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jueves, 4 de abril de 2013

Biografías: Bernardo O'Higgins


Desde su nacimiento en la ciudad de Chillán, el 20 de agosto de 1778, Bernardo tuvo que enfrentar la difícil situación de ser hijo de un padre ausente, a pesar de que nunca lo abandonó. Fue así que por orden de don Ambrosio, el joven Bernardo recibió su primera instrucción en un colegio de Chillán; luego fue enviado a Lima (Perú) y, posteriormente, a Europa; primero en Cádiz (España) y después en Londres (Inglaterra), donde completó su educación en exigentes colegios, en los que estudiaron destacadas personalidades, recibiendo una temprana formación para un joven de su edad y de su época. A los 20 años ya había vivido en diversos países, atravesado el Atlántico y conocía distintas culturas.

Tras pasar varios años lejos de su tierra, Bernardo intentó volver a Chile, hecho que estuvo lleno de problemas, especialmente, si se considera que España e Inglaterra mantenían una guerra. Esta situación retrasó el viaje, aunque en 1802, logra su cometido. Un año antes, su padre había muerto, heredándole la hacienda “San José de las Canteras”, donde Bernardo se desarrolló plenamente, gustando mucho de esta vida, especialmente de la cría de caballares.

En 1810, Bernardo se incorporó al Ejército Patriota con el grado de Teniente Coronel de Milicias. Tras la batalla de “El Roble” logra relevancia y, en noviembre de ese año, consigue ser nombrado Jefe del Ejército Patriota, en reemplazo de José Miguel Carrera Verdugo.


Participó en las batallas y posteriores negociaciones con el Brigadier español Gabino Gaínza, como también en la batalla de Rancagua. En Mendoza, junto con José de San Martín, se dedicó a preparar el Ejército de los Andes, con el cual se liberó a Chile en Chacabuco, en 1817, y en la  Batalla de Maipú, en 1818.

Luego de la consolidación de la Independencia, Bernardo O’Higgins, con el cargo de Director Supremo, se dedicó a la organización del Estado a través de diversas acciones, situación que generó algunas molestias entre la aristocracia.


Este hecho deterioró su base de apoyo por lo que decidió abdicar en 1823, para evitar una guerra civil, pasando a un período de exilio en Lima, donde el estado peruano le otorgó la Hacienda de Montalván y Cuiba, en la que pasó sus últimos días, siempre pendiente de lo que acontecía en Chile.


En 1842, el General Manuel Bulnes, le autoriza a regresar a su tierra, no obstante la muerte le sorprende mientras preparaba el viaje.

Durante el gobierno de Bernardo O'Higgins se desarrollaron una serie de obras en diferentes ámbitos de la vida nacional: político, económico, social y educativo, además de internacional.


Obras Políticas

- Declaración de Independencia.
- Constitución de 1818.
- Constitución de 1822.
- Creación de la Bandera actual.
- Creación del Himno Nacional. 




Obras Educativas

- Introducción del sistema lancasteriano en la educación.
- Creación de la Escuela Militar. (1817)
- Creación de la Escuela Naval. (1818)
- Inicio de la Construcción del Templo Votivo de Maipú. (1818)
- Reapertura del Instituto Nacional. (1819)
- Reapertura de la Biblioteca Nacional. (1820)



Obras Sociales

- Abolición de los títulos de Nobleza.
- Derogación del uso de Escudos de Armas.
- Abolición de los mayorazgos. (Sólo es un intento)
- Prohibe las corridas de toros y las peleas de gallo.



Obras Económicas

- Contratación del primer empréstito con Inglaterra.
- Creación de los Almacenes franco en Valparaíso.
- Creación de la primera empresa de navegación.
- Establecimiento de aranceles de aduana.



Obras Internacionales

- Creación de la Escuadra Nacional, para consolidar la Independencia de la región.
- Busca el reconocimiento de Chile como un país independiente, pero sólo será reconocido por Estados Unidos (1820) y Portugal (1822).
- Busca convertir a Chile en la primera potencia marítima del Pacífico.


1823: Abdicación de O'Higgins.

Debido a los constantes problemas políticos del gobierno de O'Higgins, tanto con la aristocracia de Santiago como con la de Concepción, la situación interna del país comenzó a deteriorarse profundamente, hasta llegar a la sublevación de los Ejércitos del sur, los que, encabezados por Ramón Freire, se disponen a marchar a Santiago para enfrentar al Padre de la Patria.


Este hecho fue determinante para que Bernardo O'Higgins abdique al poder en favor de una Junta de Gobierno, con el fin de evitar una guerra civil.


La junta le hace entrega del poder a Ramón Freire. 




Fuente: Ejercito de Chile




viernes, 17 de septiembre de 2010

18 de septiembre: Bicentenario de Chile



El 18 de septiembre de 2010 Chile celebrará 200 años de vida republicana. Esta fecha conmemora un hito emblemático en nuestra historia: el inicio del proceso que nos llevaría a ser una nación independiente.

El Bicentenario de Chile es una fecha trascendental, un motivo de celebración que nos permite conmemorar lo que somos como nación y lo que hemos logrado en estos doscientos años. Es un momento crucial para reflexionar sobre lo que hemos hecho bien y lo que debemos cambiar y mejorar en los próximos años. A partir de ese análisis, el Bicentenario nos brinda una oportunidad única para sentirnos orgullosos de lo que somos, y soñar el país que queremos construir para las futuras generaciones. Es momento de festejo, unión, reflexión y de proyección hacia el futuro.

El Bicentenario de Chile es una oportunidad única para comprometer a cada ciudadano e institución en la construcción del país que queremos, el que podríamos definir a través de lo que hemos denominado los Valores Bicentenario. Estos son un conjunto de cualidades que esperamos representen en Chile del Bicentenario:

  • Un país que rescata, valora y respeta sus identidades que crea, difunde y preserva su patrimonio natural y cultural (tangible e intangible).
  • Un país libre y democrático que promueve una cultura de libertad y participación, impulsando el desarrollo de espacios de expresión, interacción y diálogo ciudadanos.
  • Un país diverso e integrado que promueve la cultura de la tolerancia y la no discriminación, los diálogos interculturales y la inclusión de la comunidades discriminadas.
  • Un país socialmente equitativo y solidario que promueve la igualdad de oportunidades y desarrolla capacidades para la autopromoción social.
  • Un país en crecimiento que impulsa el desarrollo de las capacidades de las personas, articula estratégicamente los sectores privado y público y motiva la innovación en productos y procesos y el uso de nuevas tecnologías.
  • Un país en armonía con el medio ambiente que promueve una cultura de cuidado del medio ambiente y del respeto y amor por los animales y la naturaleza en general.


CRONOGRAMA
Viernes 17 Septiembre
Asistencia del presidente de la republica, Sebastián Piñera y Cecilia Morel a la Gala del Bicentenario en el Teatro Municipal.
Sabado 18 Septiembre
El Presidente dará el vamos a un desfile que recorrerá la Alameda. Carros alegóricos de las universidades, con temas alusivos recorreran Santiago.
Noche: Gala musical en el Estadio Nacional, Entre varios estarán Américo y grupos folclóricos del país. La entrada será un aporte voluntario.
Domingo 19 Septiembre
La Parada Militar, con más efectivos que años anteriores.
Lunes 20 Septiembre
Desfiles navales, en Talcahuano y Valparaíso.


FUENTE: Chilebicentenario.cl; bicentenariodechile.com



miércoles, 15 de septiembre de 2010

Bicentenario: Etapas del Proceso de Independencia

La Primera Junta de Gobierno inició, sin siquiera proponérselo, un proceso de transformación social y político muy profundo para esta singular colonia española. Para comprender la evolución que experimentó el sentimiento de los criollos, es necesario ver paso a paso el curso de los acontecimientos. La tradicional división del proceso independentista contempla tres etapas: Patria Vieja, Reconquista y Patria Nueva. A continuación, revisaremos en cada una de ellas los hechos más significativos protagonizados tanto por los promotores de la Independencia, los “patriotas”, como de los defensores del orden monárquico, los “realistas”.

3.1 Patria Vieja (1810-1814): Los criollos tomaron colectivamente el poder en nombre del monarca, sin una clara intención de independizarse. De hecho, la principal motivación de la Primera Junta de Gobierno fue conservar el poder durante la prisión del monarca Fernando VII. Sin embargo, durante esos años se arraigaron en el país las nuevas ideas liberales: los principios de la soberanía popular, el principio del gobierno representativo y el constitucionalismo. Comienza con la Primera Junta Nacional de Gobierno y culmina con el Desastre
de Rancagua. La Primera Junta de Gobierno ya había establecido relaciones diplomáticas con la Junta de Gobierno de Buenos Aires; había abolido la Real Audiencia como Tribunal de Justicia, además de establecer comercio con las naciones aliadas de España. Sin embargo, el paso más radical fue la convocatoria a un Congreso Nacional para que fuera esa nueva institución la encargada de encabezar la administración.

Los ánimos en los criollos se modificaron de manera absoluta. Una vez que la Junta permanecía en el poder, y el rey de España no volvía a su trono, los criollos vieron la posibilidad de conseguir la autodeterminación en materia política. Una vez que se convoca la creación de un Congreso Nacional, se concibe la idea de la representación popular como base del Gobierno. Los criollos elegirían a sus propias autoridades, delegando el poder en ellos, para que estos crearan un cuerpo legal que diera forma institucional a un gobierno propio. Pero esto no era suficiente para dejar tranquilo a quienes pretendían profundizar la Independencia completa de Chile a la corona española. Las intenciones de independencia empiezan a ser encabezadas por José Miguel Carrera, personaje que dirige los primeros movimientos revolucionarios.

Con la llegada al poder de Carrera, la búsqueda de la Independencia alcanzó su punto de mayor radicalización. Este criollo fue el que masificó este anhelo en gran parte de la sociedad. Motivado por un férreo deseo de Independencia promovió grandes reformas en esa dirección. La creación de los primeros símbolos patrios; una bandera azul, blanco y amarillo en franjas horizontales, y un escudo resguardado por una pareja de indígenas en ambos costados, luciendo las frases “Post tenebras lux” (Después de las tinieblas, la luz) en su parte superior, y “Aut consilio aut ense” (O por consejo o por espada) en la parte inferior. Al centro, lucía una columna en cuya cima se apreciaba un globo terráqueo, cubiertos por una
lanza y una palma entrecruzadas. La estrella solitaria se encumbraba sobre la columna, engalanando este primer escudo nacional, creado el 30 de septiembre de 1812.

El gobierno de Carrera creó el primer reglamento constitucional, además de impulsar la prensa política con la creación de la Aurora de Chile, primer periódico nacional publicado con la ayuda de Camilo Henríquez, otro gran promotor de los primeros sentimientos de Independencia. Obras como éstas fueron el sello de una administración que gritaba a los cuatro vientos su deseo por independizarse de la Corona Española.

A esto hay que sumar la creación del Instituto Nacional y de la Biblioteca Nacional, como una clara señal de dotar a esta República en gestación de un cuerpo intelectual apropiado para afrontar los desafíos que la emancipación demandaba. Esta suma de obras tenían por objetivo pavimentar el camino para la creación de un sentimiento de Independencia lo más amplio posible. Había que convencer y llegar a quienes aún mantenían cierta cautela con los hechos ocurridos en Europa.

Masificar este ideal necesitaba de un gobierno que rompiera los lazos con su pasado colonial de manera radical, situación que Carrera encarnó de manera clara.
No obstante ello, todos los avances en esta materia se vieron truncados por hechos desarrollados en Europa. El rey Fernando VII recuperó su libertad en 1813, cuando el sueño imperialista de Napoleón se desmoronó en pedazos luego de su derrota en la batalla de Waterloo. Una vez restituido en la corona, el Rey español ordenó retomar el control de todas las colonias que habían formado juntas de gobierno. De esta forma, en cada rincón del imperio español se desarrolló una vasta campaña militar, la que no tenía otro objetivo que restablecer el orden colonial y borrar cualquier atisbo de intentona independentista.

3.2 Reconquista (1814-1817): En 1813 Fernando VII logró recuperar su trono y se encontró con que los ocupantes provisionales del gobierno de España habían impuesto una serie de innovaciones que él no compartía. En su intento por retornar a un gobierno absolutista, ordenó a sus funcionarios derogar todo cambio político ocurrido en España e intensificó las medidas que ya desde 1813 buscaban la recuperación de los dominios americanos. La acción del monarca estuvo dirigida en retomar el control de todas sus colonias: Buenos Aires, Montevideo, Caracas, Bogotá y México, lugares donde los criollos también habían tomado el poder, cedieron ante el poderío del monarca, acabando de golpe sus sueños independentistas. La situación en Chile no fue muy diferente. Llegaron nuevas tropas desde Perú, enviadas por el Virrey Fernando de Abascal. Las tropas realistas se enfrentaron con las fuerzas patriotas en Rancagua el 1 y 2 de octubre de 1814, señalando un abrumador triunfo de las fuerzas del monarca sobre los patriotas chilenos. Ya en las tropas chilenas se perfilaban José Miguel Carrera y Bernardo O´Higgins como los líderes de un proceso que demandaría más sacrificios para conseguir la meta de la ansiada Independencia.

Luego de su triunfo sobre la administración y el “incipiente gobierno chileno”, los realistas impusieron una drástica vuelta al pasado e instauraron una dura represión contra los patriotas. A partir de ese momento, los criollos sintieron que España era su enemiga y las ideas independentistas se difundieron con más fuerza.

El ejército derrotado, encabezado por Bernardo O´Higgins, emprendió rumbo a Mendoza, lugar donde se reunirían con José de San Martín, caudillo que lideraba la misma lucha en tierras trasandinas. Por su parte, José Miguel Carrera se mantuvo en el exilio, buscando la manera de constituir una fuerza militar apropiadapara dar el golpe de gracia a las fuerzas españolas. La idea era reorganizarse, para que en un futuro no muy lejano, poder retomar la guerra contra los realistas y consolidar la Independencia en cada rincón de América.
En Chile, permaneció un colaborador muy importante para las fuerzas de San Martín. Manuel Rodríguez, el famoso “guerrillero” de la causa independentista, fue fundamental en la labor estratégica de los patriotas. Fue un espía muy importante, además encabezó un cuerpo de guerrilla conocido como “montoneras”, las que en más de alguna ocasión lograron desestabilizar las tropas del ejército regular de los realistas. Su labor fue esencial en esta oscura época de la Independencia nacional.

La reorganización del poder colonial en Chile estuvo en las manos del gobernador Francisco Casimiro Marcó del Pont, quien encabezó una dura represión contra todos los “patriotas” chilenos. Restableció toda la institucionalidad hispana en la colonia, además de clausurar las obras más relevantes del gobierno de Carrera, como el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional.

Como señalábamos anteriormente, un factor importante que permitió mantener la causa independentista en pie fue la acción de Manuel Rodríguez. Marcó del Pont, consiente del peligro que representaba para la restauración española, intensificó la persecución de Rodríguez y sus montoneras, situación que aumentó además la imposición de su autoridad al resto de la sociedad criolla que simpatizaba con la independencia. De esta manera, el gobernador desarrolló una política mucho más férrea en contra de los criollos. Impuso el cobro de fuertes contribuciones para la Corona, expropió haciendas, tomó prisioneros y deportó a la isla de Juan Fernández a un número importante de patriotas, además de restablecer la esclavitud y de poner fin a la libertad de comercio.
Los criollos no estaban acostumbrados a situaciones de fuerza como éstas. Los atropellos y despojos que sufrieron despertaron en ellos profundos sentimientos de antipatía hacia España y el rey; las ideas de Independencia, antes patrimonio de unos pocos, se extendieron a buena parte de la sociedad.

3.3 Conformación del Ejército libertador de los Andes: Con el Desastre de Rancagua se inicia la restauración del orden colonial en Chile, ante esa realidad, las fuerzas patriotas no tuvieron otra alternativa que reagruparse en Mendoza. Tal como indicábamos anteriormente, por iniciativa de José de San Martín, se constituyó el denominado “Ejército Libertador de los Andes”, una fuerza militar compuesta por más de 5.000 efectivos, entre soldados y auxiliares. Por otro lado, más de 190 oficiales estaban a cargo de los 4 batallones, de artillería, infantería y caballería. Toda esta fuerza buscaría acabar con la dominación hispana, tanto en Chile, Argentina y Perú. Si en alguno de estos lugares se mantenían los realistas,
consolidar la Independencia se hacía prácticamente imposible. Había que actuar rápido para sorprender al enemigo, situación que los líderes patriotas pusieron en práctica. De esta forma, el plan de San Martín era cruzar la cordillera a través de distintos puntos de manera sincronizada. Desde Copiapó hasta Talca, divididos en 6 columnas, las fuerzas del Ejército Libertador ingresaron a Chile, ocupando puntos estratégicos y neutralizando así cualquier acción de las fuerzas realistas.

El grueso del Ejército atravesó por la zona central, bajo el mando de San Martín y O´Higgins. Dos columnas ingresaron por el norte con la misión de controlar Copiapó y La Serena. Por el sur, otras dos columnas debían distraer a las fuerzas realistas haciendo creer que eran las más numerosas. Con esa acción, los realistas se dividieron, situación que debilitó la presencia de éstos en la zona central.

Entre el 19 de enero y el 8 de febrero de 1817, el Ejército Libertador de Los Andes atravesó la cordillera de la manera recientemente señalada. Este acontecimiento se transforma en un hito de gran relevancia para la causa independentista, siendo por cierto, un hito en cuanto a labor estratégica realizada por los patriotas durante todo el desarrollo de la lucha por la emancipación. El cruce de Los Andes constituye el inicio de la última fase del proceso de Independencia nacional. Ya con el Ejército Libertador dispuesto a expulsar a los realistas, la guerra entra en su etapa más dura. Por su parte, los patriotas veían la última oportunidad por conseguir la preciada emancipación. El sentimiento de rechazo a los realistas era evidente, por lo que la acción de este Ejército sería seguida con mucho entusiasmo por todos quienes aspiraban a constituir un país independiente.

3.4 Patria Nueva (1817-1823): La última fase de la Independencia nacional presenta bastantes particularidades. Por una parte, se inicia con la llegada del Ejército Libertador de Los Andes, marcando a fuego una etapa donde la guerra por la Independencia manifestó su magnitud en gran escala. Y por otro lado, la presencia de los realistas se vería en serio peligro por primera vez durante todo el proceso. Ya a esta altura, la Independencia se transformaba en un objetivo por el que no se estaba dispuesto a transar. La emancipación había que ganarla a sangre y fuego, “o por consejo, o por espada”.

La Batalla de Chacabuco señala el inicio de esta etapa. El 12 de febrero de 1817, en las afueras de la ciudad de Santiago, las fuerzas patriotas comandadas por San Martín y O´Higgins lograron un gran triunfo sobre los realistas. La victoria en Chacabuco permitió a los patriotas ingresar a la capital sin mayor oposición. La columna de soldados ingresó a la ciudad por la actual Av. Independencia, siendo recibidos por cientos de vecinos adherentes a la emancipación.

Este éxito patriota provocó la huida del gobernador Marcó del Pont, y la retirada de las pocas tropas realistas a la ciudad de Concepción. Enterado de esta situación, el Virrey del Perú envió refuerzos vía marítima al puerto de Talcahuano, comandados por Mariano Osorio, quien debía encabezar la ofensiva hacia las ciudades dominadas por los patriotas.
Luego del resultado de esta batalla, se decidió nombrar a O´Higgins como Director Supremo, la máxima autoridad política en momentos donde había que unificar las fuerzas patriotas para dar caza a los realistas que se reagrupaban en el sur de Chile.

Con ese objetivo partió O´Higgins a la ciudad de Talca en febrero de 1818. Decidido a impulsar la liberación de Chile, el 12 de febrero proclama solemnemente la Independencia de Chile en un acto público en la Plaza de Armas de la ciudad, conmemorando el primer aniversario de la victoria en Chacabuco. En Santiago también se realizaron manifestaciones públicas sobre esta proclamación, encabezadas por José de San Martín. Esta vez, la bandera que flameaba tanto en Santiago como en Talca fue nuestro actual pabellón patrio, señalando a viva voz la nueva condición política de Chile. Sin embargo, los realistas aún tenían algo que demostrar. El 19 de marzo de 1818, las tropas de Mariano Osorio sorprendieron a los patriotas que acampaban en las afueras de Talca, en la localidad de Cancha Rayada, provocando la derrota más dolorosa para el bando patriota. El pánico ante este fracaso militar cundió en
los patriotas, sobre todo cuando corrió el rumor de que el Director Supremo había muerto en el campo de batalla. Las noticias llegaron a Santiago anunciando la pronta llegada de los realistas para tomar la capital. No obstante, en medio de la desesperación, Manuel Rodríguez, el único líder patriota presente en la capital, proclamó en la Plaza de Armas un esperanzador: “Aún tenemos patria ciudadanos”, intentando mantener la moral en alto ante tan malas noticias.
Al parecer de algo sirvió este hecho. Luego de conocerse que O´Higgins no estaba muerto, tan sólo herido en un brazo, los patriotas se reagruparon nuevamente en Santiago. Ante la pronta llegada de los realistas a la capital, las tropas comandadas por San Martín aguardaron en los llanos de Maipú, al poniente de la ciudad. De esta manera, el 5 de abril de 1818, se desarrolló la batalla decisiva entre patriotas y realistas. La batalla de Maipú señaló el triunfo definitivo del bando patriota.

A pesar de su estado de salud, O´Higgins se presentó en el campo de batalla para cooperar con San Martín. La victoria sobre los realistas se firmó con el denominado “abrazo de Maipú” entre ambos líderes del Ejército Libertador de los Andes.El largo y tortuoso proceso de Independencia de Chile había culminado

IV. Gobierno de O’higgins (1817 – 1823): Una vez instalados en Santiago, O’Higgins ejerció el cargo de Director Supremo del Estado, con fuertes atribuciones. Durante los seis años que duró su administración se mostró un hombre progresista, introduciendo cambios sociales y culturales tendientes a transformar la estructura social colonial hacia una de carácter republicano. Así, por ejemplo, una de sus primeras medidas fue la abolición de los títulos de nobleza y escudo de armas utilizados por la aristocracia. También, reorganizó la Biblioteca
Nacional y reabrió el Instituto Nacional, demostrando así su interés por mantener instituciones culturales básicas para la constitución de un sentimiento patriótico.

Creó también la Escuela Militar y la Armada Nacional, como pilares de la defensa de la institucionalidad establecida. En plano de las obras públicas, mejoró la estructura urbana de Santiago creando el mercado de abastos, el paseo público de la cañada o alameda de las delicias y el Cementerio General.

Desde el punto de vista político, O’Higgins realizó un gobierno fuerte, personalista, de rasgos autoritarios y de un marcado espíritu reformista. Parte importante de su gobierno estuvo dirigida a consolidar los logros obtenidos durante la guerra por la Independencia. Sin embargo, en su afán por controlarlo todo, como Director Supremo tenía la facultad de nombrar a cada uno de los miembros del Senado, además de hacer lo mismo con las autoridades locales del país.

La organización de la expedición libertadora hacia el Perú, concretada en 1822, fue otro de los objetivos primordiales de su gobierno. Si lo españoles permanecían en Perú, era muy difícil mantener la estabilidad otorgada por la Independencia, de ahí entonces la obsesión de O´Higgins por impulsar esta empresa, aunque tuviera que echar manos a recursos del Estado.

Esta serie de situaciones fueron creándole progresivamente conflictos con la aristocracia, que veía cada vez más amenazados sus intereses. A fines de 1822, en Concepción, se produjo un levantamiento dirigido por Ramón Freire. Sin contar con el apoyo popular ni tampoco con algunos de los grupos políticos en formación, Bernardo O’Higgins abdicó en 1823 al cargo de Director Supremo, evitando así una guerra civil que hubiera puesto en jaque la posición alcanzada por Chile, y se trasladó al Perú, donde murió el 24 de octubre de 1842.

Parte del discurso de O´Higgins en el momento de su abdicación dice lo siguiente: “Si no me ha sido dado dejar consolidadas las nuevas instituciones de la república, tengo al menos la satisfacción de dejarla libre e independiente, respetada en el exterior y cubierta de gloria por sus armas victoriosas (…) Ahora soy un simple ciudadano. En el curso de mi gobierno, que he ejercido con una gran amplitud de autoridad, he podido cometer faltas, pero creedme que ellas habrán sido el resultado de las difíciles circunstancias en las que me tocó gobernar, y no del desahogo de malas pasiones (…) Tomad de mi la venganza que queráis. Aquí está mi pecho”.

El gesto de O´Higgins no hizo más que culminar definitivamente una etapa fundamental en el devenir de Chile como nación independiente. Luego de su partida, nuestro país enfrentó una serie de desafíos institucionales propios de la organización política y social de una nación que recién salía al mundo. Al menos, como señala parte de su discurso final, la gran satisfacción de todo este proceso fue haber dejado a Chile libre e independiente, para que así al menos fuera responsable de sus errores, fracasos y derrotas. Pero más importante que eso, para que fuera dueño de su propio destino, artífice de sus sueños, victorias y alegrías.


Fuente: Chilebicentenario.cl






martes, 14 de septiembre de 2010

Bicentenario: Causas de la Independencia de Chile

Por lo general, se habla de causas externas e internas para explicar el porqué de la Independencia de nuestro continente. Muchos historiadores señalan que el azar tuvo mucha influencia en la emancipación americana. De todas maneras, si el criollo americano no hubiera vivido el proceso identitario que se desarrolló durante el siglo XVIII, ningún factor por muy importante que fuera, hubiera repercutido en las colonias de la Corona Española. En primer término señalaremos las causas externas de la Independencia americana. Éstas se refieren a fenómenos de la historia mundial que motivaron (o facilitaron) el proceso de emancipación en América. Entre éstas podemos destacar:

1. La invasión de España por Napoleón, como parte de sus ambiciones imperialistas.
2. La oposición de los españoles ante la invasión napoleónica y la captura del rey español Fernando VII, que los llevó a crear juntas de gobierno como muestra de fidelidad al monarca.
3. El nombramiento de José Bonaparte, hermano del líder francés, como Rey de España.
4. La influencia de una época de ideas revolucionarias en el mundo, que llegaron a América a través de muchos criollos que estudiaron en Europa. Estas ideas criticaban la autoridad radicada en un solo individuo (el Rey) y proponían la creación de un nuevo Estado con la división de los poderes.
5. El alcance de la Revolución Francesa (1789) y la Independencia de los Estados Unidos (1776).

De todos los habitantes de nuestro continente, los centroamericanos y sudamericanos se encontraban mayoritariamente bajo dependencia directa de España. En cada una de las colonias se experimentaron cambios progresivos, los que dieron un impulso fundamental para que se desarrollaran procesos independentistas.

En el caso de Chile, la sociedad criolla fue madurando una serie de condiciones, las que se complementaron con los sucesos ocurridos en Europa. De esta forma, las causas internas más relevantes para el caso chileno serían:

1. Surgimiento de sentimientos nacionalistas entre los criollos que desarrollaron un particular sentido de pertenencia al territorio latinoamericano.
2. Las disputas internas por los puestos de gobierno, debido a la discriminación a favor de los españoles enviados como representantes del Rey de España. Los criollos deseaban tener mayores cuotas de participación en la toma de decisiones.
3. El creciente sentimiento de descontento de los criollos, motivado por las frecuentes injusticias, que, a juicio de ellos, cometía la Corona.
4. El deseo de mayores cuotas de libertad económica, especialmente entre los criollos que desarrollaban actividades comerciales.
5. Las malas administraciones de las autoridades hispanas durante la última parte del siglo XVIII.

El conjunto de estos elementos, tanto externos como internos, provocó en América profundas repercusiones. Específicamente, la invasión napoleónica a España, y el posterior cautiverio del monarca Fernando VII, motivaron al pueblo español a establecer juntas de gobierno que tenían como fin resistir a la dominación francesa, ejerciendo la representación política del pueblo español hasta que el rey prisionero fuera restituido en el poder.

En Sevilla se conformó la junta central, la que posteriormente se expandió por la península estableciéndose como juntas de regencia, donde cada elite local administraba el poder desconociendo la autoridad de José Bonaparte. Ésta se arrogó el control del amplio imperio español. Lo hizo en nombre del pueblo y la corona española, situación que a la larga tendría repercusiones en las distintas colonias americanas. A lo largo y ancho del imperio español, las elites criollas imitaron el accionar de los españoles, estableciendo juntas provisorias de gobierno. Sin embargo, la gran mayoría de ellos se consideraban súbditos del monarca español, por lo tanto sólo le debían lealtad al Rey, no al pueblo español.

La confusión también llegó al territorio chileno, pues la elite criolla se vio en la incertidumbre provocada por esta suerte de “vacío de poder”. La legitimidad de la autoridad de Bonaparte era un dilema para los criollos. Si el rey Fernando VII, la verdadera autoridad hispana, permanecía en cautiverio, el poder recaía en el pueblo, el que tendría que administrarlo hasta que el monarca fuera restablecido en su cargo.

Paralelo a esta situación, los vecinos de Santiago, agrupados en el Cabildo de la ciudad, lograron forzar la destitución del gobernador de Chile Francisco García Carrasco, quien se había ganado el rechazo de los criollos chilenos por su gobierno considerado déspota e ineficiente. En su lugar, el control de la gobernación recaería en el militar de más alto rango. De esta manera, el poder quedó en manos de Mateo de Toro y Zambrano, quien encabezaría la gobernación hasta que fuera designado un nuevo gobernador.

La elite criolla consideró apropiado, tomando en cuenta los sucesos que se desarrollaron en España, convocar a un cabildo abierto a los vecinos más importantes de la ciudad, a fin de discutir la posición que se tomaría ante la ausencia del rey Fernando VII. El 18 de septiembre de 1810, los vecinos de Santiago fueron citados al edificio del cabildo en la Plaza de Armas, y luego de una acalorada defensa de la autoridad del monarca español se decidió establecer una junta de gobierno encabezada por Mateo de Toro y Zambrano, que tendría
como principal misión detentar el poder hasta que el Rey fuera liberado de prisión.

Como podemos ver, la Primera Junta de Gobierno se basó en al lealtad al monarca preso, y en su gestación no manifestó ningún tipo de intención clara por independizarse de la Corona Española. Los criollos dieron un paso muy relevante en materia política, pues por primera vez eran los encargados de dirigir su destino. Aunque este hecho fuera a causa de una coyuntura precisa (la prisión del Rey), los criollos alcanzaron un grado de madurez política importante. Sin embargo, lo que nació como una férrea defensa de la tradición monárquica,
permitió que surgiera un movimiento de emancipación con profundas repercusiones en esta pequeña y lejana colonia española.



Fuente: chilebicentenario.cl



lunes, 13 de septiembre de 2010

Bicentenario: América, escenario de la independencia



El proceso de Independencia nacional estuvo inmerso en un contexto específico. Este escenario presentaba una serie de condiciones y factores, propios de una ealidad social particular, que a la larga desencadenaron el transcurso de uno de los episodios más importantes en la historia de los jóvenes países americanos. Un factor importante dentro del contexto en el cual se desarrolló nuestra Independencia, lo representaron los criollos americanos, el sector social propiamente chileno, argentino o peruano que encabezó el proceso de emancipación. La sociedad colonial americana se dividía en estamentos, grupos cerrados y estructurados que no se diferenciaban por el factor socio-económico como las clases sociales actuales, sino que se definían en base a elementos como el color de la piel, la condición de español (peninsular), el lugar de nacimiento, o las labores realizadas. En primer término estaban los peninsulares, los representantes de la corona en suelo americano, ocupando los cargos públicos, militares y eclesiásticos más importantes dada su condición privilegiada en la sociedad colonial. Sin embargo, hubo un grupo que durante el siglo XVIII fue creciendo en número e influencia dentro de la sociedad colonial. Lo conformaban los hijos de españoles nacidos en el territorio americano, y fueron conocidos como los criollos.
Ya a fines del siglo XVIII, este estamento de la sociedad colonial fue consolidando una identidad clara, con rasgos y costumbres particulares, los que poco a poco los diferenciaron de los españoles. Eran los herederos de un pasado hispano, pero hijos del suelo americano, con aspiraciones y desafíos que con el tiempo iban tomando forma. Representaban una aristocracia cuyo origen e intereses no correspondían plenamente con los de la elite española.
En la vida pública, los criollos ocupaban algunos cargos en las milicias, otros eran altos representantes del clero o personalidades con responsabilidades en las instituciones de administración política. Así, a finales del siglo XVIII, los criollos ocuparon un lugar de importancia en la sociedad colonial. A esta situación hay que sumar otra de vital importancia: los criollos americanos tuvieron un contacto más fluido con la realidad europea. Por una parte, durante el siglo XVIII fueron muchos los viajeros europeos que visitaron nuestras tierras. Franceses, holandeses e ingleses se relacionaron en gran medida con los americanos, acentuando por un lado el sentimiento de pertenencia a una realidad muy distinta a la del europeo. Además, este hecho permitió establecer lazos de sociabilidad muy importantes entre los criollos y los europeos, generando un intercambio de conocimientos y de cultura en general, lo que permitió a los americanos marcar diferencias entre ambos mundos sociales.
Cabe destacar que gran parte de estos viajeros europeos visitaron América en condición de científicos o comerciantes, situación que facilitó la conexión con el americano y su realidad específica. El europeo encontró un “nuevo mundo”, muy distinto al que había concebido desde la llegada de Colón. En esta oportunidad, estos viajeros se percataron que América tenía otra fisionomía, donde la sociedad criolla hacía un contrapeso importante a la presencia peninsular en el suelo americano.
Por otro lado, algunos americanos también realizaron viajes a Europa, situación que profundizó el intercambio cultural y que ayudó en la consolidación de una identidad propia, distinta de la hispana, una identidad que poco a poco se transformaba en “americana”. Chile, esta pequeña posesión de la corona española, vivió este fenómeno de la misma forma en que se desarrolló en cada rincón del continente americano. Los criollos de Chile jugarían un papel fundamental en el nacimiento y posterior desarrollo del movimiento independentista. Lo que surgió como una manifestación movida por el “azar”, tuvo sus bases en el sentimiento de pertenencia que se forjó durante el siglo XVIII en nuestro continente.




Fuente: chilebicentenario.cl





viernes, 5 de septiembre de 2008

Fiesta Nacional... Que Celebramos?

Nuestro país está ubicado en el extremo suroeste de América del Sur. Su nombre oficial es República de Chile y su capital es la ciudad de Santiago de Chile. Sobre el origen del nombre propio Chile existen varias hipótesis. Hasta hoy su etimología es discutida e incierta. La primera teoría dice que este vocablo provendría de la voz quechua chiri o tchili que puede significar frío o nieve, nombre con que los indios designaban el Valle del Aconcagua.
La segunda teoría sugiere la posibilidad de que esta denominación se deba al canto de unos pájaros llamados triles que parecen decir chi-li chi-li.
En los últimos años, se ha dado la tendencia de asignarle a la cuarta teoría mayor verosimilitud. Señala que Chile vendría de la voz aimará chille, que quiere decir confín del mundo o lo más hondo de la tierra, modo por el cual los aborígenes del Perú y Bolivia se referían al Valle del Aconcagua.
El 18 de septiembre, se celebra el primer paso decisivo hacia la ruptura del yugo entre Chile y la Corona Española. La verdadera independencia de Chile se logró el 12 de febrero de 1818, cuando Bernardo O'Higgins se reúne en Talca con José de San Martín para la firma del "Acta de Juramento de la Independencia", redactada por Manuel de Salas, Juan Egaña y Miguel Zañartu.
En consecuencia, el 18 de septiembre de 1810, se había gestado por varias razones, una de las principales fue el descontento de las colonias americanas por el alza de impuestos por parte de España, como única forma de solventar a la desfinanciada casa de los Borbón. Sumado a lo anterior, la invasión de Napoleón a la península ibérica en 1808, descabezó a la Corona Española, al abdicar Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII, quien fue puesto en cautiverio, asumiendo el poder José Bonaparte. El pueblo indignado con la invasión francesa se sumió en revueltas. Los gobernantes de las regiones decidieron crear las Juntas de Gobierno, las cuales gobernarían mientras el rey volvía al poder. Fueron muchas las colonias americanas que aprovecharon estas instancias de acefalía para propiciar la independencia y separación de la Corona Española, siguiendo los aires del liberalismo imperante en esa época en toda Europa.
Oficialmente, las actividades se centran el día 18 en la celebración del "Te Deum Ecuménico de Fiestas Patrias", ceremonia de acción de gracias organizada por la Iglesia católica y presidida por el Arzobispo de Santiago. Realizada desde 1811 a petición de José Miguel Carrera, en 1971 por petición del Presidente Salvador Allende se volvió ecuménica, congregando a los diversos credos existentes en el país. Se realiza todos los años a las 11 de la mañana, en la Catedral de Santiago. El día 19 está marcado por la Parada Militar, presidida por el Presidente de la República que se realiza cada año en la elipse del Parque O'Higgins.
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