían demostrar lo que serian capaces de hacer por la patria, encargados solamente de sostener el bloqueo de Iquique. La camanchaca cubría los buques, reposados tranquilamente en la bahía, De pronto el vigía de la Esmeralda avista dos columnas de humo y dando la voz de alarma grito: DOS HUMOS AL NORTE!! Prat y Condell trataban de identificar los buques que se acercaban, lo que lograron solo cuando la camanchaca desaparecía. Eran los buques peruanos el Huáscar y la Independencia. Desde las playas peruanas se agrupaban las gentes avivando a sus buques y listos para presenciar una fácil victoria para su gran escuadra y su orgullosa bicolor. Nunca imaginaron el arrojo y valentía de los marinos chilenos. Mientras en la costa el coronel peruano Belisario Suárez, pedía a la gente volver a sus casas. Los infantes de marina ocuparon sus puestos, las cornetas del Huáscar tocaban al ataque.


El aspirante Villavicencio izo ordenes a la Independencia, que navegaba por Punta Piedras de abrir fuego. Prat daba instrucciones a Condell para entrar en combate, cuando el Huáscar dispara el primer cañonazo de advertencia ordenado por el gran almirante Grau. Este disparo cayó en medio de los dos buques chilenos y tenía como fin intimidar a estos y la posterior rendición de las débiles embarcaciones chilenas. El capitán Carlos Condell, al ver que la Independencia iba hacia el sur, con intenciones de cerrar el paso en esa dirección a los chilenos, puso toda maquina hacia Antofagasta, logrando pasar antes de ser interceptado. El Lamar, otro buque chileno que estaba en el bloqueo, por ordenes del capitán Prat, ya había tomado minutos antes rumbo al sur, alejándose del combate. La Independencia emprendió persecución sobre la Covadonga. Quedaban solo dos buques en Iquique, frente a frente: El Huáscar y La Esmeralda.

Prat, después de asegurarse que su tripulación había desayunado, bajo a su camarote, poniéndose su uniforme de parada, tomó su sable y al subir a cubierta, se dirigió a su tripulación diciendo: MUCHACHOS, LA CONTIENDA ES DESIGUAL. NUESTRA BANDERA NUNCA HA SIDO ARRIADA ANTE EL ENEMIGO Y ESPERO QUE NO SEA ESTA LA OCASIÓN DE HACERLO. MIENTRAS YO VIVA, ESA BANDERA FLAMEARÁ EN SU LUGAR Y SI YO MUERO MIS OFICIALES SABRÁN CUMPLIR CON SU DEBER.

¡VIVA CHILE!


La Esmeralda tuvo que quedarse en su fondeadero ya que sus calderas y maquinarias estaban en pésimas condiciones, manteniéndose cerca de la costa para así evitar que Grau los bombardeara copiosamente por miedo de herir a sus compatriotas apostados en las playas. En el Huáscar, se habían recibido noticias que la Esmeralda no se movía debido a que estaba rodeada de torpedos. Este pensamiento se debió a que días atrás los chilenos en simulaciones de combate habían hecho explotar unas bombas, lo que llego a oídos de las autoridades peruanas de Iquique, haciendo creer a esto que la explosión se debía a torpedos. Este engaño involuntario evitaba así que la débil embarcación chilena fuera espolonada por el Huáscar. Hasta ese momento la Esmeralda no recibía un daño considerable, debido a la mala puntería de los artilleros peruanos; los esmeraldinos, a pesar de dar en el blanco, no eran capaces de traspasar el blindado del buque peruano. De pronto la Esmeralda comenzó a recibir fuego desde las guarniciones peruanas en tierra, lo que causo gran mortandad en los chilenos y peor aun obligo a moverse a la corbeta, alertando así al almirante peruano de la inexistencia de torpedos alrededor de los chilenos. Ya no existía impedimento para espolonear a la vieja mancarrona. Acorralada entre dos fuegos, trato de alejarse, pero sus viejas calderas por el esfuerzo desplegado explotaron dejándola totalmente inmóvil, siendo bombardeada intensamente por el terror del pacífico, como también se le conocía al Huáscar. Su suerte no podía prolongarse. Grau sabia que era el momento de atacar, ordenando retroceder al monitor, para luego embestir al buque chileno con el espolón. Consiente el Capitán chileno que con su armamento no sería capaz de vencer al enemigo, vio como única posibilidad el abordar al monitor, para así llegar al puente de mando de este. Tarea mas que imposible. Al ver que el Huáscar se aprestaba a espolonear a la corbeta, tomando en una mano su sable y en la otra su revolver, salto sobre la cubierta del Huáscar al grito de

¡AL ABORDAJE MUCHACHOS!


Por el ruido del combate solo fue escuchado a tiempo para seguirlo por el Sargento Juan de Dios Aldea y el marinero olvidado Luís Ugarte. Avanzando por la cubierta enemiga los valientes chilenos, en busca del puente enemigo, se encontraron con un oficial peruano, valiente marino que pidió la rendición a los chilenos. Pero Prat no había saltado al abordaje para rendirse y disparo contra el oficial del Huáscar, dándole muerte. Los tripulantes del Huáscar, viendo caer a su oficial abrieron fuego sobre Prat, atravesándole la sien causándole la muerte instantánea y el sargento Aldea caía herido también sobre la cubierta del monitor, en estado agonizante. Ya muerto su comandante, sólo quedaba una cosa que hacer para su tripulación: Vencer o Morir. El Huáscar se lanzo por segunda vez sobre la ya inservible corbeta dando de lleno en el centro y dando también la oportunidad de saltar al abordaje del monitor peruano de un grupo de marinos chilenos, que seguían al teniente Ignacio Serrano. La suerte de estos valerosos héroes no podían ser distintas a la de su comandante, siendo acribillados en cubierta dejando muy mal herido al oficial, que fue llevado agónico por la tripulación peruana a un camarote para ser atendido por el cirujano de a bordo, por orden del almirante Grau. Apenas dejaron solo a Serrano, éste trato de incendiar el buque enemigo, prendiéndole fuego a las cortinas de la habitación con una lámpara, lo que fue detectado por los tripulantes evitando que el fuego se propagara. Pocas horas después, muere por causas de sus heridas el valiente teniente chileno don Ignacio Serrano.

Mientras afuera el combate terminaba, la Esmeralda comenzaba a hundirse, no sin antes hacer el ultimo disparo por el guardiamarina Riquelme, quien se hundió junto a la corbeta. Mientras Prat vivió, la bandera no se arrió y cuando él murió, sus oficiales supieron cumplir con su deber. Con el tricolor a tope la Esmeralda se hundía en la rada de Iquique. Eran las 12:10 AM del 21 de Mayo de 1879, tras el tercer espolonazo, el combate había terminado. El almirante Grau ordeno arriar los botes para rescatar a los sobrevivientes de la corbeta chilena.


viernes, 21 de mayo de 2010

21 de Mayo de 1879: Combate Naval de Iquique

El combate naval de Iquique fue un enfrentamiento naval de la Guerra del Pacífico. Tuvo lugar en la bahía de Iquique, el día miércoles 21 de mayo de 1879 y en él se enfrentaron el monitor peruano Huáscar al mando del capitán de navío Miguel Grau Seminario y la corbeta chilena Esmeralda al mando del capitán de fragata Arturo Prat Chacón, quien resultó muerto en esta acción. El combate tuvo como resultado el hundimiento de la corbeta chilena y el levantamiento del bloqueo del puerto de Iquique. En el Perú se considera al enfrentamiento hasta Punta Gruesa con un solo nombre llamado Combate de Iquique. Antes de la declaración de guerra, el gobierno chileno decidió como estrategia movilizar su escuadra para bloquear el puerto peruano del Callao, esperando así encerrar allí a la escuadra del Perú para operar libremente en el litoral peruano o bien destruirla en un combate si se presentaba la ocasión. Sin embargo, el contraalmirante Juan Williams Rebolledo, comandante en jefe de la escuadra chilena, rechazó este plan por considerar que sus naves no estaban en condiciones de emprender un ataque inmediato a El Callao pues carecía de víveres y combustible para la travesía. En su lugar, Williams prefirió bloquear el puerto de Iquique y desde allí hostilizar los puertos peruanos del Departamento de Tarapacá. La escuadra chilena parte el 3 de abril desde Antofagasta con destino a Iquique para establecer el bloqueo. Chile declara la guerra al Perú y a Bolivia el sábado 5 de abril de 1879 y ese mismo día la escuadra chilena inicia el bloqueo del puerto de Iquique.

En el año 1888 los restos del comandante Arturo Prat fueron trasladados a Valparaíso, donde se les dio sepultura en un monumentoconstruido por sufragio popular. En este monumento, descansan los máximos héroes navales chilenos, y es ahí donde cada año, en el día de las glorias navales, con la presencia del presidente de la república, se honra con desfiles militares a la figura de Prat y su tripulación. El almirante Miguel Grau Seminario es recordado tanto en Perú como en Chile por su hidalguía y caballerosidad en combate. Muchas calles en Chile llevan su nombre. Sus acciones durante la Guerra del Pacífico lo convirtieron en el mayor héroe naval de la marina de guerra del Perú. Miguel Grau también es considerado héroe naval en Bolivia.

Fuente: Wikipedia


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