martes, 30 de octubre de 2012

Choromytilus Chorus: ciclo de vida



El Choro Zapato, choromytilus chorus, es un molusco de dos conchas o valvas por lo cual pertenece al gruo de los bivalvos.  Las conchas externamente son de color pardo negruzco a violáceo y presentan líneas conéntricas.  Internamente las valvas son nacaradas de un color más claro que la parte externa y sin líneas concéntricas.  El choro zapato posee solamente líneas concéntricas en la superficie exterior de la valva y tiene un diente en la valva derecha y dos en la izquierda.

Entre ambas valvas se encuentra el cuerpo del choro, el cual es blando y está cubierto por un tejido llamado manto, este envuelve los órganos internos tales como: masa visceral, palpos labiales, pie, branquias y gónadas.  El choro zapato es una especie con sexos separados; donde la diferencia de sexo entre hembras y machos está marcada por el color de las gónadas, siendo las gónadas de las hembras de color crema - anaranjado más o menos intenso, y la de los machos de color blanco - crema.  El sistema reproductor está formado por las gónadas que en los individuos sexualmente maduros ocupan la mayor parte del cuerpo, y en especial en el manto.  La reproducción en estos organismos es de tipo sexual, donde los productores sexuales, espermatozoides en los machos y ovocitos en las hembras, se forman en las paredes de los folículos.  En el momento de la puesta, son expulsados a la cavidad paleal por el poro genital y posteriormente al exterior a través del sifón exhalante.

Normalmente los choros maduran sexualmente durante el primer año de vida en la época de primavera - verano; siempre y cuando, exista un adecuada cantidad de alimento y condiciones ambientales principalmente, que permitan la formación de óvulos y espermios.  La salinidad y la posición con respecto al fondo parecen no tener influencia directa en la elaboración de los productos sexuales o gametogénesis.   Cuando se ha conseguido la maduración sexual, los óvulos y espermios son liberados al agua, donde se produce la fecundación.  Cuando los gametos se encuentran a punto para ser emitidos al medio, el animal entra en un estado inestable; se vuelve muy sensible a la menor excitación y ella responde con la emisión de los productos sexuales.  Es por esto que cualquier variación brusca del medio: temperatura, salinidad, presión hidroestática, acción mecánica cual sea, provoca la puesta.  Justo después de la fecundación se segmenta el huevo.  Luego de algunas horas se observa la aparición de una larva ciliada que no posee concha ni se alimenta del medio, posteriormente continúa desarrollándose y se denomina larva veliger, la cual si posee concha y se alimenta, nada ayudándose de una estructura denominada velo.  Su desarrollo es continuo, hasta alcanzar un estado denominado premetamórfico o pedivelieger.  La larva pediveliger se caracteriza por poseer un tamaño que varía desde 240 a 300 micrones, un pie móvil, mancha ocular y  un velo que con el tiempo se va perdiendo.  El pie le ayuda a desplazarse para buscar un sustrato; al encontrarlo se fija y adquiere el aspecto externo de un adulto recibiendo el nombre de postlarva; a partir de ese momento solamente se dedica a crecer, hasta alcanzar su talla comercial.



Los choros son organismos sésiles, es decir, no son capaces de desplazarse de un lugar a otro en busca de alimento; por ello deben filtrar su alimento, es decir, lo capturan a través de sus bránquias laminadas, que cumplen dos funciones: intercambio gaseoso y capturación del alimento a través de los cilios (vellosidades) branquiales.  El alimento se encuentra en agua y es muy pequeño (menor a 0.01mm), pueden ser microalgas y material particulado.

En Chile, el choro zapato se distribuye en forma natural desde la primera región hasta el estrecho de Magallanes, concentrándose principalmente entre la octava y undécima región, encontrándose en zonas de baja salinidad especialmente en sector donde se mezcla agua dulce con agua de mar, zona denominada estuario.  El choro posee un conjunto de filamentos negros - café denominado biso, a través del cual tiene la capacidad de mantenerse fijo a sustratos duros tales como: rocas, piedras, cascos de barcos, entre otros.  Un choro que desprende del sustrato puede volver a fijarse a otro debido a su capacidad para regenerar el biso.  Los organismos de esta especie viven agrupados en bancos, por lo que es difícil ver solamente a un individuo en la roca, debido a que al fijarse un individuo, éste estimula la fijación de otro y así sucesivamente.



Fuente: Jaime Cabezas Ortiz de Zarate (DuocUC)
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