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lunes, 14 de noviembre de 2011

Grasas Trans



Las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, llamadas grasas trans, se utilizan para prolongar la vida útil de un buen número de productos elaborados. Se ha comprobado científicamente que las grasas trans son perjudiciales para la salud, ya que aumentan del colesterol malo (LDL) en las personas, y disminuyen el colesterol bueno (HDL), y se han encontrado asociaciones entre el consumo de grasa trans y la obesidad.

Los países de América Latina, entre ellos Chile, están comprometidos con realizar medidas para reducir el consumo de grasas trans. De acuerdo a cálculos realizados por expertos de la Organización Panamericana de la Salud con una disminución de 2% (4.5 gramos) en el consumo diario de grasas trans evitaríamos la muerte de entre 30 y 130 mil personas en la región. Si redujéramos la cantidad de grasas trans en 4% (9 gramos) se salvarían las vidas de entre 62 y 225 mil personas.

Estas están presentes en alimentos procesados como margarinas, galletas, papas fritas, snacks, helados y chocolates. Muchos de los aceites utilizados en restaurantes, cadenas de comidas rápida para freír poseen un alto contenido en grasas trans. En la actualidad, en Chile, todos los alimentos que tienen más de 3 gramos de grasa por porción, deben poner en la etiqueta de información nutricional cuánta grasas trans contiene, lo que permite al consumidor elegir aquellos productos con menor contenido de trans.

Papas fritas (150 g): 7 g de grasas trans
Pastel de manzana industrial (1 unidad): 6 g de grasas trans
Bollo industrial (1 unidad): 5-6 g de grasas trans
Hamburguesa (200 gr.): 3 g de grasas trans
Quesito (1 unidad): 2,2-5,2 g de grasas trans
Magdalena (1 unidad): 1-2,1 g de grasas trans
Galletas (2 unidades): 1,3 g de grasas trans
Margarina (1 cucharada): 6,9 g de grasas trans
Pancito comercial (1 unidad): 0,85 g de grasas trans
Alfajor (1 unidad): 0,7-2 g de grasas trans



Fuente: EGO-Chile



miércoles, 13 de julio de 2011

Papas Fritas: a que no puedes comer sólo una...

Se ha comprobado que estos alimentos ricos en grasas son los que más contribuyen al aumento de peso y la obesidad, pero también son los más difíciles de resistir. Los responsables, como podría pensarse, no son los carbohidratos que contienen.

Una nueva investigación descubrió que lo que hace a estos alimentos irresistibles es que cada vez que los consumimos nuestro intestino produce una sustancia -similar a los compuestos que contiene la marihuana- que provoca nuestra conducta glotona.

Estas sustancias, llamadas endocanabinoides, se producen únicamente cuando consumimos alimentos grasos, afirman los científicos de la Universidad de California, en Irving.

Tal como afirman los investigadores en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), (Actas de la Academia Nacional de Ciencias), el hallazgo podría conducir a una estrategia para reducir el ansia por los alimentos grasos bloqueando la producción de estas sustancias.


Los endocanabinoides son un grupo de moléculas grasas que, se sabe, están involucradas en varios procesos fisiológicos, incluido el apetito, la sensación de dolor, la memoria y el estado de ánimo.
Son sustancias similares al cannabis, pero producidas de forma natural por el propio organismo.

Como estos compuestos actúan tanto en el cerebro como en el resto del organismo, desde hace tiempo están siendo investigadas por su potencial para tratar varias enfermedades y adicciones.

El nuevo estudio, llevado a cabo en ratones, encontró que cuando los animales comen un producto grasoso un grupo de células en su aparato digestivo comienza a producir endocanabinoides.

Este efecto, sin embargo, no se vio con azúcares o proteínas.

El proceso, explican los científicos, comienza en la lengua donde las grasas generan una señal que viaja primero al cerebo y después hacia el nervio vago, un conjunto de nervios que va desde la faringe hasta el intestino.

Allí la señal estimula la producción de endocanabinoides los cuales conducen a un aumento en las señales celulares que provocan el ansia por seguir consumiendo alimentos grasos.

Los científicos creen que este mecanismo involucra la liberación de compuestos digestivos vinculados al hambre y la saciedad, por eso sentimos el ansia por comer más.

"Ésta es la primera demostración de que las señales de los endocanabinoides en el estómago juegan un rol importante en la regulación del consumo de grasas" afirma el doctor Daniele Piomelli, profesor de farmacología y quien dirigió el estudio.


Los científicos no saben porqué este mecanismo se desata únicamente con las grasas y no con otro tipo de alimentos, como proteínas o azúcares.

Pero el profesor Piomelli cree que quizás este proceso ha sido una respuesta evolutiva de los mamíferos.

"Los animales tienen una necesidad imperiosa de consumir grasas que, aunque son escasas en la naturaleza, son cruciales para el adecuado funcionamiento de las células" explican los investigadores.

"En la sociedad humana contemporánea, sin embargo, las grasas están ampliamente disponibles y la necesidad innata de comer alimentos grasos ha conducido a la obesidad, la diabetes y el cáncer" agregan.

Es decir, este mecanismo natural que alguna vez ayudó a los mamíferos a sobrevivir, ahora está provocando el efecto inverso.

Los investigadores creen que este hallazgo podría conducir a un tratamiento potencial para suprimir el ansiedad por comer alimentos grasos, por ejemplo con un fármaco que pueda obstruir la actividad de los endocanabinoides.



Fuente: BBC


lunes, 6 de junio de 2011

Populares, pero ineficaces: Dieta Cetogénica

La dieta cetogénica, término acuñado por Wilder en 1921,alude a una intervención terapéutica cuyo objetivo es generar una situación decetosis (formación de cuerpos cetónicos) similar a la del ayuno. Tal situación se logra bien por un aporte insuficiente de alimentos (la cantidad de energía de la dieta es menor que la requerida) o bien por una restricción de alimentos ricos en glúcidos (consumiendo alimentos ricos en proteínas o en grasas). Este tipo de dietas, que sólo se deben aplicar bajo control médico y durante un tiempo limitado, se prescriben en la epilepsia refractaria al tratamiento farmacológico o en sujetos con obesidad mórbida que se someterán a una intervención de cirugía bariátrica. Un caso particular de dieta cetogénica es la popular dieta Atkins.

Las dietas cetogénicas son bajas en calorías, desequilibradas, sin variación en tipo de alimentos, por lo tanto, son monótonas. Acompañados siempre de suplementos alimenticios. Para finalmente terminar en un rebote, agravando la situación con una deficiencia de vitaminas y minerales. Trastornos en la alimentación como la anorexia y la bulimia. Alteraciones gastrointestinales y afecciones metabólicas, además de trastornos psiquicos como la irritabilidad y la ansiedad.

Algunos ejemplos que te pueden seducir son:

Dieta de la Clínica de Mayo
Dieta Cero
Dieta del astronauta
Dieta "Toma la Mitad"

Como siempre es recomendable que te asesores por un profesional, que evalúe tu situación actual, según tus actividades diarias y salud personal.



Fuente: Muy Interesante, Wikipedia




viernes, 20 de mayo de 2011

Populares, pero ineficaces: Dieta Disociada

Las dietas disociadas es una tendencia dietética muy extendida en todo el mundo que se basa en no tomar juntos en la misma comida los Hidratos de Carbono (arroz, maíz, pasta, patatas, pan, boniatos, tapioca o cualquier otro cereal) y la Proteína (carne, pescado, huevos, queso, leche, yogur, gluten o seitán, tofu, tempeh, soja, levadura de cerveza, alga espirulina, frutos secos, lentejas, garbanzos o cualquier tipo de legumbre o poroto) Las dietas disociadas se basan en que cada uno de estos grupos de alimentos requiere un PH diferente en el estómago para digerirlos bien y asimilar adecuadamente los nutrientes. La fruta, como norma, siempre fuera de la comida. Sólo la manzana y la pera se consideran neutras y se tolera que de vez en cuando se tome después.
Como norma es mejor no mezclar diferentes tipos de fruta. Si lo hacemos intentar no mezclar frutas dulces con ácidas.
Los alimentos grasos, como los yogures y los frutos secos, combinan bien con todo y pueden tomarse con lo que sea.

Las dietas disociadas no son dietas demasiado adecuadas para los vegetarianos estrictos ya que, al no combinar las legumbres con los cereales, es muy difícil conseguir todos los aminoácidos esenciales.
Además el hecho de no tomar la fruta después de las comidas hace que si no tienes el hábito de tomarla como desayuno, luego, ya no te acuerdas de tomarla a media mañana o a media tarde. El resultado es que puedes acabar tomando menos fruta.

En resumen una dieta disociada juega con el control de calorías, combinaciones de alimentos en dosis mínimas, pero con deficiencia de vitaminas y minerales, con alteraciones digestivas e intestinales, en conclusión con efecto rebote.


Nuevamente, te recomendamos que lo mejor que puedes hacer es visitar a un profesional y llevar una vida sana, haciendo ejercicio a diario, comiendo sano y bien, cada tres o cuatro horas en pequeñas porciones, no privarte de alimentos, mantenerte activo durante tu día.


Fuente: Muy Interesante, En Buenas Manos.



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