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jueves, 4 de abril de 2013

Biografías: Bernardo O'Higgins


Desde su nacimiento en la ciudad de Chillán, el 20 de agosto de 1778, Bernardo tuvo que enfrentar la difícil situación de ser hijo de un padre ausente, a pesar de que nunca lo abandonó. Fue así que por orden de don Ambrosio, el joven Bernardo recibió su primera instrucción en un colegio de Chillán; luego fue enviado a Lima (Perú) y, posteriormente, a Europa; primero en Cádiz (España) y después en Londres (Inglaterra), donde completó su educación en exigentes colegios, en los que estudiaron destacadas personalidades, recibiendo una temprana formación para un joven de su edad y de su época. A los 20 años ya había vivido en diversos países, atravesado el Atlántico y conocía distintas culturas.

Tras pasar varios años lejos de su tierra, Bernardo intentó volver a Chile, hecho que estuvo lleno de problemas, especialmente, si se considera que España e Inglaterra mantenían una guerra. Esta situación retrasó el viaje, aunque en 1802, logra su cometido. Un año antes, su padre había muerto, heredándole la hacienda “San José de las Canteras”, donde Bernardo se desarrolló plenamente, gustando mucho de esta vida, especialmente de la cría de caballares.

En 1810, Bernardo se incorporó al Ejército Patriota con el grado de Teniente Coronel de Milicias. Tras la batalla de “El Roble” logra relevancia y, en noviembre de ese año, consigue ser nombrado Jefe del Ejército Patriota, en reemplazo de José Miguel Carrera Verdugo.


Participó en las batallas y posteriores negociaciones con el Brigadier español Gabino Gaínza, como también en la batalla de Rancagua. En Mendoza, junto con José de San Martín, se dedicó a preparar el Ejército de los Andes, con el cual se liberó a Chile en Chacabuco, en 1817, y en la  Batalla de Maipú, en 1818.

Luego de la consolidación de la Independencia, Bernardo O’Higgins, con el cargo de Director Supremo, se dedicó a la organización del Estado a través de diversas acciones, situación que generó algunas molestias entre la aristocracia.


Este hecho deterioró su base de apoyo por lo que decidió abdicar en 1823, para evitar una guerra civil, pasando a un período de exilio en Lima, donde el estado peruano le otorgó la Hacienda de Montalván y Cuiba, en la que pasó sus últimos días, siempre pendiente de lo que acontecía en Chile.


En 1842, el General Manuel Bulnes, le autoriza a regresar a su tierra, no obstante la muerte le sorprende mientras preparaba el viaje.

Durante el gobierno de Bernardo O'Higgins se desarrollaron una serie de obras en diferentes ámbitos de la vida nacional: político, económico, social y educativo, además de internacional.


Obras Políticas

- Declaración de Independencia.
- Constitución de 1818.
- Constitución de 1822.
- Creación de la Bandera actual.
- Creación del Himno Nacional. 




Obras Educativas

- Introducción del sistema lancasteriano en la educación.
- Creación de la Escuela Militar. (1817)
- Creación de la Escuela Naval. (1818)
- Inicio de la Construcción del Templo Votivo de Maipú. (1818)
- Reapertura del Instituto Nacional. (1819)
- Reapertura de la Biblioteca Nacional. (1820)



Obras Sociales

- Abolición de los títulos de Nobleza.
- Derogación del uso de Escudos de Armas.
- Abolición de los mayorazgos. (Sólo es un intento)
- Prohibe las corridas de toros y las peleas de gallo.



Obras Económicas

- Contratación del primer empréstito con Inglaterra.
- Creación de los Almacenes franco en Valparaíso.
- Creación de la primera empresa de navegación.
- Establecimiento de aranceles de aduana.



Obras Internacionales

- Creación de la Escuadra Nacional, para consolidar la Independencia de la región.
- Busca el reconocimiento de Chile como un país independiente, pero sólo será reconocido por Estados Unidos (1820) y Portugal (1822).
- Busca convertir a Chile en la primera potencia marítima del Pacífico.


1823: Abdicación de O'Higgins.

Debido a los constantes problemas políticos del gobierno de O'Higgins, tanto con la aristocracia de Santiago como con la de Concepción, la situación interna del país comenzó a deteriorarse profundamente, hasta llegar a la sublevación de los Ejércitos del sur, los que, encabezados por Ramón Freire, se disponen a marchar a Santiago para enfrentar al Padre de la Patria.


Este hecho fue determinante para que Bernardo O'Higgins abdique al poder en favor de una Junta de Gobierno, con el fin de evitar una guerra civil.


La junta le hace entrega del poder a Ramón Freire. 




Fuente: Ejercito de Chile




domingo, 19 de septiembre de 2010

19 de septiembre: Glorias del Ejército de Chile

Los pueblos conscientes de su pasado saben que la libertad es un bien que no basta sólo con conseguirlo. Tanto o más importante es mantenerlo, lo que compromete los esfuerzos de todas las generaciones de su devenir histórico y con mayor razón a las presentes, que se proyectarán para preservar la dignidad de su soberanía y orgullo de pueblo libre.

Desde que se formara la Primera Junta de Gobierno, en septiembre de 1810, los corazones de los patriotas anidaban el sentir de una república independiente. A partir de entonces un Ejército marchó a su lado, cimentando el espíritu de una raza que más tarde buscó su propia identidad.
El valor y la voluntad inquebrantable de luchar por la Patria son los sustentos más sublimes del alma militar chilena, elemento esencial de la consolidación de nuestras victorias y todos y cada uno de los hechos de armas que la historia y el destino ha demandado participar.

Del mismo modo que las huestes de Lautaro combatieron contra el pendón español, en aquello que podría llamarse el primer Ejército autóctono. Los patriotas encomendados por O'Higgins lucharon en los campos de Chacabuco y Maipú.

Décadas más tarde, en las campañas contra la Confederación Peruano-Boliviana o en la Guerra del Pacífico, los aguerridos soldados del Ejército alcanzaron las victorias, dando honor y gloria a nuestra Patria, así como un patrimonio de tradición y nobleza que pocas naciones pueden exhibir.

Para consagrar las glorias de esta institución, cuna de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, se instituyó como el "Día de las Glorias del Ejército" el 19 de Septiembre, mediante Ley de la República en el año 1915. Quiso el legislador interpretar que desde el primer día en que Chile se sintió libre, una fuerza militar, nuestro Ejército, la protegió, otorgándole soberanía para conducirla a la búsqueda de su propia identidad republicana.

Este reconocimiento es el que se renueva cada año en septiembre, el "Mes de la Patria", cuando el pueblo rinde tributo de admiración a las tropas que airosas marchan bajo los viejos estandartes el día de la Parada Militar, el 19 de Septiembre de cada año.

Pero el Ejército no sólo se ha mostrado decisivo en el campo de batalla, también ha sido pilar de desarrollo y progreso al asegurar la paz social y aportando con ejemplo vanguardista al crecimiento del país. Los fuertes y guarniciones distribuidos a lo largo de nuestro territorio han servido de alero a cuyo alrededor se van fundando pueblos y ciudades. Con ello se ejerce soberanía en los puntos extremos de Chile, llevando la civilización y cultura chilenas, para vencer y consolidar las últimas fronteras interiores de su propio territorio.

El devenir histórico de nuestra Patria está marcado por una serie de fechas que señalan hitos que los chilenos, de todas las épocas, recordamos con cariño, porque constituyen efemérides que evocan hechos que nos han llevado, como nación, a conquistar en el mundo un lugar para Chile y su pueblo. Al analizar el pasado, nos damos cuenta que desde que el primer español puso su pié en este suelo, el desarrollo de Chile se caracteriza por la huella indeleble dejada por la espada, cuestión que ha llevado a los historiadores a describir al Chile de la Conquista como "Tierra de Guerra", en un proceso en que se engendra nuestra estirpe y en cuyo desarrollo se confunden sus glorias civiles y militares.

Esta historia, escrita por nuestros antepasados, está constituida en parte importante por los casi 300 años que dura la Guerra de Arauco, período en cuyo crisol en algún momento no identificado de su gesta, nace la raza que daría vida a la Nación Chilena y cuyos hijos son los que escriben con su sangre las épicas jornadas de la Patria Vieja alcanzando la gloria en Rancagua, en octubre de 1814. Desde entonces, el diario vivir de nuestro país se enriquece con el heroísmo cotidiano de la Patria Nueva y sus jornadas guerreras de la Expedición Libertadora del Perú; de la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, en cuyo desarrollo se encarna en el pueblo chileno la conciencia de su unidad de destino y de su identidad colectiva; de las dramáticas alternativas de las guerras civiles de 1851, 1859 y 1891; de la Guerra del Pacífico, donde nuestros hombres atravesaron el desierto norteño y las tierras andinas, grabando con sangre y fuego, en sus desoladas latitudes, su fama inmortal jamás superada por pueblo alguno.

Por ello Chile se enorgullece de su Ejército, el cual ha ocupado desde los albores mismos del descubrimiento un sitial de honor por su labor esencialmente vocacional y profesional en resguardo de nuestra seguridad y soberanía como nación independiente. Constantemente nuestros hombres de armas han sido pilar fundamental de ideales libertarios y fieles centinelas de los preceptos constitucionales y valóricos que inspiran el patriotismo del pueblo chileno.

Como un justo reconocimiento a la entrega y al patriotismo brindado por los hombres y mujeres de nuestro Ejército, se instituye el 19 de Septiembre como un día "Destinado al recuerdo de todas las Glorias del Ejército de la República". Esta fecha significa fiesta, recuerdo, respeto y homenaje por la memoria de todos los soldados que han contribuido a llevar al país al destacado sitial de prestigio que hoy ostenta.

En su día, el Ejército recibe el homenaje de sus Instituciones hermanas en la Gran Parada Militar; de su pueblo, a través del esquinazo que le brindan "Huasos" y "Chinas" y de volantines al aire, que elevan los más pequeños. Todo realizado en el perfecto escenario que constituye la Elipse del Parque capitalino que lleva el nombre del Libertador, Capitán General Bernardo O'Higgins Riquelme, y en cada lugar del país donde existe una unidad militar.

En Chile, las Paradas Militares o Ejercicios que se denominaron primitivamente "despejes", se realizaron en el amplio llano de Portales, constituyéndose en fiestas populares. A éstas concurrían el Presidente de la República y los Ministros de Estado, todos montados a caballo. Eran los primeros tiempos de la República. Allí, el pueblo se congregaba para Fiestas Patrias, disfrutando de ramadas y chinganas, además de los juegos populares como la cuerda, el palo ensebado, los volantines y otros. A la vez, en estos llanos, unidades cívicas y de línea de Santiago, realizaban ejercicios y simulacros de combate. Esta costumbre fue modificada en 1832, mediante una disposición gubernamental. En aquel año, en el lugar denominado La Pampa, en un 18 de septiembre, se efectuó la Primera Revista Militar, la que fue presidida por el Ministro Diego Portales, quien revistó las tropas ante un público eufórico y multitudinario. Relata la historia, que aquel día una intensa lluvia caía sobre la capital, lo que no restó brillo a la ceremonia. Esta fue la primera vez que se rememoró, oficialmente, las victorias del Ejército de Chile en las luchas por nuestra Independencia. Celebración y recuerdos a los que se agregaron con el correr de los años, los triunfos de las armas nacionales en confrontaciones posteriores.

Años más tarde, en 1896, se efectuó en el Parque Cousiño, la Primera Parada Militar, cuya marcha se hizo al estilo prusiano. En ella, las Fuerzas Armadas y la concurrencia de numeroso público, rindieron su homenaje al Ejército de Chile. En 1915, y durante la presidencia de Ramón Barros Luco, se estableció el 19 de septiembre como día para celebrar las Glorias del Ejército.

Se realizó entonces, una ceremonia más grande e impresionante, dando inicio a la
Parada Militar, solemne acto que está ligado al Parque Cousiño, ex Campo de Marte y actual Parque O'Higgins, ocasión en que la civilidad se reúne estrechamente con sus Fuerzas Armadas y de Orden, demostrando la mancomunión de ideales de un pasado glorioso y de un prometedor futuro.

El correr del tiempo no ha sido impedimento para renovar el espíritu de esta celebración. Se renuevan hombres y costumbres, pero el fervor popular revive cada año en el mes de la patria, porque la Parada Militar del 19 de Septiembre es la culminación del "Mes del Ejército", de las festividades y regocijos patrios, síntesis de nuestra historia y recuerdos. Es cuando todos somos y nos sentimos más chilenos que nunca.



Fuente: Ejercito.cl



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